Las enfermedades raras o de poca frecuencia, son aquellas que se
presentan en menos de 5 personas por cada 10,000 habitantes; sin embargo, esto
se traduce en más de 300 millones de personas en el mundo, quienes tienen una o
más de estas afecciones.
Si
México presenta la misma tendencia mundial – de entre el 6 y 8% de la población
– entonces hay alrededor de 8 millones de mexicanos con, por lo menos, una
enfermedad rara.
Las
personas con alguna de estas enfermedades raras, tienen como uno de sus
principales retos: el diagnóstico, ya que, entre otros factores, existe un casi
nulo conocimiento de estas patologías, la dificultad de acceso a la información
necesaria, la poca disponibilidad de especialistas y los escasos centros de atención.
Este diagnóstico tardío – alrededor de 5 años – llega a generar en un 30% de los
casos, un agravamiento que pudo haberse evitado o tratado previamente.
Si
bien, una enfermedad puede ser rara en una región, en otra es habitual. Por
ejemplo, en México, entre las enfermedades de la sangre que pueden considerarse
raras están la mielofibrosis, la policitemia vera y la anemia aplásica que tienen
como origen común algunos desórdenes en la producción de células sanguíneas en
la médula ósea, un tejido suave y graso ubicado dentro de los huesos; donde las
células maduran en diferentes células sanguíneas: glóbulos rojos (llevan
oxígeno a los tejidos), glóbulos blancos (combaten las infecciones) y plaquetas
(ayudan a la coagulación).
En
la mielofibrosis, el tejido sano de la médula ósea es reemplazado por tejido
cicatricial fibroso, produciendo una cantidad insuficiente de células
sanguíneas, lo que origina anemia, problemas de sangrado y un riesgo más alto
de infecciones. Adicionalmente, órganos como el hígado y el bazo intentan
producir algunas de estas células sanguíneas, llegando a incrementar su tamaño,
lo que se conoce como hepatomegalia y esplenomegalia.
Entre
las opciones de tratamiento de la mielofibrosis destaca el trasplante de médula
ósea que tiene potencial curativo; una opción generalmente para pacientes
jóvenes y con donador compatible. Otros tratamientos incluyen la transfusión de
sangre y plaquetas, radioterapia o quimioterapia.
Recientemente
se han desarrollado nuevos medicamentos dirigidos a inhibir de manera selectiva
la causa fundamental de la enfermedad, que es la alteración de la vía JAK-STAT
de las células de la médula ósea. Este nuevo tratamiento logra suprimir el
crecimiento de células malignas, mejorando clínicamente a los pacientes
incluyendo la disminución de síntomas, incrementando la calidad de vida,
reduciendo significativamente la inflamación del hígado y el bazo y mejorando
la supervivencia.
En
el caso de la policitemia vera, un trastorno de la médula ósea, se presenta una
excesiva producción de glóbulos rojos, glóbulos blancos y de plaquetas. Sin
embargo, predomina la excesiva producción de glóbulos rojos que se conoce como
eritrocitosis o policitemia. Es una afección poco común que se presenta con
mayor frecuencia en hombres que en mujeres, mayores de 40 años.
Debido
al exceso de glóbulos rojos la sangre se hace espesa y no puede fluir con
normalidad por los vasos sanguíneos más pequeños ocasionando múltiples síntomas
y problemas de salud como: dificultad respiratoria al estar acostado, piel
azulada, mareos, fatiga crónica, sangrados excesivos, dificultad para respirar,
agrandamiento del bazo, problemas de visión y zumbido de oídos, entre otros.
El
objetivo del tratamiento de la policitemia vera se enfoca en reducir la espesura
de la sangre, así como evitar problemas de sangrado y de coagulación. Hay
varios medicamentos que pueden utilizarse, para disminuir el número de glóbulos
rojos o las plaquetas.
Sin
embargo, cuando estas opciones fallan, hay un nuevo medicamento que controla la
producción excesiva de glóbulos rojos por la médula ósea, reduce el tamaño del
bazo, mejora los síntomas de la enfermedad y la calidad de vida de los
pacientes.
Finalmente,
la anemia aplásica, también es un trastorno de la sangre poco común pero grave,
que se presenta cuando la médula ósea es incapaz de producir suficientes
células sanguíneas nuevas. Si bien existen múltiples causas y tipos, por lo
general su causa es desconocida. Los síntomas incluyen: fatiga, debilidad,
mareos y dificultad para respirar.
La
anemia aplásica, puede causar infecciones frecuentes, sangrados, inclusive
puede producir problemas del corazón e insuficiencia cardíaca. El tratamiento
actual de la anemia aplásica incluye la prevención de infecciones, el soporte
transfusional y el tratamiento específico que es la administración de
medicamentos altamente inmunosupresores (globulina anti-timocito y
ciclosporina). De manera reciente la adición de un medicamento nuevo (que
restaura la hematopoyesis) al tratamiento inmuno-supresor estándar, logra
controlar esta enfermedad entre más del 90% de los casos.
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