Para
lograr un ajuste automático y perfecto entre la prótesis y el muñón de
pacientes que sufrieron la amputación de una pierna, investigadores de la
Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) desarrollaron un Socket (acoplador)
mecatrónico que emplea un software de monitoreo.
Esta
tecnología que es única en el mundo y es patente propia; ya cuenta con la
posibilidad de crear en la realidad dicha prótesis que se sabe está en diseño
de taller y el equipo de investigadores tiene programado someterlo a evaluación
próximamente, ante la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos
Sanitarios (Cofepris).
El líder de este desarrollo tecnológico es el investigador Jesús
Manuel Dorador González, jefe del Departamento de Ingeniería
Mecatrónica de la UNAM, ello fue informado en comunicado de prensa,
por parte del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt).
El
investigador ha dicho que “el socket es el hueco donde se coloca el muñón
de la pierna para fijar la prótesis. El que nosotros desarrollamos tiene cuatro
bolsas que se inflan y desinflan a distintas presiones según lo requiera cada
paciente. Además, tiene una geometría especial, fue diseñado para los grupos
musculares que tiene el muslo, por lo tanto es muy cómodo y seguro”.
Para
fabricar la estructura del acoplador emplearon materiales económicos y
disponibles en el mercado nacional. El acoplador incluye bolsas con un plástico
especial, estructura de aluminio y el material que entra en contacto directo
con la piel del paciente es tela de neopreno, idéntica a la empleada en la
fabricación de trajes de inmersión acuática.
El
socket es un sistema mecatrónico e incluye un software que
controla el ajuste automático del inflado y desinflado. Mide automáticamente la
presión entre la bolsa y la pierna de la persona. Incluye mecánica de
precisión, electrónica de control y sistemas de programación.
Bastan
unos segundos para que el sistema automáticamente infle o desinfle las bolsas
de acoplamiento, gracias a que el socket es monitoreando
permanentemente. En las pruebas, los pacientes nunca percibieron los ajustes,
porque son muy sutiles pero efectivos.
El desarrollo
de esta tecnología, de acuerdo a investigadores de la UNAM considera elementos
fundamentales para personas con diabetes y miembros amputados. Los sockets
actuales se ajustan manualmente, en forma similar a un cinturón. Esto es una
desventaja y un peligro potencial en las personas con diabetes, porque pierden
la sensibilidad y no advierten si la prótesis interrumpe el flujo sanguíneo.
Con el desarrollado por el equipo de la UNAM no sucede esto.
Otra
de las ventajas importantes de esta tecnología es que al tener un buen nivel de
inflado, no hay deslizamiento entre la piel y la bolsa, esto evita fricción y
molestias sensoriales en el paciente.
“Además,
los sockets actuales están hechos artesanalmente, a la medida del miembro
amputado pero como usualmente esos músculos no se ejercitan, con los meses
comienzan a adelgazarse provocando que la prótesis ya no se ajuste
correctamente, causando la sensación de inseguridad al caminar”, explicó el
especialista.
Esos
cambios volumétricos también pueden presentarse en pacientes que suben de peso.
Aunque el cambio corporal sea de dos kilogramos, que es un rango menor, afecta
al ajuste de la prótesis.
Incluso
las personas que usan anillos podrán comprobar cómo el cuerpo humano sufre
cambios porque, por ejemplo, en la mañana una sortija entra sin dificultad, a
medio día no sale y en la noche se quita fácilmente. En el mismo día existen
pequeñas variaciones volumétricas, con los meses los cambios son mayores. Si
esto sucede en los dedos de la mano, los cambios en el muñón de la pierna son
mayores.
Concluyó
que “cuando nos encontramos de pie, el muslo es redondo pero si nos sentamos se
hace ovalado, ¿qué pasa entonces si el socket se fabricó redondo? Por esos
cambios, decidimos diseñar un socket con sistemas de computación programados
que pudiera ajustarse a las variaciones volumétricas del muñón”.

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