Por: Juan Carlos Machorro
Durante el III Congreso Internacional de la Cultura Maya, en el que el investigador estadunidense Richard D. Hansen refirió que el decaimiento de las antiguas ciudades de la Cuenca Mirador –Calakmul, se debió a la excesiva explotación de los recursos naturales.
Señaló que a partir de recientes investigaciones “se empieza a reconocer el valor de la cultura maya durante el periodo Preclásico (1000 a.C. – 150 d.C.), correspondiente al lapso en que históricamente se establecen las ciudades más antiguas del área maya y del hemisferio americano.
“Se ubicaron en la Cuenca Mirador – Calakmul, una región asentada en ambos lados de la frontera entre México y Guatemala, específicamente en Campeche, y fueron las más grandes del mundo en cuanto a su volumen, e incluso las de mayor población en Mesoamérica. Es un área que aún guarda mucha información por descubrir”.
El III Congreso Internacional de la Cultura Maya, organizado por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH-Conaculta), con apoyo del Gobierno del Estado, el Ayuntamiento de Mérida y la Universidad del Mayab, fue inaugurado por la directora del Instituto para el Desarrollo de la Cultura Maya, Abigail Uc Canché, en representación de la gobernadora de Yucatán, Ivonne Ortega; la presidenta municipal de Mérida, Angélica Araujo Lara; el director del Centro INAH-Yucatán, Eduardo López Calzada, y los coordinadores académicos del foro, Alfredo Barrera y Ruth Gubler.
A nombre del INAH, Eduardo López Calzada dio la bienvenida a los más de 200 investigadores procedentes de América, Europa, Asia y Oceanía, y expresó el papel primordial del Instituto como un organismo dedicado a la investigación, interesado en seguir estudiando temas aún por registrar e interpretar en torno a la cultura maya, como por ejemplo en el caso de la lengua, un recurso cultural no renovable.
Colapso de ciudades mayas por daño ambiental
“Fue similar al ocurrido a finales del periodo Clásico (300 – 900 d.C.), en ciudades como Palenque, Copán y Tikal, a causa del daño ambiental, derivado de la excesiva tala para la quema de cal y la producción de estuco con el que se recubrían los edificios.
Además refirió que “un consumo “conspicuo” de los recursos naturales causó deforestación y daños en el sistema agrícola, lo que impidió cultivar la suficiente cantidad de alimentos para mantener a una población que para esa época llegaba alrededor de un millón de habitantes en toda la Cuenca Mirador – Calakmul”, precisó.
Dicha hipotesis es producto de 30 años de estudio en la cuenca, durante los cuales recolectó evidencias arqueológicas, como polen, isótopos, cerámica y lítica, que le han permitido comprobar la agresión ambiental. “Se trató de un colapso y no de un abandono, porque el segundo es temporal; en tanto que el primero representa un abandono a largo plazo y la destrucción del sistema social y económico que mantiene a un Estado, como ocurrió en dicha región”.
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