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lunes, 15 de enero de 2018

El top tres de temas verdes en Latinoamérica en 2017

De acuerdo a un trabajo de la Campaña Internacional NRDC y LatinInforma, en Latinoamérica, 2017 será recordado por los padecimientos que provoca el Cambio Climático, como han sido desastres naturales, incluyendo huracanes, inundaciones, e incendios forestales. Eventos naturales que pusieron de manifiesto la urgente necesidad de crear una mayor capacidad de recuperación de las comunidades y los ecosistemas de la región.
Pese a ello, en medio de la catástrofe, algunos de los países latinoamericanos fueron ejemplo de liderazgo en la lucha contra el cambio climático, la protección de la naturaleza y en el sentar las bases para un futuro sostenible.
Los esfuerzos en la región para mitigar y responder al cambio climático fueron desde impulsar las energías renovables hasta la protección de la biodiversidad y los ecosistemas. Esto no es ninguna sorpresa, ya que una encuesta reciente, de Latinobarómetro, encontró que más del 70 por ciento de los latinoamericanos priorizan la lucha contra el cambio climático, incluso por sobre el crecimiento económico.
Este inicio de 2018 es el momento adecuado para reflexionar sobre los logros verdes del año pasado y las tres tendencias climáticas y medioambientales, en Latinoamérica durante 2017 fueron:
Impulso de un Futuro más Verde con Renovables: 2017 fue testigo de varios logros históricos, por parte de algunos países Latinoamericanos, en cuanto a energía renovable. Chile, por ejemplo, abrió la primera planta geotérmica en Sudamérica. Esta instalación le permitirá a Chile evitar 166.000 toneladas de emisiones de carbono mientras provee electricidad a 165.000 hogares. Brasil contribuyó a esta tendencia mediante la apertura de los dos parques solares más grandes de América Latina. Los casi 1,8 millones de paneles solares de los parques suministrarán energía limpia a 600.000 hogares brasileños.
Las energías renovables están permitiendo que los países latinoamericanos, de todos los tamaños, reduzcan su dependencia a los combustibles fósiles. Por ejemplo, Guatemala, Honduras y Uruguay producen 71, 61 y 62 por ciento de su energía, respectivamente, de fuentes renovables. El Climascopio de Bloomberg New Energy Finance clasificó a Brasil, Chile, Uruguay y México entre los diez mejores países en 2017 para atraer inversiones privadas hacia las energías renovables.

Financiamiento de una Transformación Baja en Carbono: Latinoamérica se ha convertido en líder en la atracción de inversión internacionall para infraestructuras bajas en carbono. La Corporación Financiera Internacional (IFC) del Banco Mundial proyecta que la inversión en infraestructura y el transporte de la región llegarán a mil millones de dólares para 2030.
Las subastas de energía limpia y políticas adecuadas han ayudado a que esto sea posible. Por ejemplo, las subastas de energía renovable en Chile y México nuevamente establecieron precios bajos récord, mientras que la última subasta en Argentina vio precios un 30 por ciento más bajos que la ronda anterior. Colombia, por su parte, anunció que el próximo año planea realizar su primera subasta de proyectos de energías limpias, como la solar y eólica. Además, al entrar en una nueva era de paz, Colombia está priorizando la lucha contra el cambio climático y la deforestación lanzando un fondo sostenible de 210 millones de dólares.
México se ha posicionado como pionero en el uso de bonos verdes en la región. En este 2017 tuvieron lugar varias nuevas emisiones de bonos verdes, incluido el segundo bono verde de la Ciudad de México.
En Colombia, Davivienda emitió el mayor bono verde otorgado por una institución financiera privada en Latinoamérica y Bancóldex emitió el primer bono verde del país disponible para inversionistas locales. De igual forma, dos provincias en Argentina emitieron sus primeros bonos verdes.
Protección de la Región más Biodiversa del Planeta: Un alto porcentaje de la biodiversidad del planeta se encuentra Latinoamérica y el Caribe. En 2017 algunos de los países clave de la región pusieron énfasis en preservar sus tesoros submarinos. México, por ejemplo, estableció El Parque Nacional Revillagigedo, el parque marino más grande de Norteamérica, que comprende casi 15 millones de hectáreas.
Costa Rica y Ecuador firmaron la Declaración de Vida de los Arrecifes de Coral, la cual está orientada a la conservación de los arrecifes de coral. Ciudades en Argentina y Chile también contribuyeron a estos esfuerzos mediante la prohibición de las bolsas de plástico, de las cuales una proporción significativa termina en el océano.
Además de proteger áreas marinas, hubo avances importantes en la conservación de paisajes terrestres y del agua dulce. En marzo de 2017, el gobierno chileno recibió una donación de más de 400.000 ha de tierra en la Patagonia. Este generoso regalo permitirá que el gobierno de Chile creé una red de parques nacionales del tamaño de Suiza.

