martes, 6 de septiembre de 2011

La interacción climática del maíz

México posee al menos 59 razas y 209 variedades del grano, cuya variante blanca es la que se consume habitualmente, mientras que la amarilla se destina a usos agroindustriales.
Hay cuatro posibles centros de punto de partida del grano, según el estudio de 2009 "Origen y diversificación del maíz, una revisión analítica", elaborado por especialistas de las estatales universidades Nacional Autónoma de México (UNAM), Autónoma de la Ciudad de México y el Colegio de Postgraduados.
"El cambio climático tendrá un impacto diferenciado, porque las variedades están adaptadas a condiciones muy específicas. Mientras a unas las va a favorecer, a otras las va a perjudicar", planteó a IPS la investigadora Carolina Ureta, del Instituto de Biología de la UNAM.
"Podemos enfocar la atención en aquellas que crecen en condiciones adversas y ver qué posibilidades hay de mejoramiento genético", apuntó.
Ureta desarrolla desde 2009 el trabajo que tituló "Efectos del cambio climático sobre distribución de maíz mexicano y sus parientes silvestres", que finalizará en 2012 y con el cual coronará su doctorado en Ciencias Biológicas. La investigación científica aparecerá próximamente en la revista estadounidense Global Change Biology.
Sus resultados anticipan una reducción de 15 por ciento para 2030 y 30 por ciento para 2050 en la distribución territorial del grano y en la cual el norte mexicano será el más afectado por la escasa disponibilidad de agua.
El maíz es un cultivo simbólico en la región de Mesoamérica, que se extiende desde el centro de México hasta América Central, por su fuerte vinculación con las culturas prehispánicas.
En México hay unos 3,2 millones de productores maiceros, más de dos millones de los cuales lo utilizan para consumo familiar, según datos gubernamentales.
Los labriegos cosechan especialmente maíz blanco para la ingesta doméstica, mientras que importan grano amarillo para alimentar a los animales. La previsión gubernamental de producción se ubica en 23 millones de toneladas para este año, con compras del exterior por nueve millones.
"El potencial para enfrentar el cambio climático está en criar semillas in situ, como se ha hecho en la agricultura tradicional ecológica", resaltó ante IPS la coordinadora de la campaña de Agricultura Sustentable y Transgénicos de Greenpeace México, Aleira Lara.
De hecho, los sistemas agrícolas tradicionales son el foco de una investigación de tres científicos de la no gubernamental Biodiversidad Internacional, la Organización para la Alimentación y la Agricultura y el Centro Integral de Mejoramiento de Maíz y Trigo en México, publicada en agosto en la revista estadounidense Procedimientos de la Academia Nacional de Ciencias.
"Los resultados sugieren que los sistemas tradicionales pueden proveer de especies nativas aptas para condiciones agro-ecológicas bajo un cambio climático previsto", concluyeron Mauricio Bellón, David Hodson y Jon Hellin en su documento titulado "Evaluando la vulnerabilidad al cambio climático de los sistemas de semillas de maíz tradicionales en México".
En él, los especialistas estudiaron la estructura y el alcance especial de sistemas de semillas de 400 hogares en 20 comunidades de cinco estados del este mexicano, a altitudes entre 10 y 2.980 metros sobre el nivel del mar.
Con este panorama agrícola y climático, los expertos ven en la introducción de granos genéticamente modificados una amenaza para las especies nativas.

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