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martes, 29 de agosto de 2017

Recuperan publicación de Carl Sagan

Carl Sagan, uno de los astrónomos más destacados en la historia y escritor de diversas publicaciones que han acercado al cosmos a la población en general, hoy día, sus reflexiones cobran nuevos significados para aplicarlos en la actualidad.
El origen de la vida y el Universo son dos de las preguntas más recurrentes en todas las épocas y, a través del tiempo, figuras como Paul Broca, el neurólogo francés del siglo XIX; Robert Goddard, padre de la moderna exploración espacial, y Albert Einstein, fundador de la física moderna, han escrito páginas de conocimiento que permiten a los hombres adentrarse en los misterios.
Esto es analizado en el libro El cerebro de Broca, publicado en el sello Crítica, el finado y recordado científico Carl Sagan, publicación que recuperó algunas de los artículos y reflexiones que publicó entre 1974 y 1979 al estudiar el pensamiento de las tres figuras citadas y, aun con los años que han transcurrido desde entonces, sorprende su lucidez y la vigencia que tienen todavía.

Específicamente, Sagan se lanza contra lo que califica como pseudociencias o “fabricantes de paradojas”, para referirse a quienes optan por inventar elaboradas teorías sin comprobación para pretender responder grandes interrogantes o explicarlas sin someterse a la comprobación y a la comparación con otros sistemas de creencias, científicas y religiosas.
En este libro, citó que “tanto la pseudociencia como la religión organizada encierran muchos engaños y peligros”, sostiene. “Aunque los practicantes de tales doctrinas suelen desear que no existan críticas que precisen una réplica por su parte, tanto en ciencia como en religión el único medio de separar las intuiciones más fructíferas de los más profundos sinsentidos es el recurso a un examen escéptico”.
 Una muestra de ello es la controversia alrededor de las ideas de Immanuel Velikovsky, tal como las presenta en el libro Worlds in Collision, al que considera un intento de darle validez a la Biblia y a otras manifestaciones populares como la historia, cuando no la teología, por lo que desmenuza una a una las inconsistencias que encuentra a la luz de la ciencia.
Carl Sagan, fue profesor de la cátedra David Duncan de Astronomía y Ciencias Espaciales y director del Laboratorio de Estudios Planetarios de la Universidad de Cornell en Nueva York; cofundador y presidente de la Sociedad Planetaria, la más importante del mundo dedicada a temas del espacio. Recibió numerosas distinciones (Premio Pulitzer, medallas de la NASA, el Premio Apollo, el Premio Masursky y la medalla del Bienestar Público de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos) y un asteroide, el 2709, fue bautizado con su nombre. Entre las obras publicadas figuran: Cosmos, El cometa, Sombras de antepasados olvidados, Un punto azul pálido, y El mundo y sus demonios.


jueves, 1 de junio de 2017

El clima de los planetas

Que el hombre mire a las estrellas y se pregunte sobre la vida en otros planetas no es algo nuevo, sin embargo, solamente la ciencia de los últimos dos siglos nos ha dado las herramientas para empezar a explorar y responder a nuestras preguntas iniciales. Actualmente se sabe que la Tierra es el único planeta del Sistema Solar con las condiciones óptimas para albergar vida, pero no por ello los climas del resto de los planetas dejan de ser igual de fascinantes.
El doctor Víctor Manuel Mendoza, del Centro de las Ciencias de la Atmósfera de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) explicó a detalle las condiciones climáticas y atmosféricas de Marte, Venus y la Tierra en su charla titulada: “El sol y la atmósfera de los planetas. Una simulación climática”, que ofreció en el Museo de la Luz.
Uno de los puntos más destacados de la comparación entre Venus, la Tierra y Marte es la densidad de sus atmósferas que, como comentó el especialista, es en gran medida la responsable de la temperatura interna del planeta en cuestión.
Añadió que “el Sol manda su energía a los planetas y calienta sus atmósferas, principalmente a través del efecto invernadero, en el que una parte de la radiación solar penetra a la superficie que se calienta y los gases de la atmósfera atrapan esa radiación calentando la atmósfera”.
Mientras que Marte tiene una atmósfera muy tenue, compuesta principalmente de bióxido de carbono, la atmósfera de la Tierra es más pesada y se compone de nitrógeno y oxígeno.
Expuso que “la Tierra es un planeta hermoso, está cubierto en su mayor parte por océanos y nubes, que cubren un 65 por ciento de nuestro planeta”, dijo el investigador del CCA, quien agregó que es justamente gracias a esas nubes que el planeta conserva una temperatura fresca, ya que protegen de la radiación solar.
Algo importante a destacar es que la Tierra y Marte tienen climas muy similares si se les compara con Venus. “Venus es un planeta espectacular, está completamente cubierto por nubes que se encuentran en 50 kilómetros de altura y son esponjosas con un espesor de 20 kilómetros; cubren todo el planeta. Antes se pensaba que su superficie era fresca y habitable, sin embargo, cuando descendieron las naves rusas encontraron temperaturas de más de 600 grados centígrados. Es lo más parecido al infierno”.
Pero el clima de un planeta no solo depende de su atmósfera, sino de los parámetros orbitales. Por su parte, el físico Milutin Milankovitch “estableció una relación geométrica de cómo los planetas van a recibir la radiación de nuestro Sol”. Esta relación geométrica estudia el desplazamiento elíptico que hacen los planetas en su recorrido de traslación alrededor del Sol y dependiendo de la excentricidad de la órbita (si la elipse es alargada o más circular) variará la cantidad de radiación solar que los planetas reciban.

