Juan Carlos Machorro
El Santo, Blue Demon, Huracan Ramirez,
Mil Mascaras, Wolf Rubinsky, Frankestein, Lobo Rubio, Atlantis, Octagón, Hijo
del Santo, fueron y son algunos de los luchadores mexicanos que han participado
en producciones cinematográficas, batuta que enarboló el enmascarado de plata
que de los años 50s a los 80s filmará más de 50 películas, fenómeno que no
exclusivo de México y que desde hace unas décadas también se presenta con mayor frecuencia en los Estados Unidos.
En la industria del cine de los
estadounidenses desde hace años se tiene la presencia constante de estrellas
del encordado en filmes que van desde la comedia a la acción y las explosiones;
casos como es Hulk Hogan, Stone Cold, The Rock, Kane, John Cena, Dave Batista,
etc.
Pero que en la meca de Hollywood al ser
una industria similar a una máquina registradora de centro comercial hace que
luchadores de la actualidad de esa nación, tengan en su mira consolidarse como
estrellas del pancracio y no hacer huesos viejos en los encordados sino en la
meca fílmica.
Motivo de ello, proyección en sus
carreras, aunque no podemos hablar de grandes actuaciones que les lleven a
premios como los Oscares o alguna Palma de Cannes, pero si ser estrellas de la
pantalla y engrosar de gran forma su chequera.
El ejemplo más claro es Dwane Johnson
“The Rock”, que en sus últimas películas por informes de los estudios, este
hombre ha pedido que en los carteles de las películas se ponga su nombre de
pila y ya no se use su apelativo de batalla y que al hacer cuentas en sus
películas que en los dos últimos años le han redituado en ganancias de 46
millones de dólares superan por mucho su salario de estrella del encordado que
superaba el millón de dólares anuales.
Por ello, vemos que es inminente que
este sendero de éxito que ha marcado sea un anhelo de muchos gladiadores más allá
de los encordados. Aunque los sets de cine como las luchas estelares son para
contados gladiadores que tengan carisma, histrionismo (con sus consabidas limitantes)
y calidad profesional.

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