El último estudio multidimensional del Consejo
Nacional para la Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) en
México no deja duda alguna: cerca de 53 millones de habitantes, de los 117
millones que existen, padecen algún grado de pobreza y de éstos, 11.5 millones
sufren pobreza extrema y se van a dormir cada noche sin saber si al día
siguiente tendrán algo que comer.
Sin embargo, México, de acuerdo a Francisco
Gurría Treviño, coordinador general de Ganadería, de la Secretaría de
Agricultura (Sagarpa), en la actualidad produce más alimentos que en cualquier
otra época que se tenga contabilizada.
Esta situación vuelve contradictoria la
política de asistencia de la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol). Su
titular, Rosario Robles, indica que los programas de sexenios pasados no
lograron paliar el hambre y pobreza que se concentran, sobre todo, en Chiapas,
Guerrero, Oaxaca y Puebla, como se hace ahora.
A lo anterior se suman los problemas
ambientales que repercuten en la producción de alimentos, como la sequía en el
norte del país y lluvias en el sur-sureste donde se tienen las mejores tierras
de cultivo, pero donde, según el Banco Mundial (BM), la pobreza y falta de
infraestructura es evidente.
Por tal razón, urge que la Federación haga que
el campo sea productivo y sustentables, elementos incluidos en el Pacto por
México, que busca que los más de 650 cultivos que se realizan puedan
aprovecharse de forma adecuada.
Problemas como atraso, falta de
infraestructura y nulas inversiones agropecuarias provocan que en México 25% de
los productos tropicales se desperdicien y echen a perder durante su
distribución, situación que Gurría dijo que es urgente cambiar.
La Organización para la Cooperación y
Desarrollo Económico (OCDE) señala que si México quiere ser una nación con
desarrollo social y ambiental, acordes a un crecimiento verde en el futuro
cercano, debe equilibrar los objetivos económicos, sociales y ambientales, ya que
el país ha tendido a privilegiar el uso de subsidios indirectos para ayudar a
los más pobres, como son precios más bajos a la energía y agua, en lugar de
hacer transferencias sociales directas.
Este enfoque no siempre ha sido efectivo para
alcanzar los objetivos de política pública, por consiguiente, hay un margen
considerable que requiere equilibrar esas acciones oficiales que permitan
establecer un crecimiento verde.
De acuerdo al director general del Instituto
Nacional de Ecología y Cambio Climático (INECC), Francisco Barnés Regueiro:
“una economía verde no es sólo cosa del gobierno, sino de todos los actores
sociales”, declaración cierta, ya que este tema es de injerencia de todos los
mexicanos, pero que, como autoridad ambiental, se deslinda de este objetivo, ya
que la Secretaría de Medio Ambiente (Semarnat) ha hecho de lado dicha meta.
Temática ambiental muy ligada al desarrollo
social y combate a la pobreza, ya que un ejidatario o campesino que no pueda
vivir del bosque y hacer uso sustentable de la tierra con sistemas agrícolas
verdes, seguirá devastando los ecosistemas.
Sobre el tema del hambre en México, Carlos
Cortés Ruiz, investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM),
Unidad Xochimilco, dijo que este problema no es sólo consecuencia de la escasez
de alimentos, sino resultado de la desigualdad redistributiva existente en el
país.
El informe del Coneval, publicado en noviembre
de 2012, indica que 22 millones de mexicanos, que representan 19.4 por ciento
de la población total de México, disponen de un ingreso insuficiente para tener
una alimentación adecuada, lo que significa que dos de cada diez mexicanos
padecen hambre.
Explica que una de las soluciones es
establecer una “estrategia redistributiva que incluya aspectos económicos”,
expresó Cortés Ruiz, y sugirió reconsiderar el monto del gasto público
destinado a combatir el hambre en nuestro país, ya que los recursos asignados a
esta causa corresponden a los presupuestos de 2012.
Mencionó que, en cuanto a la producción de
alimentos “deben considerarse aspectos, como infraestructura y financiamientos
que cubran las regiones más pobres y aisladas del país”.
MÉXICO INCUMPLE DERECHO HUMANO A LA
ALIMENTACIÓN
La Organización de la Naciones Unidas (ONU)
declara que el derecho a la alimentación es una garantía humana fundamental y
señala que toda persona debe alimentarse con dignidad, mediante la producción
de alimentos o a través de su compra. Derecho humano que México tiene inscrito
en la Constitución desde octubre de 2011 y que, en la realidad, no se cumple.
Para el Comité de Derechos Humanos, Sociales y
Culturales (CESR) de la ONU, el acceso a la alimentación está relacionado con
el ingreso, y en extensión, con la pobreza. En este escenario, México muestra
un retroceso, en comparación con otras naciones latinoamericanas, ya que el
mismo reporte del Coneval mostró que el número de pobres pasó de 48.8 millones
a 53 millones, en un sólo dos años.
MÉXICO DE LOS PEORES EN POBREZA Y DESIGUALDAD
DE OCDE
Según la OCDE, México es la segunda nación más
desigual de sus integrantes, sólo atrás de Chile. En nuestro país, el ingreso
anual promedio del 10% más rico de los mexicanos en 2010 era 27 veces superior
que el del 27% más pobre, que tuvo ingresos, en promedio, de 7 mil 800 pesos,
de forma similar a lo que sucede en Brasil, Rusia, India, Indonesia, China y
Sudáfrica, la cobertura y protección social (excluyendo educación) son muy
limitadas. El gasto de México en programas sociales (como porcentaje de su PIB)
es considerablemente menor al de Brasil o Rusia.
CRECE POBREZA EN MÉXICO, EN LOS ÚLTIMOS AÑOS
Entre 2010 y 2012 aumentó la pobreza en el país,
al pasar de 52.8 millones a 53.3 millones de personas. Además, 40.7 millones
son vulnerables y podrían caer en pobreza, ya sea por tener ingresos bajos o
por no tener acceso a la educación, salud, vivienda o seguridad social. En
2010, la población vulnerable fue de 38.8 millones de personas, 1.9 millones de
personas menos que en 2012.
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