Finalmente, la nación más pequeña de América Latina, El Salvador, se convirtió en el primer país del mundo en prohibir todo tipo de extracción de oro y otros metales, esto con el fin de proteger el agua en el país.

martes, 19 de diciembre de 2017

Denuncian penalmente a Donald Trump por daño ambiental

Tras las reducciones anunciadas por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump a los monumentos nacionales de Bears Ears y Grand-Stair Escalante, 9 organizaciones civiles entre ellas el “Consejo de la Defensa de Recursos Naturales” (NRDC), “Alianza por la Vida Silvestre del Sur de Utah” y “Earthjustice”, presentaron una demanda formal en contra del presidente Donald Trump y de los funcionarios Ryan Zinke, Brian Steed, Sonny Perdue y Tony Tooke, bajo el argumento de que se ha excedido la autoridad limitada delegada a su oficina y se ha violado la Ley de Antigüedades de 1906, así como la separación de poderes establecida en la Constitución.  
 Respecto a la decisión de Trump de fragmentar estas áreas y cuya intención implícita es dar paso libre a la explotación de combustibles fósiles y minería, Rhea Suh, Presidenta del Consejo de Defensa de Recursos Naturales expresó que “su mandato no solamente es ilegal, sino también un serio agravio a todo estadounidense que valora la herencia natural de nuestro país”.
Detalló que ese paisaje con sus petroglifos, aldeas de piedra y resplandor natural, ha sido el hogar de pueblos indígenas por miles de años. “Estamos mirando hacia pelear en la corte para preservar por siempre estos tesoros históricos, naturales y culturales que están en custodia para las generaciones futuras”.
Las modificaciones mandatadas por Trump implica que esas zonas podrían quedar desprotegidas a no sólo la construcción de caminos que impactarían gravemente en el entorno ambiental, así como la realización de pastoreo, por la gran demanda que representa la producción de carne para consumo humano, una de las actividades que más contribuyen a la destrucción de hábitats siendo una de las causas del calentamiento global.

De acuerdo a una investigación realizada por la activista, Karen Janett Carranza Jiménez, indica que previo a la presentación de la demanda por estas organizaciones, el pasado 4 de diciembre, día en que se anunció la fragmentación y disminución a estas áreas protegidas, 3 de las 5 tribus que habitan la zona hicieron lo propio ante los juzgados, bajo la representación del Fondo de los Derechos de los Nativos Americanos (NARF por sus siglas en inglés).
Las naciones soberanas de nativos Hopi, Navajo, Pueblo de Zuni, Ute Indian y Ute Mountain Ute, fueron quienes en el periodo de Barack Obama pugnaron por la  protección del Monumento Nacional de Bears Ears, para tratar de contrarrestar los saqueos de sitios arqueológicos, espirituales y culturales que en ellos se encuentran.
Ese 4 de diciembre, una de las declaraciones del presidente Trump respecto a la decisión que tomó en torno a Bears Ears y  Grand-Stair Escalante fue que “algunas personas piensan que los recursos naturales de Utah deben estar controlados por algunos cuantos y distantes burócratas en Washington. ¿Y adivinen qué?, están mal”.
Por su parte, Natalie Landreth, miembro del cuerpo de abogados de NARF se pronunció en relación al tema y dijo que “la Administración de Trump no está diciendo la verdad. El monumento de Bears Ears, tal y como fue creado por el Presidente Obama, preservó la cacería, pesca, derechos de recolección y pastoreo, y protegió a estas increíbles tierras de los saqueos inmensurables y de desarrollos petroleros, de gas y minerales. Sin importar lo que haya dicho el presidente… su acción (de reducir Bears Ears) hace lo contrario, bajo sus propios términos, en 60 días las tierras estarán abiertas para entrar, localizar, seleccionar y vender bajo la disposición de las leyes relativas a los arrendamientos minerales y geotérmicos; así como localizar, entrar y patentar bajo las leyes de minería”.

