La Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural federal, desarrolla tecnología para la conservación, mejoramiento y aprovechamiento de variedades vegetales, como parte de las medidas de adaptación y mitigación de los sistemas agroalimentarios a los efectos del cambio climático.
La directora general de Políticas,
Prospección y Cambio Climático de la Secretaría, Sol Ortiz García, habló de la
importancia de generar y compartir conocimiento para enfrentar los retos del
futuro.
Puntualizó que en México se aplica una
política diferenciada respecto a las estrategias de fitomejoramiento, en
función del sistema de producción agrícola, que a su vez, se relaciona con las
modalidades de agricultura de riego o de temporal.
Comentó que en temporal –donde hay una gran
variabilidad climática- se usan semillas nativas o mejoradas de acuerdo con el
régimen de lluvias, por lo que se busca seleccionar atributos para incrementar
la plasticidad fenotípica de los diferentes cultivos.
En su exposición “El papel del mejoramiento
vegetal para la adaptación al cambio
climático en México”, Ortiz García sostuvo que este mejoramiento debe vincular
a todos los productores y, de manera efectiva, a agricultores, comunidades
locales y pueblos indígenas.
Subrayó la importancia de los recursos
fitogenéticos para la agricultura, en materia de seguridad alimentaria,
adaptación y mitigación, servicios ecosistémicos como la captura de carbono, la
polinización, el control de plagas y enfermedades y la provisión de alimentos,
piensos y fibras.
La funcionaria mexicana destacó que nuestro
país tiene cinco mil 409 variedades registradas de 139 cultivos –desarrollas en
26 países, incluido México— de las cuales mil 900 están en el esquema de
derechos de obtentor, mil 100 en el Catálogo Nacional de Variedades Vegetales y
dos mil 300 registradas en ambos esquemas.
Para el caso del maíz, abundó, se trabaja
para lograr variedades de ciclos más cortos, y el instituto tiene en desarrollo
de 48 programas de mejoramiento, además de los trabajos de seis especies: ajo,
cebolla, chile, tomate, papa y tomate verde, que en conjunto suman 81
variedades.
Mientras que el Servicio Nacional de
Inspección y Certificación de Semillas (SNICS) ha desarrollado programas para
fortalecer los bancos de germoplasma para variedades agrícolas, al igual que
crear y mantener bancos de semilla comunitarios.
El SNICS ha realizado un esfuerzo nacional
para la conservación de más de 64 mil variedades de más de mil 300 especies,
mencionó la especialista en el evento, convocado por la Unión Internacional
para la Protección de las Obtenciones Vegetales (UPOV).
Recalcó que, adicional al mejoramiento de
las variedades agrícolas, es importante complementar con prácticas de manejo
sostenibles como la rotación y asociación de cultivos, sistemas
silvopastoriles, cultivos de cobertura, milpa intercalada con árboles frutales
y aplicación adecuada de fertilizantes, entre otras.
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