Las pilas que se usan para laptops,
cámaras fotográficas, teléfonos celulares, controles de televisión, consolas de
juego y relojes representan un problema ambiental, porque este desecho contiene
sustancias de elevada toxicidad que amenazan la salud del planeta, por ello
investigadores del Instituto Politécnico Nacional (IPN) elaboraron y diseñaron
un Plan de Manejo de Residuos para Pilas Primarias y Secundarias Modalidad
Regional, debido a actualmente en el país no hay un instrumento de esta
índole.
Según un estudio de la Unidad profesional
Interdisciplinaria de Biotecnología (Upibi) en la Zona Metropolitana del Valle
de México (ZMVM) se estima que un 64 por ciento de los habitantes de la Ciudad
de México (CDMX) consume de 1 a 2 pilas al mes; 30% de 3 a 5, y el 6% restante
más de 6, lo que representa una generación total anual de 124 millones 963 mil
449 pilas al año.
El tipo de pilas AA, AAA, C y D son utilizadas por 44%
de la población; las recargables son usadas por el 29%, además el 24% utiliza
las de ion de litio para celulares, laptops y cámaras), y las de tipo botón son
las menos usadas con tres por ciento.
Para solucionar esta problemática, evitar
riesgos al ambiente y a la salud de la población, las egresadas de la carrera
en Ingeniería Ambiental de la Upibi, Brenda Domínguez Santillán, Luisa Martínez
Hernández y su asesor Saúl Hernández Islas indicaron que este proyecto propone
elementos, mecanismos preventivos, así como de planeación para unir sinergias y
detonar políticas públicas para reducir los riesgos e impactos ambientales de
las pilas.
“También promueve que no sólo llevemos este
desecho a un centro de acopio temporal, sino que aprendamos a manejarlo e identificarlo,
pero sobre todo a no generar residuos. Por ello, este plan ayudará a adoptar
hábitos de consumo que permitirán generar menos residuos para contribuir a
mitigar el cambio climático”, subrayó Hernández Islas.
Además cumple con la NOM-161-SEMARNAT-2011, en
la que los residuos de pilas se clasifican como Residuos de Manejo Especial
(RME), y están regulados por la Ley General para Prevención y Gestión Integral
de los Residuos (LGPGIR), quien considera a los componentes de las pilas como
peligrosos.
El jefe de la carrera de Ingeniería Ambiental de
la Upibi señaló que el manejo actual de las pilas es deficiente, los programas
implementados han carecido de difusión y seguimiento, por lo que el destino
final de las pilas luego de su vida útil es una incógnita.
Esta iniciativa consta de varias etapas que
cumplen con la normatividad correspondiente de cada uno de los sectores
gubernamentales como son reducción de la fuente, Separación-clasificación,
identificación-correcto embalaje, colector de pilas: incentivo ambiental,
transporte, acopio y recolección, tratamiento o reciclaje y disposición final y
economía ambiental.

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