Con el fin de
alcanzar en un futuro cercano una ganadería mexicana más sustentable, en la que
se produzcan alimentos de origen animal de buena calidad y sean amigables con
el medio ambiente, se está realizando el primer inventario nacional en el país
en emisión de metano, gas de efecto invernadero (GEI), que produce dicha
actividad.
México es el séptimo productor de
proteína animal a nivel mundial, de acuerdo con datos proporcionados por la
Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación
(Sagarpa) de este año.
Para el desarrollo de la
ganadería se destinan en México 109.8 millones de hectáreas, más de la mitad
del territorio nacional. La producción bovina es la más importante en el sector
con alrededor de 34 millones de cabezas anuales de vacas y reses.
El estudio se encuentra a cargo
de Octavio Alonso Castelán Ortega, de la Facultad de Veterinaria de la
Universidad Autónoma del Estado de México, y de Juan Carlos Ku Vera, de la
Universidad Autónoma de Yucatán. En ambas casas de estudio se instalaron cinco
cámaras de respiración para medir en vivo la emisión de este hidrocarburo que se
presenta en forma de gas, el cual es 28 veces más potente que el bióxido de
carbono en su capacidad de producir efecto invernadero y cambio climático.
“Estamos utilizando cámaras de
respiración de circuito abierto de dos tipos: cámaras con capacidad para recibir
a bovinos de hasta 800 kilogramos de peso vivo, donde el animal entra
completamente, y una cámara que puede recibir hasta 600 kilogramos de peso vivo
donde únicamente ingresa la cabeza del animal —porque este gas se emite
mayormente mediante su respiración y eructo—”, explicó Castelán Ortega.
Se espera que este primer
diagnóstico que se hace en México concluya en diciembre de este año, comentó el
investigador, quien añadió que este tipo de estudios son muy importantes pues
dependiendo de la ubicación geográfica del animal, la raza, el tipo y cantidad
de alimento, así como el clima, son factores que repercuten en la cantidad de
metano expulsado al medio ambiente por los rumiantes.
“La emisión no es constante para
todos los animales, los que más emiten son los bovinos y después están los
ovinos, cabras, equinos, cerdos y pollos. En el grupo de los bovinos existen
diferencias: las vacas lecheras producen más metano, hasta 900 litros diarios;
mientras que las vacas cuya carne es de consumo, se encuentran en un promedio
de 500 litros del gas”, añadió.
Otra gran diferencia es que los
animales que se encuentran en las regiones de clima cálido y tropical producen
menos metano que los que se hallan en regiones de clima templado, “por eso es
necesario hacer un estudio nacional, no nos podemos quedar con un valor como si
todos los animales produjeran la misma cantidad de metano”, añadió.
Desde 2013 se realizó una primera
aproximación al tema en Veracruz y en la Facultad de Veterinaria ubicada en
Toluca. El capital semilla fue aportado por el Centro Molina para Estudios
Estratégicos sobre Energía y Medio Ambiente, dirigido por Luisa Molina, ubicado
en San Diego, California, a través de un proyecto de la Organización de las
Naciones Unidas para el Medio Ambiente; además el Consejo Nacional de Ciencia y
Tecnología (Conacyt), la Universidad Autónoma del Estado de México y otras
instituciones nacionales han proporcionado apoyos.
El especialista en ciencia animal
indicó que el inventario nacional servirá para medir cuántas toneladas de
metano se producen por la ganadería en México sin el afán de limitar la
actividad o de atacarla, sino de mejorarla, hacerla más productiva, sustentable
y amigable con el medio ambiente, de ahí que una vez que se tenga, se
continuará con el desarrollo de estrategias de mitigación, entre otras, se
contempla el diseño de alimento mejorado, aspecto en el que ya ha dado los
primeros pasos junto con Juan Carlos Ku Vera.
Ambos especialistas, integrantes
de la Academia Mexicana de Ciencias, desde hace dos años han trabajado en
identificar plantas nativas del país con potencial para reducir la emisión de
metano cuando son empleadas como alimento de ganado. “Estamos trabajando en la
zona de Toluca, en el Estado de México, con mirasol (Cosmos bipinnatus Cav), y en Yucatán con el guaje (Leucaena leucocephala) y hemos observado
que los animales son más productivos y reducen en algunos casos las emisiones
totales de metano hasta en un tercio”.
Las plantas nativas serían de
fácil adquisición para los productores ganaderos. Sometidas a análisis, se
observó que contienen taninos que reducen la población de bacterias del rumen o
estómago de los rumiantes, y en las dosis adecuadas interrumpen la fermentación
de metanógenos productores de metano. Con la flor mirasol las emisiones se
redujeron 16%, mientras que con el guaje 36% y aumentó la producción de leche.
En 2018 se retomará el proyecto para investigar plantas de otras regiones con
taninos en proporciones similares.
De implementar estos alimentos
eficientes, entre otras medidas de mitigación relativas a la ganadería, se
podría reducir la emisión de millones de toneladas de gases de efecto
invernadero al año a la atmósfera en concordancia con la firma del Acuerdo de
París que signó México el 22 de abril de 2016 junto con 192 países en donde el
principal compromiso es evitar el aumento de la temperatura global en 2º C y
por lo tanto el cambio climático.

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