martes, 28 de enero de 2014

Escasa e incipiente la filantropía ambiental en México

De acuerdo al Centro Mexicano de la Filantropía (CEMEFI), en nuestro país las organizaciones ambientalistas tienen en promedio un ciclo de vida de 10 a 14 años antes de extinguirse ya sea en el menor de los casos por cumplir su misión de rescate o prevención ecológica u en el mayor de las ocasiones por falta de recursos que solventen sus trabajos de conservación.
Lo cual es demostrado en que en la actualidad, sólo se cuenta con 5 ONGs que han sobrepasado lo 20 años de vida con trabajo ambiental en México, Greenpeace, Profauna, Pronatura, Sierra Madre y Amigos de Sian Ka”an, de las cuales, Greenpeace es la representación de una organización internacional, aunado a que también se tiene el caso de The Nature Conservancy, que es la primer organización representativa de una ONG global que por si misma ha conseguido recursos internacionales para laborales de estudio y preservación de ecosistemas en México.
Sin embargo, estos casos de éxito son el menos del total de ONGs ambientales de México, y si se habla de los estándares de la filantropía en general, en México sólo se tiene un estimado de participación social del 3% en laborales filantrópicas, cuando en otras naciones este porcentaje llega hasta el 45%, donde diversas organizaciones u individuos desde un año antes ya tienen la previsión de sus donaciones que harán ya sea a organismos que trabajan por la salud, desarrollo social, medio ambiente. Etc.
En entrevista con este reportero, César Barrios, Martínez, director de filantropía de la organización ambiental Amigos de Sian Ka”an, indicó que en México se padece por que los mexicanos somos dadivosos pero al momento como es el apoyo en fenómenos naturales, pero no tenemos la conciencia del largo plazo.
“Este tipo de apoyos no es administrado, que ayuda al momento, pero no es filantropía formal que es destinar presupuesto exprofeso a una causa y eso es lo que falta en México; en Estados Unidos ya tienes tres o cuatro generaciones que está en la conciencia social”, dijo.
Añadió que las fundaciones buscamos que los gobiernos cumplan con algunas tareas y se trabaje en preservar los servicios ambientales de los ecosistemas, y que se vea a la conservación como un rubro ligado inherentemente al combate a la pobreza, ya que estos dos temas deben estar ligados al desarrollo comunitario y que la gente mejore su calidad de vida.
Por su parte, Juan Bezaury, representante en México de TNC, dijo a este reportero que lo más importante en el caso de las empresas, es que cada vez más involucran acciones de conservación en sus planes de negocios, debido a que invertir en el capital natural porque tiene una racionalidad económica y de negocios.
“El auténtico compromiso corporativo es efectivo cuando empatan las aspiraciones sociales de las empresas con las metas de conservación no solo de organizaciones como la nuestra, sino de las prioridades ambientales de cada país. Por eso planteamos conjuntamente soluciones innovadoras, escalables y científicas, será más fácil para las empresas ubicar estas metas en sus planes de negocios.
Añadió que este ha sido el caso de iniciativas como el Consejo de Conservación para América Latina, en el cuál líderes del mundo empresarial y político están comprometiendo su experiencia y peso en cada uno de sus sectores para crear un movimiento a favor de la conservación en América Latina. Ha sido un proceso muy interesante.
El especialista de temas ambientales del TNC, dijo que el tiempo de vida de las ONGs ambientales es un dato muy interesante en términos de la participación social en materia de medio ambiente, y si ese es el caso, deberíamos estar muy orgullosos de que TNC está cumpliendo casi 27 años en México y que la mayor parte de los socios que fortalecimos constituyen ahora buena parte de las ONGs conservacionistas mexicanas más importantes.
“Obviamente en este sentido, las organizaciones de la sociedad civil son cruciales por la labor que realiza. En el caso específico de TNC, ayudamos a facilitar que estos actores colaboren desde su propio ámbito de acción, sean públicos o privados, además de que trabajamos con muchas otras organizaciones ambientales que de una forma u otra apoyamos para expandir la labor común de todos”.
Por su parte, Luis Roberto Acosta, vicepresidente ejecutivo del Climate Institute, dijo  que es vital el impulso a la filantropía ambiental y mantener vigente el trabajo ambiental en todo México; ya que se requieren grandes esfuerzos y fundamentar las acciones que se llevan a cabo. “El tema ambiental no se puede sólo dejar a las autoridades, sino que para garantizar un sano medio ambiente debe tenerse una labor social que no está atada a tiempos gubernamentales”.

FILANTROPIA AMBIENTAL EN EL MUNDO, AYUDA O MAQUILLAJE
De acuerdo al estudio Forbes en su lista verde aparecen donaciones por medio de sus fundaciones gente como Bill Gates (56 mil millones) y Warren Buffet (50 mil millones), esfuerzos en diversos temas, salud, tecnología, medio ambiente, etc., que no son vistos con simpatía en Europa, donde la organización Greenpeace lo denomina “maquillaje verde”, en tanto otros millonarios piensan que se trata de una fórmula para evadir el pago de impuestos. Por su parte, en la Lista Verde del Sunday Times aparecen 17 magnates chinos exclusivamente aplicados a fomentar la tecnología de autos eléctricos, mientras a su vez los eco-barones alemanes promueven investigaciones en el terreno de las turbinas eólicas.

CEMEFI: SEMARNAT NO PUEDE CON TODO EL PAQUETE AMBIENTAL
La Red Ambiental Mexicana (RAM), auspiciada por el CEMEFI, en sus planteamientos para construir Políticas Públicas Ambientalmente Responsables entregados a la Federación, indican que es urgente que en México se apliquen objetivos claros: diseño institucional basado en una política ambiental transversal, la implementación de transparencia y rendición de cuentas, y la adaptación de un marco jurídico coherente con las necesidades ambientales del país.
Enfatizando este brazo social de las empresas que para alcanzar este desarrollo sustentable es esencial la implementación de un diseño institucional basado en una política ambiental transversal con participación de todos los sectores sociales que esté acorde con los compromisos ambientales internacionales suscritos por México y que este trabajo no sea exclusivo de la Secretaría de  Medio Ambiente (Semarnat).

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