Ante la necesidad de contar con diferentes visiones en relación a la
protección y conservación de los recursos naturales ante el reto de aumentar la
productividad del campo para garantizar la seguridad alimentaria, hacen
indispensable el contar con el punto de vista de los diversos actores de la
sociedad y a la vez tener alternativas de mitigación del cambio
climático.
Ello fue parte del diálogo que se realizó entre los sectores
agropecuario y ambiental, que participaron en el Primer Foro “Desarrollo
Territorial: herramientas para la intensificación productiva sustentable”,
hacia la construcción de una agenda común sobre sustentabilidad alimentaria
en México.
En donde se analizó cuidar los servicios de la naturaleza, como la
captación de agua, regulación de temperaturas, suelos fértiles, biodiversidad y
potencial en términos de medicinas y ciencia, entre otros. Factores
humanos y naturales inciden en los ecosistemas y la productividad agropecuaria,
especialmente los efectos del cambio climático, debido a que aumenta la
vulnerabilidad de los productores ante sequías prolongadas, inundaciones,
tormentas extremas y plagas.
Rane Cortez, directora de la Alianza México REDD+, dijo que “la meta es
ayudar a construir una agenda integral de política alimentaria sustentable —en
un entorno de creciente incertidumbre y vulnerabilidad ante los efectos del
cambio climático— a través de mecanismos de cooperación de largo alcance que
promuevan la participación multisectorial con un enfoque basado en el
intercambio de experiencias y de desarrollo con conservación”.
Por su parte, Frédéric Baudron, especialista en manejo integral del territorio del
Centro Internacional de Mejoramiento de Maíz y Trigo (CIMMYT), con sede en Etiopía, resaltó que “es poco probable que se
adopten prácticas agrícolas favorables al medio ambiente sin un marco público
de apoyo y sin la articulación con los mercados”.
En este foro —organizado por la Alianza México REDD+ y el CIMMYT— se analizaron
herramientas científicas, técnicas y prácticas para el balance entre
productividad agropecuaria y conservación. Primero, la intensificación
productiva sustentable implica el uso más efectivo y eficiente de los recursos
disponibles para obtener iguales o mayores rendimientos e ingresos por
unidad productiva, con menor uso de insumos y minimizando externalidades
negativas sobre el ambiente.
Segundo, el manejo integral del territorio o paisaje en sitios donde
ocurre al mismo tiempo la producción de alimentos, la provisión de servicios
naturales, la protección de la biodiversidad y de los valores socioculturales
de las comunidades.
Cabe mencionar que el mundo enfrenta el gran desafío de alimentar a una
población que alcanzará los 9 mil millones de habitantes en 2050, principalmente
ubicados en países en desarrollo. Según estimaciones de la FAO y el BID, los
retos de seguridad alimentaria implicarían un aumento de alrededor de 60% en la
producción de alimentos a nivel mundial y ampliar la superficie cultivable en
al menos 12%. México enfrenta una situación especial por ser uno de los
países más biodiversos del planeta, ya que ampliar las zonas de producción
agropecuaria tiene un costo en pérdida de bosques, selvas y otros ecosistemas,
además de los servicios que nos brindan.
Los efectos del cambio climático exacerban los factores de riesgo para
la seguridad alimentaria. A través de la intensificación productiva y el
manejo integral del territorio, se pueden enfrentar tales retos en beneficio de
las comunidades y favorecer condiciones de desarrollo más más equitativas y
sustentables.
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