Chihuahua, Chihuahua.- Desde hace tiempo un gigante dormido en materia turística ha estado despertando y sus bellezas, que van de lo desértico a los lagos, ríos, historia de la cultura y los distintos episodios que conforman al
México actual, se están retomando como parte de los atractivos de un estado boyante en su economía y desarrollo humano, como es esta entidad norteña.
El turismo surge como una respuesta al desarrollo estatal y es la política implementada por gobierno federal y estatal, que ha retomado para incrementar las potencialidades recreativas y turísticas de esta entidad.
Chihuahua, por ende, tiene preparadas sorpresas para el disfrute del turista que abarcan desde la vida de noche hasta la mañana siguiente, en Ciudad Juárez; espectáculos naturales en todo su territorio y la vida cultural que ofrece Chihuahua capital, Parral, Cuauhtémoc, Creel, etc.
Pero ¿qué es Chihuahua?. En principio, diremos que su etimología en náhuatl significa: "lugar seco y arenoso", aunque el visitante va a discrepar con tal descripción, ya que su clima ofrece muchos contrastes durante la temporada de lluvias y los oasis, a medio desierto, como Lago Colina, desmienten ese significado.
Desde luego, existen lugares con clima extremo, como las Dunas de Samalayuca, y ciudades contrastantes con el aroma de lo rural, Creel, o el sello industrial de Parral que la convierten en “la capital del mundo”.
Entre otros de los atractivos que ofrece al visitante la ciudad de Chihuahua están el Museo-casa donde vivió Benito Juárez cuando fue expulsado de la ciudad de México; la prisión donde pasó sus últimos momentos Miguel Hidalgo, antes de ser fusilado; la casa que habitó Pancho Villa y que conserva su automóvil con los agujeros de escopeta en la portezuela que segaron la vida del Centauro del Norte.
Además, de sitios naturales como las grutas “Nombre de Dios”, localizadas a más de 200 metros bajo el nivel del suelo.
Desde luego, está el ferrocarril Chihuahua al Pacífico, conocido como el “Chepe” y que es la máxima atracción para el turista, con su apasionante trayecto por túneles, puentes, comunidades rurales y ciudades en desarrollo.
Es al amanecer cuando se aborda esta mole de tornillos, tuercas, vigas de acero, sueños de niño y reminiscencias del pasado, y, de inmediato, se entiende que esta maravilla que subsiste hasta nuestros días, no tiene fecha para salir de ruta, como muchos de sus hermanos que, a lo largo y ancho del territorio nacional, ya dejaron de sonar sus pitos para ser sustituidos por las modernas autopistas.
Pero el “Chepe” refleja su naturaleza con el pie de un corredor rarámuri, símil de aquella máquina que transportó en años mozos al caudillo del norte, Pancho Villa, y que, en la entidad, se le recuerda, año con año, en las Jornadas Villistas que rememoran su paso y muerte en Parral.
Si lo que le atrae es la cultura y sus últimas manifestaciones norteñas, así como la buena arquitectura, está el Centro Cultural Universitario “Quinta Gameros”, que antiguamente fue una mansión de influencia francesa y, desde inicios del siglo XX, es la sede del Museo Regional de Chihuahua.
OTRAS MARAVILLAS DEL TURISMO
Entre otras de sus maravillas está el complejo arqueológico de Paquimé, que contiene restos prehispánicos de los más importantes en el norte mexicano y que evidencian una rara mezcla de influencia entre los indios americanos en el culto a Quetzalcóatl y en el juego de la pelota.
Para fomentar la cultura rarámuri, está la III Omawri (“Gran Fiesta”, en rarámuri”), que forma parte del Festival Internacional de Turismo de Aventura (FITA) y toma como marco las ruinas arqueológicas de Paquimé, mostrando su cultura, arte y danzas al visitante.
Los tarahumaras son la etnia con más presencia en la entidad, de las 4 existentes. Suman 100 mil y se caracterizan por sus tradiciones ancestrales, como poseer sólo lo necesario para vivir, pues consideran que la acumulación de bienes terrenales aprisiona el espíritu.
Entre una de sus formas más tradicionales de reforzar su identidad son sus pláticas que denominan nawésari. No podíamos quedar sin mencionar a las Barrancas del Cobre, que con sus majestuosas montañas de más de 3,000 metros de altura, configuran la topografía de este sector de la Sierra Madre Occidental, uno de los mayores atractivos de Chihuahua y que impresiona, en especial, la profundidad de 1,870 metros en la Barranca de Urique, cuya hondonada es mayor a la del Gran Cañón del Colorado, en Estados Unidos; además, sus climas son variados y van de lo desértico a lo selvático en el fondo de la misma.
En materia deportiva está, en primera instancia, el Festival Internacional de Turismo de Aventura (FITA) que, año con año, reúne a lo mejor del deporte del Rally, 4x4, sandboard, wadeboard, ciclismo de montaña, carreras pedestres, maratonistas de hierro por el Ultramaratón de los Rarámuris, etc., que tanto deleitan a quienes fomentan el turismo, el deporte y las zonas naturales de toda la entidad.
Pero si alguien se anima a ir y practicar deportes por su parte, es muy recomendable el gozar del rapel que es muy común en Chihuahua. Para especialistas en ese deporte está la peña “El Gigante”, que ofrece 884 metros de puro descenso en la Barranca de Candameña, mientras que el rafting se practica en los ríos Papigochi o Urique. Si gusta de disfrutar del lago más relajante realice una caminata a Basaseachic, por el lado de la Barranca de Candameña (1,750 metros de profundidad) o en Divisadero.
Son muchas las formas, sitios y recomendaciones para disfrutar los paisajes de esta entidad que reúne los climas más extremos, los deportes más diversos, la carne más jugosa, las mujeres más bellas que pueda apreciar y, desde luego, la clásica hospitalidad del norteño.
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