Se detalla en la demanda que Trump busca la manera de beneficiar a los productores de energías fósiles, así como a toda industria que ofrece un desarrollo comercial a costa de la salud de ecosistemas y millones de estadounidenses, aminorando las aportaciones de los recursos naturales y de los beneficios ambientales y recreativos que éstos representan. 

miércoles, 11 de octubre de 2017

84% de latinos en EU piensa que el Calentamiento Global existe

De acuerdo con un estudio publicado por el Programa de Comunicación para el Cambio Climático de Yale, en Estados Unidos (EU), realizado durante los meses de mayo y junio de este año, se encontró que entre la población latina -que es la segunda minoría más grande en los Estados Unidos- el calentamiento global es un tema de relevancia entre 8 de cada diez, es decir, un 83% en comparación con un 62% de la población no latina que se identifica con este posicionamiento.
Asimismo, el estudio reveló que 70% de la población latina y 52% de la no latina que fue entrevistada, piensa que el ‘Calentamiento Global’ debería ser una prioridad alta o muy alta para el Presidente y el Congreso. En consecuencia, esto refleja claramente que la mayoría de la población en los Estados Unidos está interesada en que este asunto sea atendido, lo que que se corrobora en las cifras que arrojan que 74% de los latinos y 60% de los no latinos encuestados opinan que Trump debería estar haciendo más o mucho más en relación a este tema. Por otro lado, 73% de latinos y 61% de no latinos, reflejan el mismo sentir respecto al Congreso.
"Estos resultados reafirman el hecho de que el apoyo global para la acción sobre el cambio climático está vivo y sano entre todos los segmentos de la sociedad”, dijo Christiana Figueres, Ex-Secretaria Ejecutiva de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático.
Añadió que “no es sorprendente ver la profunda preocupación por el calentamiento global que existe en la comunidad latina en EU, al fin y al cabo, los impactos son difíciles de ignorar. El compromiso de la comunidad latina con la acción también es alentador, ya que refleja el apoyo abrumador que mostraron las naciones latinoamericanas y del mundo durante las negociaciones sobre el clima en París”.
El 85% de esta comunidad está totalmente de acuerdo en que las escuelas deberían educar sobre el calentamiento global, en comparación con un 78% de la población no latina que se encuentra bajo la misma postura. En este caso, la población latina más involucrada, vuelve a ser la hispano parlante.
Entre la población encuestada, se encontró que 48% de los latinos afirman tomar acciones relativamente serias para reducir el calentamiento global, mientras que la población no latina que lleva a cabo estas acciones es del 40%; en este caso tanto los latinos que tienen preferencia por el idioma inglés como los que se inclinan por el español, se encuentran prácticamente en el mismo nivel de compromiso ante la toma de acción para combatir el calentamiento global.  
