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lunes, 5 de marzo de 2018

Promueven islotes de arbolado con alto valor de conservación


En diversas zonas de aprovechamiento forestal de los ejidos El Salto, El Brillante y la Victoria, en el municipio de Pueblo Nuevo, en el estado de Durango –noroeste de México-, los ejidatarios junto con autoridades estatales y la Comisión Nacional Forestal (CONAFOR),  se han dado a la tarea de no sólo dar uso sustentable del arbolado, sino de conservar a especímenes únicos y de especies que se ubican en alguna categoría de conservación, ello con decretos de áreas naturales protegidas a nivel estatal.
Sitios en donde se marcan polígonos a no ser tocados y sólo ser estudiados los árboles que ahí se preservan y que son de especies endémicas que requieren ser custodiados como silos de paisajismo y de estudio de las universidades locales.
Estos bosques son catalogados como de alto valor de conservación y, que están ya catalogados en las nuevas reglamentaciones de la Federación y a nivel estatal.
Abel de la Cruz, presidente comunal de El Brillante, explicó que en este ejido se tienen 9,100 hectáreas de uso forestal de un ejido que mide 9,516 hectáreas que permiten una producción de 30 mil metros cúbicos de madera de pino y encino. En este ejido es donde se tiene uno de estos manchones de conservación, con el área protegida conocida como Quebrada de Santa Bárbara que tiene una extensión de 65 hectáreas.
Este sitio de preservación se estableció en 2008 y es un área núcleo que se ha acrecentado con un cinturón de amortiguamiento de 315 hectáreas que permite que diversas especies forestales como de fauna se conserven. Ejemplificó que se tienen especies arbóreas como es el Picea chihuahuano, Abies duranguensis, Pseudotsuga menziessi, Cupressus Lusitanica, que están en la NOM-059 de especies en preservación en categoría de flora. Cabe mencionar que la Picea es única en toda esta zona serrana.
Por su parte, Armando Delgado, especialista en Manejo Forestal con paisajismo de la CONAFOR y del PNUD en Durango, indicó que esta labor coadyuva a los estudios de flora de la Universidad de Durango, y de estudios de gente de Nayarit y Sinaloa –sus entidades vecinas-, y que han recibido estudiantes de biología de Francia para apreciar esta región.


En el caso del ejido La Victoria se tiene un programa de aprovechamiento de 9 mil hectáreas de bosque, de una extensión de 10,800 hectáreas de este ejido, extensión de tierra que brinda la posibilidad de cosechar 37 mil metros cúbicos de madera.
Mientras que en el ejido Pueblo Nuevo se tienen 240 mil hectáreas de extensión en donde seis grupos de trabajo de ejidatarios obtienen 120 mil metros cúbicos de madera, región que se caracteriza por climas y flora muy variable, ya que al estar en las colindancias de Durango con Nayarit y Sinaloa, la altura del nivel del mar del que va este ejido es desde los 150 metros a los 2990 pasando del bosque frio a la selva mediana y que les ha permitido observar desde jaguares hasta caimanes en estas tierras.
Los representantes de estos predios ejidales, indicaron que el tener certificados de buen manejo forestal de la FSC al momento no les ha redituado en ganancias económicas, sino sólo en facilidades para sus trámites oficiales. Cuestión que dijeron, esperan cambie y se le de valor a este trabajo de buen manejo del arbolado.
Explicó que la nueva reglamentación Enaypros, que habla de conservación de bosques, nació en el estado de Durango, al ser de las principales entidades forestales del país, aunado a que es la cuenca que genera el 11% de los escurrimientos de agua del país y que dotan de este líquido al granero de México, que es el estado de Sinaloa.

Con este programa, indicó se trabaja en detectar las zonas a ser más preservadas en los bosques, el cuidado del agua, ordenamiento de suelos forestales y preservación de zonas para un día poder ser ANPs forestales.
En México se estima que son 12 millones de personas dependen directamente de los bosques y selvas para satisfacer necesidades diarias de alimentos, agua, salud, productos para comercializar y materiales para construcción. Lo cual, conlleva a establecer modelos que preserven los arbolados y se haga uso sustentable de la madera y la biodiversidad.
Cabe mencionar que estas organizaciones ejidales tienen apoyo logístico como de investigación de las organizaciones no gubernamentales Política y Legislación Ambiental (POLEA), el Fondo para la Comunicación y la Educación Ambiental (FCEA), y de la Unidad de Conservación y Desarrollo Forestal Integral Topia, S.C.

