México se caracteriza por la nula regulación y control de los desechos sólidos, y más ahora que vivimos un año electoral se aprecian las calle llenas de cientos de miles de cartelones que están colgados en los postes o pegados a los mismo y que, al final, no son retirados con la eficiencia que el caso lo requiere.
Se puede mencionar que para la campaña presidencial no existe una sola norma jurídica que obligue al retiro del material no degradable o el uso de elementos biodegradables. Y cabe mencionar que la última iniciativa legal que se presentó en el caso fue en 2003 cuando la senadora del Verde Ecologista (PVEM), Sara Castellanos, presentó una iniciativa dentro del Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales (Cofipe) para que los partidos elaboraran su propaganda electoral en un 25% con material reciclable, pero nunca pasó al pleno.
De acuerdo a la Ley en su Art. 189 del Cofipe solamente se pide a los partidos que su propaganda no obstruya la visibilidad vial y sea colocada en inmuebles que sean autorizados por las juntas locales o en terrenos privados previa autorización de su dueño. Pero sin una norma legal esto deviene en que el 2000 se generaran 48 mil302 toneladas de propaganda en el DF; en Jalisco, 3 mil y en Monterrey otras 4 mil; a nivel nacional la cifra creció a 50 mil toneladas, de acuerdo a datos oficiales del IFE.
Para el 2003, dice el GDF la elección provocó que se recolectaran 245 mil 471 pendones de plástico y 4 mil 214 mantas con un peso de 78 mil toneladas. Para este 2006 al momento se tiene contabilizado que existen 350 mil postes con más de tres metros de altura y para devengar el sueldo del personal utilizado, argumenta el GDF requiere de 21 millones de pesos, pues cada poste requiere de una inversión en su limpieza de 60 pesos. El retiro de medallones, gallardetes y matas requiere de otros 35 pesos y esto eleva la cifra a 49 millones.
Ante ello, se debiera exigir a los partidos que el que contamina que pague, pues no es justo que estos gastos surjan de la bolsa de los contribuyentes y para terminar mal un asunto que comienza mal, es que existen cartelones en distintas partes de la ciudad que permanecen en su sitio por largos años sin que nadie los recoja.
Debiera aprenderse de las experiencias extranjeras, en EU se prohibe instalar tendones a menos de 50 metros de otro y en España las campañas no requieren de los cartelones, además de la poca campaña electoral que es permitida por la ley, en la misma España sólo dura dos meses, mientras que en Alemania es permitido un mes de campaña electoral.
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