viernes, 6 de febrero de 2026

Escasez de vivienda y relevo generacional colocan a la CDMX en un momento estratégico para invertir en 2026

La Ciudad de México atraviesa uno de los momentos más atractivos para invertir en bienes raíces en la última década, impulsada por una combinación de relevo generacional, déficit estructural de vivienda, cambios en la forma de habitar la ciudad y un entorno macroeconómico que comienza a favorecer el acceso al crédito, señalaron Federico Jiménez, Regional Partner MX-Centro de 4S Real Estate, y Enrique Téllez, Co-Director de desarrolladora del parque, durante el webinar “Claves del mercado inmobiliario en CDMX”, organizado por University Tower.

 Los especialistas coincidieron en que el mercado inmobiliario capitalino se encuentra en una fase de oportunidad para inversionistas que buscan capitalizar la próxima década, particularmente en corredores consolidados como Reforma y el Centro, donde la demanda supera a la oferta y la plusvalía continúa en ascenso.

 

Uno de los motores estructurales del mercado es el relevo generacional. La generación Z y los centennials están entrando a su etapa de compra o renta de vivienda, con expectativas distintas en términos de ubicación, movilidad y calidad de vida. “Los nuevos desarrollos tienen que estar preparados para el futuro, ya que esta generación busca productos alineados a sus hábitos, expectativas de movilidad y estilos de vida. Ahí está el futuro de la vivienda vertical”, explicó Jiménez.

 

En paralelo, la estructura de los hogares está cambiando aceleradamente: mayor número de familias pequeñas, monoparentales o con un solo hijo están consolidándose como una parte relevante de la base demográfica, lo que refuerza la demanda por vivienda vertical bien ubicada, funcional y flexible. A esto se suma que el bono demográfico en México seguirá siendo positivo al menos hasta 2030-2035, manteniendo la presión sobre la demanda habitacional.

 

El análisis de 4S Real Estate muestra que las ventas de vivienda vertical crecieron aceleradamente entre 2021 y 2024, impulsadas por la reconfiguración de preferencias del consumidor y por una oferta que no ha logrado crecer al mismo ritmo. El inventario de unidades verticales ha mostrado una tendencia a la baja, mientras las ventas se han mantenido estables, lo que ha generado una presión sostenida en precios. El rango de precios entre 1.6 y 4.6 millones de pesos es el más demandado, pero gran parte de esa demanda se está cubriendo con reventas ante la falta de inventario nuevo, lo que evidencia un déficit estructural de oferta.

 

En la Zona Metropolitana del Valle de México, los segmentos Residencial y Económico lideran las ventas, mientras que el segmento Medio muestra crecimiento por la incorporación de nuevos proyectos. Los precios promedio por metro cuadrado presentan una tendencia al alza en prácticamente todos los segmentos, reflejando la presión de la demanda sobre un inventario limitado.

 

El corredor Centro, que incluye colonias como Juárez, Roma, Condesa, Tabacalera y Cuauhtémoc, sigue consolidándose como uno de los mercados más demandados de la capital. En el último trimestre, registró 111 proyectos activos, 266 ventas acumuladas, 1,933 unidades en inventario, un precio promedio de 7.91 millones de pesos por unidad y un precio promedio por metro cuadrado de 108,764 pesos, con un metraje promedio cercano a los 71 metros cuadrados.

 

Jiménez explicó que la reducción en el número de grandes desarrollos y la caída del inventario en esta zona están generando una reconfiguración de precios, lo que abre una ventana estratégica para inversionistas que buscan entrar antes de una nueva ola de oferta. “El corredor Reforma sigue siendo altamente demandado y ofrece oportunidades tanto para vivir como para invertir, en un corredor que combina dinamismo urbano, turismo y calidad de vida”, señaló.

 

Por su parte, Téllez destacó el concepto de “vida urbanita” como uno de los principales motores de la demanda en el corredor Reforma: cercanía al trabajo, acceso a transporte público y alternativas de movilidad, oferta cultural, gastronómica y educativa, y una experiencia de barrio activa. “Este estilo de vida tiene un premio y la gente está dispuesta a pagarlo por la calidad de vida que ofrece este corredor”.

 

En términos macroeconómicos, los especialistas señalaron que 2026 estará marcado por señales favorables, como una tendencia a la baja de las tasas de interés, lo que facilitará el acceso al crédito hipotecario y al financiamiento para desarrolladores, así como una mayor diversificación de alternativas de financiamiento para compradores. Este entorno, combinado con la necesidad estructural de vivienda, podría seguir impulsando precios y rentas al alza.

 

El mercado de renta también se perfila como un segmento dinámico, impulsado por el alto costo de adquisición, la falta de inventario y la preferencia de las nuevas generaciones por probar zonas antes de comprar. La flexibilidad se ha convertido en un factor clave, con consumidores que privilegian movilidad, experiencias y estilos de vida cambiantes, lo que está dando lugar a productos inmobiliarios más segmentados y orientados a nichos específicos, con amenidades diferenciadas.

 

Uno de los retos estructurales es la complejidad en la obtención de permisos de construcción, lo que ha desplazado inversiones hacia otras ciudades y ha profundizado el desequilibrio entre oferta y demanda en la capital. “Producir inventario toma entre 4 y 6 años, por lo que veremos un desequilibrio entre oferta y demanda durante un periodo prolongado en la Ciudad de México”, explicó Téllez.

 

Sobre el impacto del Mundial de futbol, los especialistas anticiparon picos temporales en precios de renta y hospedaje, sin efectos estructurales permanentes, aunque con potencial para incentivar mejoras en unidades destinadas a renta futura.

 

De cara a 2026, los expertos recomendaron seguir de cerca el número de licencias y permisos de construcción, la evolución de las tasas de interés y la absorción del mercado, como indicadores clave para anticipar cambios en el ciclo inmobiliario.

 

El mensaje para inversionistas fue contundente. “Es un momento de inversión. Tenemos tasas ajustándose, precios atractivos y un mercado de renta con perspectivas positivas. Es una combinación que no se presenta con frecuencia”, señaló Jiménez, mientras que Téllez coincidió en que la clave está en la ubicación, la calidad del producto y su capacidad de atender a múltiples segmentos, factores que determinan el valor presente y futuro del activo.

 

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