jueves, 19 de noviembre de 2009

Montañas, sueños y realidad: Ricardo Torres Nava

Por: JC Machorro
Hay hombres que viven, hombres que viven y sueñan, pero lo más importantes es ser un hombre que vive, sueña y realiza, esto, dice Ricardo Torres Nava que se caracteriza por una vida de logros, sueños y realidades, el primer mexicano en la cumbre del Monte Everest. Es una persona que se autodefine como un ser humano con defectos, retos, cualidades, caídas y oportunidades para seguir adelante y que goza la vida, la amistad, y recuerda que desde pequeño al lado de su tía Rogelia Adariaga, acompañándola en un campamento en el Iztaccihuatl, al apreciar el amanecer se enamoró de las montañas.
“Mi caso es particular, lo que era mi hobby me llevo a recorrer los volcanes de México, e incursionar en los profesionales; empecé en Sudamérica en el Aconcahua, lo cual he permitió llegar a una empresa de turismo de aventura “Mountain Travel”, esto le asintió ir a las montañas más altas del mundo y tener sus retos personales.
Al ser joven tuvo la oportunidad de estudiar medicina, pero, lo desvalora dicha profesión que tiene mucho que ver con su vida, pero de continuar por dichos sendero, la visualiza como segura, aburrida y de conformismo, pues no hubiera dado coherencia a sus pensamientos, “para mi existen tres tipos de hombres; el que sueña y se queda en ellos y nunca los realiza, el hombre que sueña y pelea por ellos y le hacen sentirse seguro, y el hombre que sueña hace y se arriesga que son los precursores y lideres de una sociedad”.

Para nadie es desconocido que este hombre de semblante serio y que ha pasado años en el deporte es el primer mexicano en ascender al techo del mundo, el Monte Everest, experiencia que califica: “era uno antes y después sin dejar de ser la primera persona, pues muchos de los valores de la educación se reafirman, pues si no los tienes no lo asimilas como debe ser, en mi caso pude disfrutar más el ser humilde”, para festejar todos están puestos pero cuando fracasas sólo los amigos de verdad están a tu lado para darte una palmada.
La pasión de la montaña mantiene la llama en su persona, pues las etapas de la vida del ser humano, pero admite que desde 2005 prácticamente está retirado, siendo su última hazaña el record de buceo de altura en el volcán Licancábur que se encuentra a 5 mil 916 metros de altura en la frontera de Chile y Bolivia, admitiendo que Fernando Lozano quien tiene el record junto a él, y al fallar su equipo de descenso, le salvo la vida, desembocando que desde ese instante era momento de dejar esa pasión.
“Este último reto surgió desde 1984, cuando Fernando Lozano, bajo al lago del Popocatepetl, e intercambiaron experiencia de altura y buceo, e hicieron otros retos como escalar una pared de hielo del Kilimanjaro. Entonces pensó en bucear en la zona más alta del mundo”.
La montaña puede ser tu mejor amiga o peor enemiga, teniendo el respeto adecuado, pues al dañarlas, deforestarlas, el dejar basura, es una falta de respeto que al final se revierte, por ello, insistió en que haya el respeto debido a la naturaleza, “incluso existen casos como la Antartida (santuario de agua dulce del planeta) donde se tiene que cargar con nuestro excremento empaquetado para no dañar este ecosistema, esto como una conciencia de protección a la naturaleza”.
Este tipo de compromisos, dice que un deportista, debiera hacer, pero que otra cosa es la realidad, pues de pensar de otra manera, el mundo seria, otro, pero existen muchos que lo hacen por lucimiento personal sin cuidar la basura que dejan en las montañas, pero, esto esta cambiando, pues actualmente existen expediciones que van en cuadrillas de limpieza a limpiar las montañas, existen hoy día, regulaciones para la protección del ecosistema montañoso.
Sitios, que indica, son nichos naturales que llevan a encontrar cosas que en principio nunca pensaba, desde presenciar lluvias de estrellas de colores, en alguna ocasión vivió la experiencia de encontrar un cuerpo de un hombre que intento escalar en 1939, o hallar alpinistas clandestinos en el Himalaya. Rompiendo un poco su temple, sonríe y añade “algo que anhelo es ver un ovni, peor a la fecha no se me ha concedido, pero no se puede tener todo en la vida”.
El K-2 es un punto y parte, señala que todo tipo de sentires se reúnen o enseñan algo, y esa montaña, el K-2 tras intentar su cima en 1992 y 1993, junto con Héctor Ponce, son los mexicanos que más alto han llegado, que pese a no alcanzar a cumbre, dice que debe vivirse con el pensamiento de luchar por nuestros retos, pero, que algunos no se logran, dejando aprendizajes mayores que el mismo Everest.
Ahora mantiene una lucha y reto personal al enfocar su tiempo en las campañas de contra las adicciones, la asistencia social, fomentar a través del deporte como ser una mejor persona y estimular el deporte en general, este tipo de trabajos son fomentados en lo particular por platicas motivacionales, módulos enfocados a la empresa y Ecoturismo que efectúa por medio de “Tepehua Expeditions”.
Por último comentó que este deporte debe verse con mucho cuidado, sobre todo que: “no es fácil abrir paso en el alpinismo, se debe trabajar mucho lo psicológico y vencer la soberbia, el ego de uno mismo que es lo más difícil, cabe mencionar que al llegar al éxito es muy factible perder el piso. Es una actividad muy complicada donde no hay un estadio y gente que te haga la ola”.

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