Investigadores
mexicanos estudian las propiedades del agave azul o Agave tequilana Weber,
para la obtención de fibras potencialmente útiles en el tratamiento de
problemas de salud pública como obesidad y diabetes. Dichas investigaciones
buscan que las personas con obesidad disminuyan los niveles de triglicéridos y
glucosa en sangre.
El
proyecto se encuentra bajo la dirección de Ana Laura Márquez Aguirre, adscrita
al Centro de Investigación y Asistencia en Tecnología y Diseño del Estado de
Jalisco (Ciatej), perteneciente al Sistema de Centros Públicos de Investigación
del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt).
Márquez
Aguirre explicó que la piña cruda de este agave contiene fibras solubles
naturales denominadas fructanos y que, dependiendo de su composición, presentan
propiedades benéficas para la salud.
La
principal aportación de los investigadores del Ciatej es que, al separar los
compuestos de las fibras del agave en fructanos de cadena corta y larga,
encontraron que los primeros disminuyen la ganancia de peso, acumulación de
grasa y niveles de glucosa; mientras que los fructanos de cadena larga
disminuyen los triglicéridos. Esta etapa de la investigación se realizó en un
modelo animal de obesidad inducida por una dieta alta en grasa.
La
investigadora de Ciencias Biomédicas por la Universidad de Guadalajara (U. de
G.), dijo que “además, en un estudio clínico realizado con personas que
presentan obesidad, encontramos que la mezcla de fructanos (cadena corta y
larga) no solo es capaz de incrementar la cantidad de bacterias benéficas en el
intestino (efecto prebiótico), sino que también disminuye la concentración de
triglicéridos y el porcentaje de grasa corporal”.
Explicó
que actualmente buscan personalizar los estudios y enfocarlos directamente a
personas con sobrepeso, con diabetes o con niveles altos de triglicéridos. En
ocasiones, las personas presentan simultáneamente estas enfermedades. Para el
uso de dichas fibras se debe considerar el estado clínico de cada paciente.
El
proyecto contempla desarrollar nutraceúticos, es decir, compuestos de origen
natural que demuestren tener efectos benéficos en el organismo más allá de los
valores nutricionales.
Antes
de comprobar que estas fibras solubles de agave o fructanos fueran benéficas,
los investigadores demostraron que no son dañinas para la salud. Se hicieron
ensayos in vitro e in vivo para asegurar que no son tóxicas.
Márquez
Aguirre aseguró que actualmente están trabajando sobre el efecto de los
fructanos para reducir el hígado graso, debido a que ésta es una de las
enfermedades colaterales de la obesidad.
Este
es un proyecto de investigación multidisciplinario liderado por especialistas
en biotecnología vegetal, biotecnología industrial, tecnología de alimentos y
biotecnología médica; esta última área es en la que participa la
investigadora. “Actualmente se encuentra
en trámite la patente nacional y los resultados de los trabajos ya se
publicaron en la revista indexada Food & Function”, concluyó.

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