La Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (SAGARPA) informa que ha otorgado un permiso para la siembra de maíz amarillo genéticamente modificado, resistente al herbicida glifosato, en programa piloto para el presente ciclo agrícola, con la opinión condicionadamente favorable de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT). El permiso corresponde a la empresa Monsanto, con una superficie aprobada menor a una hectárea, ubicada en el estado de Tamaulipas.
A partir del 2009, en que inició la etapa de experimentación de la siembra de maíz genéticamente modificado en México, se han recibido 110 solicitudes para la siembra de dicho cultivo en etapa experimental, y 11 para programa piloto, lo que suma un total de 121 solicitudes. A la fecha, se han otorgado 67 permisos para la siembra de maíz genéticamente modificado en etapa experimental (previa a la piloto), lo que ha representado el establecimiento de 69.74 hectáreas distribuidas en los estados de Sinaloa, Sonora, Chihuahua, Tamaulipas, Coahuila y Durango.
La etapa experimental permite recabar datos sobre la eficacia biológica del gen y las características de efectividad agronómica, bajo la aplicación de estrictas medidas de bioseguridad que tienen como fin garantizar que no exista dispersión involuntaria del polen de maíz genéticamente modificado en estudio. En programa piloto, es posible además evaluar condiciones de costo-beneficio en el uso de la biotecnología, aplicando las mismas medidas de bioseguridad.
Una gran parte del maíz amarillo para uso pecuario e industrial proviene de los Estados Unidos y es genéticamente modificado. Se estima que son importadas 7.23 millones de toneladas por año, por lo que es necesario avanzar en el uso de la biotecnología para reducir las importaciones, fomentando la producción nacional.
La SEMARNAT estableció que si el promovente omite cumplir alguna de las 32 condicionantes ambientales que esta Secretaría impuso, podria ubicarse en alguno de los supuestos contenidos en el marco normativo y se hará acreedor a cualquiera de las sanciones comprendidas en la Ley. Estas sanciones van desde la multa hasta la clausura temporal o definitiva, parcial o total, e inclusive la suspensión o revocación del permiso, hasta arresto administrativo, además de la prohibición de la liberación en programa piloto o de la comercialización de organismos genéticamente modificados o de los productos que los contengan en futuras ocasiones.
Sin embargo, más de 300 organizaciones civiles, encabezadas por Greenpeace calificaron de ilegal dicho permiso, ya que no se hicieron públicos los resultados de las siembras experimentales de maíz transgénico en el norte del país, la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa) viola el artículo 46 de la Ley de Bioseguridad de Organismos Genéticamente Modificados (LBOGM) por lo que Greenpeace demanda a la dependencia federal la anulación de la autorización otorgada este martes a la empresa Monsanto para sembrar una superficie menor a una hectárea.
El pasado enero, Sagarpa negó ya un permiso similar para el estado de Sinaloa argumentando en un comunicado de prensa que “para avanzar a la etapa piloto, se considera necesario contar con más información de campo, ya que un solo experimento –por muy bien efectuado- no aporta datos concluyentes para avanzar a la etapa piloto. Esto es especialmente relevante por ser México Centro de Origen y de una importante diversidad genética del maíz”.
“La autoridad no puede ser discrecional en este tema y tratar de justificar la decisión de liberar cada vez más cultivos transgénicos con el pobre argumento de que con éstos disminuirán las importaciones de maíz amarillo transgénico proveniente de Estados Unidos. En lugar de eso debe potenciar la producción local del grano con variedades mexicanas”, advirtió Aleira Lara, coordinadora de la campaña de agricultura sustentable y transgénicos de Greenpeace.
“La Sagarpa no puede justificar la autorización de siembras piloto en ese estado, ni técnica ni científicamente, mucho menos legalmente, después de haber negado las anteriores solicitudes de siembras piloto de la empresa Monsanto en Sinaloa argumentando el necesario apego al principio de precaución en aras de garantizar que no exista riesgo para el inventario agroalimentario del país” afirmó Lara.
Cabe señalar que en México –centro de origen y diversificación del maíz- ya se han reportado casos de contaminación con transgenes hacia variedades nativas de maíz, a pesar de que no se había permitido la siembra de transgénicos a campo abierto hasta 2009. El hecho de que siembren en un estado con poca relevancia productiva del grano no asegura que no habrá contaminación a otros estados y mucho menos que no contaminará la red alimentaria de los consumidores.
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