Ante la creciente demanda de combustibles más compatibles con el medio ambiente, el cultivo de microalgas es una opción ideal, manifestó la experta Mónica Cristina Rodríguez Palacio, de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).
La académica adscrita al Departamento de Hidrobiología de la Unidad Iztapalapa de la UAM, destacó que a diferencia de otros, el cultivo de algas requiere de un espacio pequeño.
No compite con el cultivo de productos de la canasta básica, ahorra recursos naturales al requerir sólo luz solar, dióxido de carbono (CO2) y agua para producir biomasa en poco tiempo; también es viable en terrenos infértiles, en los que se instalan estanques de acuacultura con agua potable o residual municipal.
'Ese hecho brinda doble beneficio al ambiente, pues al remover nutrientes que producen problemas en el momento del depósito final del agua residual, se obtiene una biomasa algal que puede usarse para bioenergéticos, biofertilizantes, suplementos alimenticios para animales o aplicaciones farmacéuticas', abundó.
Detalló que en poco más de cinco años de investigación se ha obtenido una amplia colección de microalgas provenientes de diversas regiones del país, y al laborar con cepas nativas se descartó la introducción de especies exóticas del extranjero.
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