Impulsan en Durango renovación de bosques viejos


En busca de mantener un desarrollo forestal de primera categoría, el grupo ejidal Sezaric, ubicado en el municipio de Santiago Papasquiaro, en el estado de Durango –noroeste de México- estableció un concepto integral de uso y aprovechamiento sustentable de la madera de 40 ejidos duranguenses, en donde 4,620 ejidatarios bajo un trabajo coordinado han establecido una cadena productiva de madera en pie hasta creación de muebles.
Cabe recordar que cerca del 70 por ciento de los bosques y selvas de México son propiedad colectiva de comunidades y ejidos, destacando que este modelo conlleva al fomento de la organización ejidal.
En esta región a poco más de dos horas de la capital del estado de Durango, la organización Sezaric tiene un sistema de aprovechamiento de madera de 445 mil 673 hectáreas de bosque, en estos ejidos y que le permiten tener una producción de 300 mil metros cúbicos de madera de forma anual.
El ingeniero forestal Raymundo Valdivia, detalló que la gran transformación forestal de la región deviene de principios de los años 90s, cuando los ejidos (que históricamente han sido forestales), optaron por el trabajo unido y creando sus aserraderos y proyectos productivos con asesoría de la Comisión Nacional Forestal (CONAFOR), que aplica la Estrategia de Manejo Forestal Sustentable para el Incremento de la Producción y Productividad en Durango.
Aprovechamiento que se realiza bajo estándares autorizados a nivel federal y estatal para que los bosques siempre estén en una renovación natural de los individuos plantados; pues, se detalló en visita a este predio que los bosques viejos por lo regular se enferman y son proclives a padecer incendios y otros siniestros. “Es una realidad que el intercambio de individuos en los bosques hace que en las zonas aprovechadas se tengan arboles más jóvenes y delgados, que serán aprovechados como en unos 30 años”.

Se estima que un árbol adulto para tener un tronco de 60 centímetros de diámetro requiere de unos 70 años y para llegar a su ideal de 80 centímetros deben ser 100 años. El programa de aprovechamiento de esta región tiene un estimado de duración de 40 años.
Ejemplificó que este trabajo les permitió que en 2017 se hayan trabajado en productos terminados 33 mil 500 metros cuadrados de hojas de triplay y unos 3 mil 500 antecomedores. Aunado a que Durango en sus diversas zonas serranas es la principal cuenca captadora de agua para el granero de maíz de México, que es su estado vecino de Sinaloa.
Esta región se informó se ha subdivido los trabajos para que los propios ejidatarios tengan sus proyectos productivos; en el caso de Sezaric el eslabón final de su cadena es la mueblera Mudim que comercializa estos productos en Durango, Chihuahua, Sinaloa, Nuevo León, Jalisco y Zacatecas.
Aunado a que en estos momentos tienen en ciernes un gran proyecto de aprovechamiento de la energía renovable; ya que si bien en estos momentos ya alimentan sus máquinas de madera con biomasa (madera trozada y aserrín), está el proyecto de una nueva instalación de energía más eficiente que les hará ya no facturar a Comisión Federal de Electricidad (CFE), pero que antes de entrar en funcionamiento debe sujetarse a nuevas mediciones de creación de electricidad.
Este proyecto de planta cogeneradora de energía tendría una capacidad de 500 Kw a un Megawatt con base a biomasa forestal, para hacer funcionar una caldera de potencia de 600 HP. La cual, permitiría un gran ahorro ambiental al disminuir en un 80% las emisiones de las instalaciones actuales.
Esta nueva planta de energía se estima consumiría hasta 11 mil toneladas de biomasa no utilizable, un 20% de lo que este municipio en sus ejidos genera. Dijo, se analiza, su posibilidad de vender energía  al red local y no caer en modelos de pago de impuestos que marca la ley que les haría más caro este servicio que de seguir consumiendo energía de forma tradicional.
Un punto que Alfredo Corral, Gerente regional de Sezaric detalló es que las certificaciones internacionales, que se da en diferentes predios y madera, les ahonda en mayores facilidades para trámites oficiales y en ocasiones para colocar madera en el mercado; pero, ello no significa que se pague a mejor precio.
Ello debido a que en muchas ocasiones al final no se detienen las autoridades como empresas en ver las diferencias de la madera certificada. Sin olvidar la sobresaturación del mercado que está ocasionando la madera chilena y de Perú.
También se tiene en planes la instalación de un cable aéreo de 5 kilometros para bajar troncos de zonas altas y evitar la generación de contaminantes al tener que estar usando de forma constante a camiones para estos traslados.

Cabe mencionar que esta organización ejidal tiene apoyo logístico como de investigación de las organizaciones no gubernamentales Política y Legislación Ambiental (POLEA), el Fondo para la Comunicación y la Educación Ambiental (FCEA), y de la Unidad de Conservación y Desarrollo Forestal Integral Topia, S.C.
Finalmente debe mencionar que los integrantes comunales de este proyecto, en este caso tienen sus propios proyectos forestales, más allá de la unión de ejidos, tal y como es el aserradero de la Comunidad del Tarahumar y Bajíos del Tarahumar que se enfocan en la madera para tablas y tarimas.
REALIDAD DE LA DEFORESTACIÓN
De acuerdo con las cifras oficiales, la deforestación en México ha disminuido de una tasa del .52 por ciento anual en el periodo 1990-2000 a del .24 durante 2000-2010, al pasar de 155 a 96 mil ha anuales. Sin embargo, existen procesos que aun amenazan la permanencia de los bosques y las selvas ya que las plagas y enfermedades forestales se han incrementado de manera alarmante, pasando de 23 mil hectáreas en 1998 a más de 51 mil hectáreas anuales para el periodo 1999-2010. Además de todo lo anterior, el cambio climático está provocando incendios cada vez más difíciles de controlar.