La Dra. Claudia Edwards, etóloga y directora de programas de la organización Humane Society International México (HSI/México), dio a conocer que en ocasiones se debe enfrentar a decisiones muy difíciles, una de ellas es cuando la mascota de compañía se encuentra muy enfermo. Esta situación es muy complicada y más si ha pasado grandes momentos y largos años a su lado.
¿Cómo
saber qué hacer? ¿Cuándo es el momento adecuado para despedirte de él y tomar
la mejor decisión? Antes de hacerlo, consulte con su médico veterinario sobre
su diagnóstico, tratamiento, pronóstico y las alternativas existentes.
Al
mismo tiempo, observe su actitud y comportamiento. Recuerde que no porque un
perro está viejito eso significa tener que eutanasiarlo, los perros viejitos
pueden ser atendidos para tener unos últimos años de calidad.
Por
ello, dicha organización compartió seis puntos a considerar, esperando que sean
de utilidad para tomar la decisión adecuada en el momento indicado:
Paseo.
Si su perro enfermo todavía se emociona cuando escucha su correa y, aunque se
levante lentamente avanza paso a pasito, es señal de que aún tiene ganas de
moverse, aproveche para salir a caminar. O tal vez no se puede parar por sí
mismo, pero observe que mueva la cola y se emociona, puede llevarlo a pasear en
un carrito.
Juguetes.
Algunos perros se enloquecen con las pelotas, con peluches o con los juguetes
que hacen ruido. Si su amiguito sigue poniendo atención cuando toma su juguete
preferido y muestra interés, ya sea con la mirada o se levanta e intenta jugar,
quiere seguir adelante.
Emoción.
Puede ser que su perrito senil ya no se pueda levantar mucho o muy rápido, pero si nota que cuando
está acostado todavía mueve su colita con las cosas que le causan alegría o
emoción, es indicativo de que no está deprimido, ayúdalo enriqueciendo su
ambiente para continuar con ese buen ánimo.
Atención.
Si su perro pone atención a lo que pasa a su alrededor, sabe quién es usted
cuando lo llama o le hace señas, se acerca a usted para que lo acaricie, le
obedece y mantiene contacto con el resto de los integrantes de la familia, también
es señal de que no está deprimido ni tampoco tiene algún problema mental
degenerativo.
Alimentación.
Debe poner atención si al comer lo hace de manera lenta o en menor cantidad a
lo habitual. Si no come o lo tiene que forzar, no es una buena señal porque puede
ser a causa de alguna enfermedad o daño en su organismo. Si de lo contrario lo
hace de manera normal, es indicativo de su buen estado de salud y ánimo.
Considere que algunos perritos pueden manipular a sus tutores si se les consiente
demasiado en esta etapa de su vida, al grado de querer que se les alimente en
la boca.
Dolor.
Si se lame constantemente una zona del cuerpo, llora o gime demasiado, es señal
de que algo le duele. Debe llevarlo al veterinario para controlar el dolor y
administrarle medicamento. Si a pesar de eso sigue gimiendo, tendrás que
descartar si persiste el dolor o lo hace para que le hagas caso.
Tenga
cuidado ante las necesidades o demandas de su perrito, quizá solo lo haga para
llamar tu atención. Ante esto, deberá actuar de inmediato para que no se vuelva
un problema para ambos.
Si
al considerar lo anterior notas que ya no presta atención, no tiene interés de
salir o de jugar, no tolera sus caricias, duerme demasiado, evita comer o lo
hace en menor cantidad y el dolor es una constante, evalúe si clínicamente ha
hecho lo necesario. Si su calidad de vida se ha visto afectada, tal vez sea el
momento de tomar la temida y dolorosa decisión de despedirte de su mejor amigo.

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