El economista británico Nicholas Stern urgió a la comunidad internacional a reducir un 10 por ciento las emisiones de gases de efecto invernadero a la atmósfera en los próximos 10 años, para evitar el descontrol en la gestión del cambio climático. Afrontar este fenómeno y la pobreza forman parte de los mismos retos para muchos países, “y si se fracasa en uno, se fracasa en lo otro”.
En concreto, estima que el crecimiento económico mundial disminuirá entre un 5.0 y 20 por ciento, si se emite el mismo nivel de emisiones que ahora, mientras que pasar a economías bajas en carbono costaría un 1.0 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) mundial cada año.
El economista reconoció que “no se está actuando con la rapidez que se requiere”, y como ejemplo mencionó la lentitud de la transición de la infraestructura energética, tanto en los países desarrollados, como en economías emergentes.
“Mientras más tarde, más atrapados estaremos. Necesitamos pasar de aquí a 10 años a reducir un 10 por ciento las emisiones de dióxido de carbono, y luchar por el no aumento de dos grados centígrados de la temperatura media; este es el reto”.
Consideró necesario revisar la relación entre producción, consumo y emisiones de gases de efecto invernadero, ya que de lo contrario “se iría en una pendiente peligrosa, y para muchos países sería un descarrilamiento para su desarrollo”.
Sobre el papel de China, expuso que el país asiático es uno de los que más esfuerzo realiza en este momento, y que ello queda patente en su nuevo plan de acción al año 2015, el que incluye los objetivos de la pasada COP16 en el balneario mexicano de Cancún. Destacó que se trata de un plan que los países desarrollados deben ver con atención, que hace énfasis en eficiencia energética, consumo e innovación, por lo que “no es cierto que China no hace nada”.
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