Ante el anuncio de la Presidencia de la
República de que dará inicio la licitación por invitación restringida
para la construcción de la Refinería Dos Bocas en Tabasco, Greenpeace señaló
que la ruta energética promovida en la actual administración nos aleja del
cumplimiento de los compromisos internacionales que como país hemos asumido
para hacer frente al cambio climático, olvidando el potencial en energía
renovable que ha demostrado viabilidad económica.
“Es un grave error apostar todas
las fichas a los hidrocarburos, evocando la época del milagro mexicano, cuando
el país era rico en recursos petroleros y Pemex era el pilar del crecimiento
económico, por la simple razón de que la época del petróleo barato se acabó.
México ya no es la potencia petrolera que fue, las reservas nacionales se
agotan y acceder a las restantes es cada vez más difícil. Si queremos
garantizar la soberanía energética debemos reactivar las licitaciones de
energía a largo plazo para dar mayor participación a las fuentes renovables”,
señaló Pablo Ramírez, responsable de los temas de calidad del aire de Greenpeace
México.
El plan de la actual
administración es aumentar la capacidad instalada del Sistema Nacional de
Refinación en 300 mil barriles diarios de refinados y así llegar a un total de
1 millón 600 mil barriles diarios de refinados y para ello propone la
construcción de la refinería en Dos Bocas, proyecto sancionado por la Agencia
de Seguridad, Energía y Ambiente (ASEA), debido a que carece de Manifestación
de Impacto Ambiental y el desmonte del terreno se dio sin los permisos de
cambio de uso de suelo.
La organización ambientalista destacó
que en contraste con el sector hidrocarburos que va en detrimento a nivel
mundial, las energías renovables están mostrando su potencial y su
competitividad en el mercado energético mexicano. La tercera subasta de energía
a largo plazo realizada 2017 con un proyecto solar consiguió el costo de
producción de electricidad más bajo del mundo con 20.57 dólares por MWh (3).
“Es
necesario retomar estos mecanismos para alcanzar los objetivos climáticos de
México para conseguir el 35% de la generación eléctrica limpia para el 2024 y
el 50% para el 2050. La discusión ya no está en la viabilidad técnica ni
económica de las energías renovables sino en la ética de las personas con el
poder político para detener el cambio climático”, concluyó Pablo Ramírez.

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