Lo que
pareciera increíble es una realidad: las viviendas son uno de los principales
contaminantes, en la actualidad. Esto obedece a que no se actúa correctamente
en la mitigación de dióxido de carbono (CO2), uso eficiente de energía,
reducción de residuos y adaptación al Cambio Climático (CC), indican
especialistas en la materia.
Lo anterior se suma al uso de productos domésticos que se convierten en
residuos peligrosos, tanto por su composición como por su manipulación,
tratamiento y disposición final que acarrean trastornos ambientales, agregan.
Los más de 7 mil millones de habitantes del Planeta utilizan gas natural
y LP que aportan 8% de las emisiones de CO2, pero aún existen 3 mil millones de
seres humanos sin acceso a modernas fuentes de energía, por lo que utilizan
madera, estiércol, carbón y restos de cosechas, que originan 1.5 millones de
muertes al año por problemas broncorrespiratorios.
Durante The Green Expo, Carlos Rivera Salinas, presidente del Consejo
Directivo de la Asociación de Empresas para el Ahorro de la Energía en la
Edificación, A.C., dijo a este reportero que hay interés de la Secretaría de
Energía (Sener), Comisión Federal de Electricidad (CFE) e Instituto Nacional de
Fomento a la Vivienda para los Trabajadores (Infonavit) de aplicar normas
ambientales en las viviendas, pero no es un trabajo sencillo, pues deben haber
verificadores en todos los municipios y que los reglamentos de construcción
tienen que cumplir estándares sectoriales.
Dijo que “70% del país tiene climas cálidos, lo que hace necesario que
los hogares tengan características de eficiencia energética. Como ejemplo está
el norte nacional donde más de la mitad de su gasto energético es por aire
acondicionado al no contar con viviendas con adaptaciones climáticas” y, como
la electricidad tiene subsidio del 80%, provoca que los usuarios no tengan
conciencia de lo que gastan en energía.
Expuso que adecuar metodología verde en las nuevas viviendas para un constructor
equivale a una inversión del 1 al 2% de la edificación con la ventaja que todos
ganarán con mayor confort y menor consumo de energía.
Sin embargo, este tema de forma inconcebible no se incluye en el
proyecto de reforma energética. “Pedimos sea retomado de las mismas normas con
las que ya se cuenta y que se incluyan en los reglamentos de edificación de los
estados”, propuso.
La publicación “Estado de las ciudades de América Latina y el Caribe
2012”, de Hábitat, señala que en esta región, las ciudades carecen de visión
integradora; las periferias exacerban la segregación y la estigmatización
socioespacial de las comunidades.
Las periferias pueden convertirse en trampas de pobreza para grupos de
población que no logran aprovechar las ventajas que ofrece la urbanización,
fenómeno que, en ocasiones, es impulsado por la especulación urbana que crea
zonas de vivienda alejadas de la ciudad y sin servicios básicos para su
conectividad.
México está entre los tres primeros lugares latinoamericanos en aumento
de consumo energético en las últimas tres décadas en sus zonas urbanas, al
pasar de 427 a 1,688 kilovatos por hora por habitante, en promedio.
En entrevista con este reportero, Isabel Studer, directora del Instituto
Global para la Sostenibilidad del Instituto Tecnológico de Estudios Superiores
(ITESM) Ciudad de México, comentó que la reforma energética se vende como
abaratador de energías fósiles lo que contradice a la Ley de Cambio Climático
en cuanto a reducir los gases de efecto invernadero. “Lo que debemos hacer es
contar con un Pemex más eficiente, una diversificación de matriz energética que
redunde en metas de seguridad energética, vital ante el aumento de demanda
energética en los hogares mexicanos.
“No queda claro si en la reforma energética se puede fomentar desde los
hogares el uso de fuentes energéticas renovables, lo cual brinde incentivo a
las mismas. Sabemos que existen algunos cambios e incentivos para nivel
residencial, pero faltan muchos otros programas que diseminen las renovables en
los hogares como las ciudades y no sólo sea un asunto de calentadores solares”,
señaló.
CIUDADES
EFICIENTES
César Chávez
Ortíz, director general de Fomento Ambiental, Urbano y Turístico de la
Secretaría de Medio Ambiente (Semarnat) del gobierno mexicano, en entrevista
con este medio de comunicación, comentó que es necesario que las ciudades de
México tengan un proyecto de ciudad sobre el tipo de organización, transporte y
áreas verdes para ser sustentable y que sean más compactas con ahorro de
energías, ya que “no podemos tener soluciones comunes en todo el país”.
Señaló que “es indispensable mayor difusión de la sustentabilidad en las
ciudades, deben tener mejor organización territorial, desde industria,
educación y transporte y mejorar el control de residuos y ahorros de energía.
Sólo así se podrá hablar de ciudades eficientes. Pero estamos lejos y no
tenemos grandes ejemplos en términos generales”.
CRECE
POBLACIÓN E INSUSTENTABILIDAD
En uso final
de energía, los hogares representan 25%, lo que equivale a un tercio de las
emisiones de CO2, mientras que los edificios urbanos consumen cerca de la mitad
de la energía a nivel mundial.
De acuerdo a la publicación “Megaciudades y Cambio Climático” del
Colegio de México (Colmex), las ciudades aportan el 80% de las emisiones
totales de carbono y más de 1,000 millones de personas viven hacinadas en
cinturones de pobreza urbanos en el mundo.
En los últimos 100 años, México multiplicó su población siete veces, la
urbana lo hizo 44 veces y sus ciudades crecieron en 11 veces, lo que lleva al
uso innecesario de energía en todos los sectores.
La OCDE que señala que México no es verde, sino gris, ya que es uno de
los países con peores calidad de aire, la peor tercer economía en el indicador
de mejor calidad de vida y tiene el peor sistema de conservación y reciclaje de
agua.
La publicación “Transición urbana de México
1900-2005”, señala que para ser una ciudad sustentable se debe basarse en 8
puntos esenciales: Gestión integral de residuos; gobernanza ambiental; gestión
de recursos hídricos; revertir mal uso de suelos; movilidad urbana; reglamentar
uso de sustancias químicas; control de calidad del aire, y mitigación y adaptación
al CC.



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