La propuesta del presidente electo
de México, Andrés López Obrador (AMLO), de crear cien nuevas universidades y
eliminar el examen de admisión a los aspirantes requeriría una reforma
constitucional y de las leyes orgánicas de las instituciones de educación
superior, “lo que mermaría notablemente la autonomía”, advirtió Adrián de Garay
Sánchez, profesor de la Unidad Azcapotzalco de la Universidad Autónoma
Metropolitana (UAM), ubicada al norte de la Ciudad de México (CDMX).
El académico del Departamento
de Sociología dijo que en el primer caso se necesitaría ajustar la Carta Magna
y las leyes orgánicas de las escuelas públicas autónomas federales y estatales
para establecer que cada alumno con certificado de bachillerato tenga derecho a
cursar estudios.
Detalló que el grupo
parlamentario del Movimiento Regeneración Nacional (Morena), partido creado por
AMLO y que lo llevó a la Presidencia, tiene la fuerza para hacerlo en todo el
país, con base a ser mayoría en los congresos de México, pero con ello afectaría
la autonomía de las universidades y cambiaría la noción meritocrática que
acompaña el acceso a la educación superior.
Un problema adicional sería identificar dónde dar
cabida a miles de aspirantes que no logran un espacio en las universidades y el
Instituto Politécnico Nacional, ya que se necesitan recursos para
infraestructura y contratación de personal académico y administrativo, además
de que algunos expertos han señalado que la Universidad Nacional Autónoma de
México (UNAM) requeriría 400 mil millones de pesos (20 mil millones de dólares)
adicionales anuales para ese fin.
El investigador del Área de Sociología de las Universidades
afirmó que aumentar la cobertura en el sector ha sido un propósito desde hace
décadas planteado por las autoridades y se han realizado esfuerzos importantes para
lograrlo, creando incluso otras opciones educativas, así que esa meta “no
podemos dejarla de lado, como tampoco seguir teniendo cifras alarmantes de no
admitidos, muchos de los cuales son de orígenes económicos y culturales
escasos”.
Sin embargo, De Garay Sánchez cuestionó que la salida a
esa necesidad sea crear cien centros o universidades como la Autónoma de la
Ciudad de México, que “gasta millones de recursos de nuestros impuestos y obtiene
una eficiencia terminal” muy por debajo del resto de las públicas, por lo que
habría que efectuar estudios y propuestas viables, “y no generar expectativas a
miles de jóvenes que no sean cumplidas o se ejecuten a medias”.