“La radiación solar y los parámetros orbitales es lo que hace al clima de un planeta (…) Venus es aburrido porque es constante, un infierno; Marte en el que un tercio de su atmósfera se condensa en hielo seco y luego se sublima, y nuestro clima que es verdaderamente espectacular, esa cantidad de nubes que cubren nuestro planeta y lo mantienen habitable”, concluyó el doctor en ciencias.

martes, 14 de abril de 2015

México inmiscuido en descubrimientos del Curiosity en Marte

El equipo científico del Mars Science Laboratory (MSL) o Curiosity de la NASA, robot que actualmente explora el suelo marciano, realizó la primera medición de nitrógeno.
La presencia de ese elemento químico, fundamental para la vida en la Tierra y cuyo gas llamado nitrógeno diatómico o molecular constituye el 78 por ciento del aire atmosférico, podría indicar que, en el pasado, el planeta rojo tuvo condiciones adecuadas para la vida.
En el hallazgo participó Rafael Navarro González, astrobiólogo mexicano, investigador del Instituto de Ciencias Nucleares (ICN) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y único latinoamericano del grupo, quien colaboró en el diseño del laboratorio Sample Analysis at Mars (SAM), que el robot explorador Curiosity lleva en su interior.
Cabe recordar que la detección se realizó al calentar hasta mil grados el suelo y rocas pulverizadas de la superficie de Marte. Los gases liberados fueron analizados por el espectrómetro de masas del instrumento SAM y así se identificó óxido nítrico (NO) y ácido cianhídrico (HCN), entre otros.

Adicionalmente, el cromatógrafo de gases del mismo equipo encontró nitrógeno en dos muestras, una de ellas proveniente de un depósito de sedimentos geológicos y otra de roca sedimentaria que Curiosity taladró en la bahía de Yellowknife, ubicada en el cráter Gale. El nitrógeno liberado podría provenir de nitratos presentes en la superficie marciana.
Los nitratos constituyen un tipo de moléculas que poseen nitrógeno, en una forma en que pueden ser usados por los organismos vivos. En la Tierra todas las formas de vida requieren nitrógeno, pues este compuesto es fundamental para formar las proteínas y los ácidos nucleicos (ADN y ARN), moléculas que contienen las instrucciones genéticas.
Debido a que hasta el momento no se ha encontrado ninguna forma de vida en la superficie, el equipo del experimento SAM cree que los nitratos son antiguos y que podrían provenir de procesos abióticos que tuvieron lugar en el pasado distante del planeta vecino, por ejemplo de impactos de meteoritos y relámpagos.
Por otra parte, la misión descubrió recientemente que hace miles de millones de años el cráter Gale tenía en su superficie algunos de los ingredientes esenciales para la vida, como agua líquida y materia orgánica. Por ello, el hallazgo del nitrógeno refuerza la teoría de que en el pasado pudo haber tenido condiciones adecuadas para la vida.
Rafael Navarro expuso que esto es de gran importancia porque por primera vez se reporta la existencia de compuestos nitrogenados en la superficie del planeta rojo.
Este hallazgo se publicó en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences of the USA (PNAS) en el artículo "Evidence for indigenous nitrogen in sedimentary and aeolian deposits from the Curiosity rover investigations at Gale crater, Mars”.