Para casi el 60% de la población de latinos en los Estados Unidos, es importante que sus amigos y familiares tomen acción para reducir el calentamiento global, en contraste con el 45% de la identificada como no latina. Además, el estudio muestra que algunas de las razones más relevantes entre la comunidad latina para reducir el calentamiento global, incluyen la priorización de proveer una mejor vida para sus hijos y nietos, así como prevenir la destrucción del planeta.
Aunque la población latina es la que en general refleja más intención de tomar acción para reducir el calentamiento global, cuando se realizó la pregunta respecto a que los humanos pueden reducirlo, pero en este momento es poco claro si se hará lo necesario, el 49% de la población no latina se identificó con este posicionamiento, en contraste con el 44% de los latinos.
En dicho estudio se infiere que se piensa que los humanos pueden reducir el calentamiento global pero la gente no está dispuesta a cambiar sus patrones de conducta, así que el calentamiento global no se reducirá, el 31% de los latinos se identifica con esta aseveración, en tanto que únicamente el 23% de la población no latina lo cree. En general, esto sitúa al 75% de la población latina en una conciencia de la responsabilidad humana respecto al calentamiento global pero en un marco en el que cabría interpretar que no se está haciendo lo necesario para combatirlo.
Por su parte, Adrianna Quintero, fundadora de Voces Verdes y Directora de Alianzas de NRDC, declaró que "este informe confirma lo que hemos visto históricamente: los latinos están extremadamente preocupados por el cambio climático y están listos para actuar. A medida que nos enfrentamos a los impactos cada vez más terribles del clima extremo y otros impactos climáticos, debemos hacer un mejor trabajo de involucrar a los latinos de todos los sectores de la vida para demandar acciones y asegurar que nuestras comunidades estén protegidas".
El estudio revela también que únicamente 4 de cada 10 latinos, es decir el 41% de la población, escucha menciones sobre el calentamiento global en los medios de comunicación.
Esto podría representar una gran oportunidad para redoblar esfuerzos respecto a la difusión e implementación de medidas necesarias para disminuir el calentamiento global, dado que más de la mitad de la población en los Estados Unidos -latinos 68%  y no latinos 66%- , cree que este país debería reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero sin importar lo que otros países están llevando a cabo.
Por otro lado, los datos obtenidos, arrojaron que 1 de cada 5 latinos ha escuchado sobre este asunto a través de personas conocidas. Esto es una muestra de que la población latina está pendiente de estos temas. Un dato relevante es que en la generalidad, de la población latina encuestada, los más interesados en asuntos sobre calentamiento global, son aquellos que consideran como su lengua preferencial el español.
Otra de las preguntas que se hizo en este estudio, fue ¿Quién es Responsable de Actuar sobre el Calentamiento Global? Al respecto, la mayoría de la población -latina 77%, no latina 72%- opina que los corporativos e industrias deberían actuar en torno al calentamiento global; algo interesante, es que la segunda opción respecto a quien debe tomar acción son los mismos ciudadanos, seguidos por el Presidente Trump, y el Congreso.

