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lunes, 19 de agosto de 2013

Apuesta México a perder económica y ambientalmente con el gas shale

En la presentación de la Alianza Mexicana contra el Fracking (rompimiento de roca para extracción de gas shale), se comentó que la Federación debe prohibir la explotación del gas shale porque violenta el derecho humano de acceso al agua, debido a que el procedimiento para su extracción requiere grandes cantidades del líquido, contamina los acuíferos y contribuye al calentamiento global.
Esto fue la denuncia presentada por diversas organizaciones ambientalistas y de investigación que integran la Alianza Mexicana Contra el Fracking. Al respecto, Beatriz Olivera, coordinadora de la campaña de cambio climático y energía de Greenpeace México, dijo que ”pese a que en el gas shale sea una de las principales apuestas del gobierno federal en la próxima Reforma Energética, no es una opción sustentable para México. La fuga de metano (CH4) en los proyectos de gas de esquisto es superior en un 30 por ciento a los de gas natural convencional. Dado que el metano tiene un potencial de calentamiento global 21 veces superior al dióxido de carbono (CO2), existen serias dudas en torno a que el gas shale sea una energía de transición adecuada”.
En dicho aspecto, Nathalie Seguín, de la Red Acción por el Agua, indicó que para la obtención de gas shale se inyectan al subsuelo mezclas de arena y agua con químicos a casi 5 kilómetros de profundidad y de esta forma extraer este energético, pero dichos químicos se ha comprobado que producen cáncer, daños al sistema endocrina y al sistema nervioso, además que dichos materiales inyectados no son extraídos y se corre el riesgo de contaminar mantos acuíferos como se ha presentado en Estados Unidos.
En el aspecto económico poco viable de este sector, Francisco Cravioto, investigador de Fundar, Centro de Análisis e Investigación dijo que ante la falta de análisis y estudios en México de los 6 pozos que se trabaja en el estado de Coahuila, en los cuales sólo uno es funcional son muestra de la poco viabilidad económica del shale.
Indicó que la industria gasífera estadounidense ha señalado que hasta el 80 por ciento de los pozos pueden resultar inviables económicamente debido a las complejidades técnicas de la explotación de este gas, lo que hace que el costo por pozo en México se sitúe entre 12 y 15 millones de dólares.  Además, la rápida declinación de los pozos -con una disminución de la producción de entre un 29 y un 52 por ciento anual-, supone la necesidad de realizar constantes inversiones de capital para mantener la producción.
Situación que es alarmante con diversas propuestas de la Reforma Energética mexicana en donde se trata que el gas shale sea el transitorio antes de optar por energías renovables y que ni siquiera se sabe si este sector tendrá una ley secundaria que frene sus desastre ambiental como pérdida económica que se llegue a presentar.
Para echar a andar este proyecto energético se estima se requeriría de una inversión de 60 mil millones de pesos, un tercio del presupuesto nacional anual; y la debilidad de su recuperación por pozo se supedita a sólo entre un 4.7 a un 10%, lo cual refleja lo débil de apostar al fracking.
Aunado a que pese a estos proyectos decaídos, el PAN en su propuesta de reforma habla de llegar a instalar hasta 20 mil pozos y que en la propuesta del PRI gobierno se quiere llegar a cerca de 9 mil permisos anuales de pozos como se presenta en la actualidad en Estados Unidos, donde las deudas bancarias por quiebra de estas empresas que sólo en la especulación bursátil se recuperan dejan en gran peligro a México ya que en nuestro país se tiene la mala costumbre de que en quiebras y perdidas de inversión el Estado (la población) absorba los pagos.
En concordancia con lo anterior, Nathalie Seguin, señaló que “de abrirse los 20 mil pozos anuales para extraer el gas shale que plantean algunos sectores, se requeriría una cantidad de agua equivalente a la del consumo doméstico de entre 4.9 y 15.9 millones de personas en un año”.

