En este año 2015 se cumple el centenario luctuoso del hombre que
gobernó México por más de 30 años, Porfirio Díaz, sobre quien rondan sin fin de
historias, leyendas, frases y cuyas formas de gobernar es replicado por
autoridades actuales; al ejercer el poder como el gran Tlatoani, y que entre
sus mitos está aquella frase de “mátalos en caliente”.
Esto es
analizado en el libro “Porfirio Díaz, entre el mito y la realidad”, de Paul
Garner que en entrevista con este reportero, comentó que Díaz fue un hombre que
más allá de ser el villano revolucionario o ser considerado el peor dictador en
la historia mexicana, su personalidad y forma de gobierno tiene diversas
aristas a ser revisadas como fue que en momentos de un México muy débil en el
siglo XIX, puso orden y fortaleció la Presidencia no con balas sino con
negociación política, volviéndose el hombre necesario en esos momentos.
El historiador, detalló que no es sólo
irse por la versión fácil de que fue un Dictador que hacia todo por la fuerza,
no, indicó, que en el siglo XIX era muy complicado mantenerse en el poder por
30 años, sino que esto fue consensuado con organizar y privilegiar intereses, y
ello les hizo ser una persona ambigua con claros y obscuros.
“A la hora de las negociaciones se
requería mano dura, y una muestra de ella fue la ejecución de políticos rivales
en sus primeros años de gobierno, que a la vez le hizo hacerse de lealtades
como de aplacar a los rivales; y no aceptó levantamientos y controlo al
ejército en un siglo de convulsiones y muchas guerrillas y eso era tanto con
negociación como con fuerza”, dijo.
Expresó que estos métodos ya no le
funcionaron a inicios del siglo XX, pues el mismo contexto mundial comenzó a
transformarse y, que no entendió concluyendo con el comienzo de la Revolución
mexicana.
Por ello, mediante los métodos críticos de la
historiografía contemporánea, Paul Garner examina la era porfiriana, su origen,
carácter y evolución, hasta conseguir un retrato amplio y objetivo de un
régimen que si bien impulsó el progreso material, el orden social y la
estabilidad política, terminó por caer a causa del autoritarismo y la
inflexibilidad, sobre todo de sus últimos años, así como por la torpe respuesta
que dio al estallido revolucionario de 1910.
Aclaró que esta publicación, editada por Paidós, ni es novela, ni una
biografía, sino que es un análisis de su papel en el sistema de gobierno
mexicano de esa época y que conformó mucho de las herencias oficiales que se
replican en estos días como es que, calificó la complejidad de los mexicanos
que al elegir un gobernante se le dan todos los blasones y al paso de su
gobierno se les cataloga como las peores personas y esta historia se replica en
todo gobernante.
Dijo que Díaz, gobernó en un contexto muy
diferente al actual, y era una figura que en su momento cayó en un sistema de
culto a la personalidad de ser
considerado el único para gobernar a México y que al final no supo cuando irse
de la Presidencia, pero que, fue sui generis al organizar elecciones, que si
bien siempre ganaba, otros dictadores no hacen ello.
Mencionó que el no darle cabida a nuevas
clases políticas de inicio del siglo XX, encarnadas por Francisco I. Madero
hicieron que decayera su supuesta salida en paz del poder; recordó que en el
escrito La Sucesión Presidencial, Madero habla muy bien de Díaz y el desarrollo
económico y comercial del país; pero al aferrarse al poder llevó al traste esta
situación.
Sobre la relación de Porfirio Díaz con la
prensa, dijo que si bien existió la censura oficial y propia autocensura, pese
a lo que se piense, existió una prensa crítica que expresaba sus ideas con base
a caricaturas mordaces.

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