Los gobiernos, las sociedades y las empresas seguirán enfrentándose a nuevas crisis internacionales, esto exigirá respuestas unificadas e implicará la participación e interacción entre sectores que conduzcan las acciones individuales para contribuir al bienestar y la prosperidad. De acuerdo con el Reporte de Riesgos Globales 2022, es importante que los países distingan los diferentes objetivos de resiliencia para aprovechar sus capacidades colectivas de manera más efectiva.
Desde la esfera
organizacional, las empresas han tratado de entender cómo pueden contribuir a
la resiliencia de los países en los que operan, pues reconocen que una mejor
preparación a nivel nacional permite que las crisis tengan un menor impacto en
la economía y la estabilidad de la política gubernamental, creando un mejor
entorno en el que planificar, invertir y ejecutar. La pandemia de COVID-19
permitió a las organizaciones identificar sus amenazas y oportunidades respecto
a la capacidad de adaptación y recuperación relacionada con sus procesos, su
fuerza laboral, sus relaciones con otras organizaciones y los contextos en los
que operan.
En este
sentido, en el reporte se proponen cinco lecciones para mejorar la resiliencia
organizacional:
·
Análisis del terreno. Será útil comenzar a trabajar con riesgos de manera
general con la clase de fallas, daños y desgastes que podrían comprometer los
objetivos clave del negocio. Esto permitirá a la empresa llevar a cabo una
evaluación más amplia de las prácticas actuales y tener mejor apreciación de las
capacidades, herramientas y procesos que podrían ser introducidos, desplegados,
rediseñados y/o mejorados.
·
Apreciar las vulnerabilidades dentro del ecosistema. En adición a
examinar los activos críticos y las operaciones que controlan, las organizaciones
deben considerar cuál es el ecosistema en el que operan y quiénes son los
actores involucrados en este. Esto implica examinar su resistencia a los
déficits, las interrupciones y los retrasos de los activos y servicios de
terceros de los que dependen, como clientes e intermediarios, así como la
tolerancia y las exigencias de aquellos que dependen de ellos para su
operación.
·
Adoptar una diversidad de estrategias de resiliencia. Las posibles crisis
pueden mitigarse, es importante que las organizaciones sepan adaptarse y
aplicar una diversidad de estrategias con el objetivo de mantener la
continuidad del negocio. Los comportamientos de apoyo a los empleados serán tan
vitales como las medidas estructurales, especialmente cuando estos se sientan
empoderados por un buen liderazgo y una comunicación efectiva.
·
Conectar los esfuerzos de resiliencia con otros objetivos. Muchos objetivos
ambientales, sociales y de gobernanza corporativa (ESG) podrían beneficiarse de
una mejora en la alineación con otras plataformas de resiliencia
organizacional. Por ejemplo, acortar las cadenas de suministro podría impulsar
estrategias de cero emisiones netas, así como reducir la exposición a
desarrollos geoeconómicos adversos, mientras que, las relaciones comunitarias
sólidas podrían ayudar a las iniciativas de recuperación en caso de un
desastre.
·
Considerar que la resiliencia es un viaje, no un destino. Las organizaciones
con programas líderes de resiliencia pueden aprender de las pruebas de estrés y
las crisis reales para emerger más fuertes, más flexibles y mejor preparadas.
Deben estar alertas a las circunstancias cambiantes que puedan suponer riesgos y
deficiencias que requieren acción adicional.
Como compañía
aseguradora especialista en el entendimiento, prevención y gestión de los
riesgos, Zurich Insurance Group colabora como socio estratégico en la creación
del Reporte de Riesgos Globales 2022, el cual ha sido elaborado con
el apoyo del Global Risks Advisory Board del Foro Económico Mundial y los
socios estratégicos Marsh McLennan y SK Group. Si desea consultar el reporte
completo, así como otros materiales relacionados con él, puede visitar el siguiente
enlace: https://www.weforum.org/

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