Con bajos costos, retornos
de inversión altos y flexibilidad, los food trucks se han convertido en un
negocio sólido y popular. En estas cocinas móviles, la química está ayudando a
entregar lo prometido.
Imagina a un restaurantero
que busca abrir un lugar asiático bajo el concepto de “la granja a la mesa”. En
lugar de establecer un restaurante de inmediato, elige probar su concepto: un
camión de comida, un laboratorio de comida rodante.
A través de prueba y error,
él determina las mejores horas y ubicaciones en las que debe instalarse, para
tener más flujo de clientes, así como entender la necesidad de ofrecer un menú
más variado. Ahora, su camión de comida ha crecido hasta atender 100 clientes
por hora.
El negocio de alimentos
móviles por su naturaleza les da flexibilidad a los dueños de food trucks. Los
propietarios pueden cambiar la ubicación en segundos y los menús en horas.
Gran parte de esta flexibilidad
es gracias a la química; los utensilios de cocina hechos con recubrimientos
antiadherentes de Teflon pueden permitir una preparación más rápida, mientras
que productos como el dióxido de titanio Ti-Pure pueden proteger mejor los
ingredientes fuera de los comedores. Con todo, desde envases de alimentos
más finos en el refrigerador hasta colores más intensos en los camiones, la
química ayuda a los food trucks a tener las opciones que necesitan para
funcionar mientras viajan.
La necesidad de la velocidad
En México, los Food Trucks
son una modalidad de negocios que ha tenido un boom en los últimos seis años.
Se estima que existen alrededor de mil unidades que generan 35 mil empleos aproximadamente, distribuidos en grandes
ciudades como Monterrey, Guadalajara, Ciudad de México, Querétaro y San Luis
Potosí, de acuerdo con la Asociación Internacional de Food Trucks y Franquicias
Móviles.
El crecimiento anual de la
industria de Food Trucks en Estados Unidos fue de un 7.9% en 2017 y se mueve
bastante rápido.
La velocidad también es
necesaria en la cocina, ya que los clientes tienen que pararse y esperar su
comida al aire libre en lugar de sentarse en mesas cómodas. Aquí, los
recubrimientos antiadherentes pueden ayudar, por ejemplo, en lugares tan
reducidos, los propietarios de los food trucks pueden usar equipos compactos,
como parrillas portátiles calentadas eléctricamente, algunas de las cuales
incorporan superficies antiadherentes con recubrimientos de Teflon.
Cocinas muy pequeñas
La medida promedio de los food
trucks varía de 120 a 200 pies cuadrados. Dado que el espacio es tan
importante, los dueños deben aprovechar al máximo cada centímetro. La química
puede ayudar a liberar algo de espacio.
"Estamos tratando de
ayudar a nuestros clientes a reducir el tamaño del empaque, a la vez que les
damos el rendimiento que necesitan", explica Alice van der Ende, Gerente
Regional de Desarrollo de Negocios para Ti-Pure Plastics. Eso significa hacer
que los recipientes sean más delgados, pero que puedan mantener los contenidos
protegidos. El contenido de estas bolsas también está mejor protegido contra
los rayos dañinos de la luz.
Comida colorida
Los restaurantes móviles se
benefician de un llamativo y memorable trabajo de pintura. Después de todo, los
food trucks son básicamente carteles con ruedas, y el delicioso producto que se
anuncia está justo dentro, disponible para los clientes en el lugar.
Ti-Pure ayuda aquí también. Utilizado en pinturas,
ofrece una opacidad que hace que los recubrimientos sean más blancos y
brillantes. Además, ayuda a proporcionar durabilidad, que a su vez resiste la
decoloración del color.
Entonces, si ese camión de
comida asiática con un concepto de la “granja a la mesa”- necesita
transformarse en un emparedado de Texas, por ejemplo, un nuevo trabajo de
pintura puede suceder rápidamente, como cualquier otra cosa en la industria de
food trucks. Para mayor información visita https://www.chemours.com/ y podrás conocer todas las soluciones que te ayudarán
a mejorar tu negocio.

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