SEMARNAT, SENER Y CONAGUA CRUZADOS DE BRAZOS EN ESTUDIOS SOBRE FRACKING
Por su parte, Claudia Campero de la organización Blue Project Planet y Food & Water Watch, dijo que “los esfuerzos políticos y presupuestales deben enfocarse a la transición energética hacia fuentes limpias y renovables con pleno respeto de los derechos humanos y el cuidado del medio ambiente, en lugar de centrarse en proyectos caros y con fuertes afectaciones socioambientales que agravan el calentamiento del planeta. Es urgente que la Reforma Energética a discutirse en el Congreso siente las bases legales e institucionales para avanzar en esta dirección”
Aunque lamentó que la información existente sólo es a base de datos de las empresas y gobierno estadounidense ya que en México, ella como los demás ponentes de este evento, lamentaron que la Secretaría de Medio Ambiente (Semarnat), Secretaría de Energía (Sener), y la Comisión Nacional del Agua (Conagua), no están haciendo nada en materia de estudios sobre los daños ambientales, sociales y económicos de apostarle al fracking, pese a todo lo sabido en uso de agua, químicos e impacto ambiental.
Puso de ejemplo que los empresarios están cooptando todo aquello alrededor de este tema y la misma EPD (el organismo ambiental del gobierno estadounidense) se ha visto frenado en su accionar por los intereses económicos que no le permiten actuar y sintetizo que si eso pasa en México ni que esperar de la debilidad que padecen Semarnat y Conagua ante la contaminación y daños a acuíferos que el fracking provoca.

La Alianza Mexicana Contra el Fracking exigió a los legisladores que discuten la Reforma Energética que apliquen el principio precautorio en el tema del gas shale y prohíban su explotación debido a que numerosas investigaciones alertan sobre los elevados costos sociales, ambientales y económicos como consecuencia de la producción de este hidrocarburo. Francia y Bulgaria ya han prohibido el fracking por los impactos que genera. 

lunes, 8 de julio de 2013

El shale gas, un reto de difícil implementación en México

La Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales, sede México, en su cuarto debate sobre la Estrategia Nacional de Energía 2013-2027 y el Shale Gas, dio a conocer que ante el constante descenso de las reservas energéticas de México, la noticia proveniente de Estados Unidos en el sentido de que las reservas en gas y aceites de lutitas pueden compensar las carencias del país sin duda es esperanzadora. 
Pero este producto, que se encuentra capturado en poros milimétricos de rocas sólidas presenta muchos desafíos para su explotación y esto fue objeto de discusión por especialistas en la mesa redonda “La nueva realidad de los combustibles no convencionales y sus implicaciones sociales, económicas y ambientales”.
En la discusión, Rosalba Mercado, investigadora de la UNAM dijo que “las tendencias de producción de hidrocarburos de Estados Unidos no se pueden extrapolar o replicar en México, debemos buscar nuestro propio modelo de producción de Shale Gas”.
Cuestión que fue motivo de coincidencia de los expertos al aceptar que la explotación de Shale Gas en México no resolverá la crisis energética a la que se enfrenta el país. “La producción de petróleo, gas y gasolina en México va a la baja  y no ha crecido desde hace 15 años. Producimos 400 mil barriles diarios de gasolina y es necesario importar pues consumimos el doble”, explicó el director de la revista Energía a Debate, David Shields.
            Por su parte, el Director General de Planeación e Información Energéticas,  de la Secretaría de Energía, Javier Estrada, aseguró que el reto de México es “lograr la autosuficiencia energética la cual requiere producir 17 mil millones de pies cúbicos de gas, cuando la producción actual es de apenas cuatro mil. Durante los últimos 12 años hemos estado importando gas y cada vez necesitamos más”.
Y añadió que deben “desarrollarse los recursos de gas natural, convencionales y no convencionales, e ir configurando una nueva geografía de la productividad industrial. Esta crisis no podrá enfrentarse si se adopta el modelo estadounidense, pues el contexto económico, social y geográfico de México es muy distinto”.
Mientras que Fabio Barbosa, historiador y economista de la UNAM   argumentó en el debate que la capacidad productiva de Estados Unidos es exponencialmente distinta a la mexicana, “mientras en Estados Unidos realizan una perforación en 12 días, en México tardan 10 meses. Mientras que un pozo estadounidense cuesta  2.8 millones de dólares, un pozo mexicano cuesta 25 millones de dólares, de los cuales se pagan entre cuarenta y cincuenta millones de pesos a compañías norteamericanas por el concepto de fracturación.”
            Barbosa enfatizó que Estados Unidos es un país que desde el Siglo XVIII mapeó las rutas de gas lutita, mientras que en México la explotación de éste recurso data de la presidencia de Guadalupe Victoria. “La industria petrolera está regresando a las zonas pobres que exploró hace más de 20 años porque los grandes yacimientos están decreciendo aceleradamente”.

            ¿Puede México tener un abastecimiento de energía basado en el Shale Gas? La respuesta que hizo coincidir a los ponentes es que el Shale Gas no es una panacea rápidamente alcanzable, pues hacen falta tecnologías, proveedores, abastecimiento de agua, ductos de almacenamiento, expertos e ingenieros con técnicas y tecnologías especializadas.