La ciudadana María Luisa Corona, una mujer de 64 años de
edad, a iniciativa propia decidió acopiar el unicel que utiliza su familia,
amigos y vecinos de la colonia 10 de mayo de la delegación Gustavo A. Madero en
el Distrito Federal para poder entregarlo a la empresa Rennueva, y de esta
forma iniciar una cadena social de protección ambiental y fomento al reciclado.
Comentó que “desde hace tiempo me dedico a cuidar el
medio ambiente, tengo la idea que desde el hogar también podemos aportar un
granito de arena y hacer la actividad del reciclaje un hábito para proteger y
asegurar la vida del planeta”.
La mejor manera de poner el ejemplo ambiental para la
gente es comenzar desde el hogar, explicó la señora Corona, quien tuvo la idea
de poner frente a todos una muestra de como cuidar nuestro entorno con
distintas acciones, por ejemplo: el ahorro de agua y energía, cuidando diversas
áreas verdes en la calle de su casa, pero sobre todo el aprovechamiento de los plásticos,
como la recolección de 3 metros cúbicos de unicel que realizó a lo largo 6
meses.
De ahí surgió el conocer a Héctor Ortiz, fundador de la
empresa Rennueva y creador de la máquina
que lleva por nombre REPS-01, que puede reciclar unicel, y que ha logrado en su
comunidad un impulso en la cultura del correcto manejo de residuos sólidos.
Éste innovador en temas tecnológicos, ahondó en que “la
cultura del reciclaje no es igual en todos los países, depende de muchos
factores: niveles medios de educación, niveles de industrialización, compromiso
ciudadano y políticas medioambientales. La cadena de reciclaje empieza en casa
y en la escuela, educando. Es imprescindible conocer los peligros
medioambientales y sociales que supone toda la basura que generamos y saber los
medios para atajarlos y darles una mejor solución” agregó.
Debido a esta participación, la señora María Luisa ha
conocido las ventajas del unicel: siendo un aislante térmico, ligero, resiste
la humedad y no se pudre o enmohece. Gracias a la facilidad para moldearlo
actualmente se producen placas para la construcción, empaques y embalajes, así
como vasos y platos desechables; pero
sobre todo que es un material 100% reciclable. Lo cual es un gran ejemplo de
que el ambientalismo requiere de la participación
de ciudadanos organizados y conscientes.
Héctor Ortiz, fundador de la empresa Rennueva, en entrevista
con este reportero, comentó que este proyecto inicio como proyecto escolar y se
hizo una difusión de programa de acopio y la gente se acercó para esta iniciativa
y se trabaja con facultades e institutos de la UNAM; y en forma de Rennueva y
están buscando crear una red de reciclaje.
Esta red sería un error iniciar de cero, sino que debemos
aprovechar la infraestructura de reciclado ya existente y logísticamente hemos
visto los centros de transferencia del DF como un gran foco de atención para el
uso de este tipo de tecnología, indicó.
Mencionó que la tecnología fue desarrollada de forma
eficiente por este equipo de trabajo y que les ha permitido analizar que el reciclado
debe ser viable económicamente y que ahora, esta empresa está en proceso de
poder industrializar esta tecnología.
Recordó que esta maquinaria (REPS-01), les costó dos años
de trabajo y que en estos momentos se ubican en el procesos creativo de crear
el prototipo REPS-02.
Indicó que este aparto permite una mejor eficiencia en
cuestión ambiental de 97% y en tema económica al ser única en México no se
puede saber su consumo y margen de 305 de utilidad.


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