Ante la necesidad de impulsar la energía
renovable y de aprovechar diversos elementos naturales que en principio parecen
no tener utilidad, un grupo de microempresarios mexicanos optaron por crear
energía a base del uso de sangre y vísceras animales que en su descomposición
genera metano que es captado tecnológicamente y fusionado para la generación
energética en México.
Esta apreciación
del valor energético de la sangre, vísceras y restos de desecho de animales,
sacrificados en los rastros del país. Así, en base a una investigación de la Universidad
Autónoma de Puebla (UAEP) en el centro del país, que analizó la sangre de
caballo y res identificando una enzima que genera biogás, la empresa poblana Romase
puso en práctica tal teoría para generar energía.
Para ello,
especialistas poblanos adaptaron esta tecnología, cuyo origen es alemán, para
aprovechar estos recursos que, en la actualidad en México, sólo tienen como
destino las alcantarillas, la quema o los tiraderos. Este proyecto se presentó
en la pasada edición de Cleantech Challenge, y ya se aplica en Puebla y Campeche.
En entrevista
con este reportero, Rolando Mayorga, director general de constructora Romase,
dijo que esta empresa de la construcción desde hace cuatro años trabaja en
proyectos verdes como el tratamiento del agua residual de donde surgió la
oportunidad de conocer la tecnología citada y, tras adaptarla a la realidad
mexicana, permitió implementarla y fomentar el potencial de la sangre y su energía
y entender que el mercado de los rastros con el biogás por captar está
desaprovechado y desatendido.
“Éste es un
proyecto innovador porque nadie aprovecha la sangre de los rastros en México,
mientras que en Alemania tienen 7 mil instalaciones con estas características
que manejan diversos aspectos de innovación, cuidado ambiental y
automatización; por ello, lo que queremos es replicar esa eficiencia energética
de la sangre con tecnología e innovación mexicana”.
Señaló que en México
existe un potencial energético enorme, ya que hay ningún rastro que trate la
sangre, vísceras, desechos, excretas y huesos y añadió que este aprovechamiento
puede ser de gran envergadura, ya que instalar estos sistemas de
aprovechamiento de biogás es muy sencillo con tiempos de instalación de un par
de meses y al tercero ya se cuenta con energético.
Este mercado es
enorme. Tan sólo el rastro de puebla capital paga un millón y medio de pesos
anuales para transportar los restos sin usos sustentables, y en la entidad
existen unos 30 mataderos.
El proyecto
citado es un sistema-generador eléctrico para residuos cárnicos, como sangre
que se basa en su uso y vísceras para generar biogás por la descomposición de
la materia y su conversión a energía eléctrica y calorífica, lo cual brinda la
posibilidad de atender la necesidad de rastros para ser sustentables.
“Para darnos una
idea de este tema energético, por cada 3 mil litros de sangre (tres tinacos Rotoplas)
al día se generan 570 kilowatts por hora que equivalen a dar electricidad a unas
10 viviendas; cuando un rastro mediano genera al día unos 60 mil litros de
sangre con enorme potencial energético que no se atiende por nadie”.
Dijo que muchos
inversionistas aún no confían en este tipo de proyectos verdes y esto hace que
camine lento este mercado mexicano y que las inversiones de los establos en
temas sustentables no han sido los adecuados.
Indicó que
existen sistemas energéticos similares, pero no idénticos, que ya aprovechan el
estiércol porcino, pero la sangre de res y caballo generan biogás 10 veces
mayor a las excretas. el ejemplo de esto últimos es el sistema instalado en la
universidad de tabasco que genera 3 mil litros de sangre.
Por su parte,
David Maldonado, director de aspectos técnicos de este sistema, señaló que la
tecnología es la mezcla de experiencias de un sistema extranjero con
adaptaciones mexicanas y que se promocionará entre los encargados de rastros
nacionales.
Concluyó que en
la actualidad todos los negocios siguen el camino de verde, no sólo por
exigencia oficial, sino por el público y las innovaciones tecnológicas y
ambientales y “nosotros estamos apostándole a este rubro y otros sectores como
los paneles fotovoltaicos, biomasa, tratamiento de agua y mayormente cuando son
generados por mexicanos”.
El 85% de los
rastros en México trabaja de forma inadecuada sin tratamiento de sus desechos,
por ello, la urgencia de establecer ese tipo de aprovechamiento de los
residuos, ya que un sistema de este tipo tiene una vida útil de 30 años.
EN
MÉXICO, SOLO EXISTEN LOS BIODIGESTORES
En México no se tiene conocimiento de
apoyo o fomento a proyecto energéticos a base de sangre y restos animales lo
que, al momento, se tiene estipulado en apoyos a desarrollos energéticos de excremento
animal lo maneja la Secretaría de Agricultura (Sagarpa), mediante apoyos para
financiar biodigestores con ministraciones que no rebasan un millón de pesos, a
través del Fideicomiso de Riesgo Compartido (FIRCO).
Este apoyo se
encuentra disponible para granjas porcinas mayores de 300 vientres (equivalentes
a 3,000 animales) o establos mayores a 500 cabezas, con sistemas de producción
en confinamiento.
El
aprovechamiento de las excretas del ganado porcino mexicano genera entre 0.49 y
0.738 millones de toneladas anuales, que tienen un potencial de generación
eléctrica de 246mw a 492 mw, según la Secretaría de Energía (SENER).
LIDERAZGO
ALEMAN
De acuerdo a datos de la Unión Europea,
en Alemania de su producción de energía el 5% proviene de biogás, generado a
base de uso de restos de animales y sangre que se descompone, estos gases se
procesan para captar y generar biogás y, posteriormente, energía eléctrica.


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