Finalmente, otra de las revelaciones importantes en este estudio es que un 35% de los latinos ha recompensado mediante compra de productos a las empresas que han realizado acciones para reducir el calentamiento global; en este mismo rubro, un 28% de la población no latina ha llevado a cabo la misma acción. En contraste, 31% de latinos han dejado de consumir productos de compañías que se oponen a tomar acción en torno al Calentamiento Global, mientras que 22% de la población no latina ha recurrido también a esta práctica. 

miércoles, 16 de agosto de 2017

Millonarias pérdidas por desastres naturales

Después de una inundación, la situación que enfrenta una familia afectada por ésta, va más allá de la pérdida de sus muebles, a veces tiene que reconstruir por completo su casa. De acuerdo con el reporte publicado por el Consejo de Defensa de los Recursos Natuales (NRDC por sus siglas en inglés), el pasado 25 de julio, más de 30 mil hogares que están cubiertos por el NFIP (Programa Nacional de Seguros por Inundaciones, por sus siglas en inglés) en los Estados Unidos, han sufrido un promedio de 5 severas pérdidas repetitivas por inundaciones.
Entre 1978 y 2015, se han pagado 5.5 billones de dólares por concepto de reparaciones y reconstrucciones. Las pérdidas también las sufren las arcas del NFIP, quien además se ve rebasado para atender de manera oportuna a todos los afectados y actualmente enfrenta un déficit por 25 billones de dólares.
Este programa tiene como finalidad prestar el servicio de seguro por inundaciones a bajo costo a 5.1 millones de propiedades en más de 22 mil comunidades a lo largo de los 50 estados del país.
Aunado a lo anterior, el Congreso aún no define si el Programa Nacional de Seguros por Inundaciones se reautoriza, lo que deja en un alto grado de vulnerabilidad a más de 30 mil propiedades que anualmente son afectadas por este fenómeno climático.
Desde el año 2000, el NFIP ha gastado 46.6 billones en reparaciones de propiedades que cuentan con una póliza de seguros, y la Agencia Federal de Manejo de Emergencias (FEMA por sus siglas en inglés), ha otorgado 804 millones de dólares para la compra de propiedades propensas a inundaciones a dueños en la disposición de vender, a través del Programa de Fondos para la Mitigación, que es la mayor fuente de financiamiento para este propósito. Es decir, por cada 100 dólares gastados en reconstrucciones, apenas 1.72 dólares han sido invertidos en ayudar a la población a mudarse a un terreno más elevado y seguro.

El NRDC, publicó el reporte “Buscando una Tierra más Alta”, en el que presenta alternativas para una mejor gestión de los recursos del NFIP y el beneficio de la población afectada.
Varias comunidades en Estados Unidos han vivido repetidamente eventos de inundaciones causados por lluvias y/o el aumento en el nivel del mar. Esto en relación de gastos de reparación e inversión en pólizas de seguros, a largo tiempo representa pérdidas económicas tanto para los propietarios de las casas que sufren estos daños, como para las arcas del país.
Las propiedades protegidas bajo este esquema de seguros, tienen un valor promedio de  109,882 dólares, sin embargo, cada vez que sufren daños por inundaciones, los gastos oscilan entre los 133,923 dólares y pueden llegar hasta los 200 mil. Los dueños muchas veces no logran reconstruirlas y se ven obligados a rentar otro lugar dónde vivir.
Las familias que tienen un nivel de ingreso bajos, son las más afectadas por este tipo de fenómenos. En el análisis que se hizo por NRDC, solamente 1 de cada 5 casas de las 30 mil afectadas repetitivamente, han recibido alguna forma de asistencia financiera federal para reducir los riesgos de daños por inundación. Es decir, solamente 6 mil propiedades son atendidas.   
Asimismo, se encontró que de aquellos que recibieron apoyo, solamente 2, 601 propietarios pudieron vender sus propiedades y mudarse a una zona segura con mayor elevación; mientras que 2,092 propiedades fueron demolidas sin recibir ningún tipo de apoyo. Esto demuestra la gravedad del asunto, ya que son más los daños y propiedades que necesitan asistencia, que los números de atención a las mismas.
Ante esta situación, muchos de los propietarios, tanto como NRDC, coinciden en que antes de comprar una propiedad que más adelante puede inundarse, es necesario poder saber el historial de inundaciones de la comunidad. Esto permitirá a los futuros propietarios tomar decisiones de una manera informada.
Ese sería un recurso muy útil que en este momento se encuentra con una gran limitación, el recorte de 190 millones de dólares anuales destinados a mapeos para la detección de zonas de riesgo. Si bien ya se cuenta con información histórica que reporta estos fenómenos, sin los fondos necesarios para detectar las zonas de riesgo, en un futuro quizá algunas no vuelvan a ser reportadas como  vulnerables.

Una propuesta para poder tener a la población segura, es ofrecer una garantía de compra-venta de una propiedad que ha sido dañada reiteradamente a aquellos propietarios que tengan asegurada su casa. Esto siempre y cuando la propiedad haya sido severamente dañada por desastres de inundación. La Comunidad o el Estado serían los encargados de realizar esta compra utilizando fondos que provengan de la FEMA. Asimismo, una vez que se realice la transacción, el espacio deberá convertirse en un espacio abierto y no se podrá volver a construir sobre el mismo, ello de acuerdo a una investigación de Karen Janett Carranza J.