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jueves, 12 de marzo de 2026

El INAH implementará operativo por el equinoccio de primavera en Chichén Itzá

 La Secretaría de Cultura del Gobierno de México, a través del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y de la Zona Arqueológica de Chichén Itzá, informa que está lista para recibir a las y los visitantes que acudirán a esta antigua urbe prehispánica con motivo del equinoccio de primavera 2026, los días viernes 20, sábado 21 y domingo 22 de marzo.

El fenómeno astronómico comenzará el día 20, a las 8:46 horas del Centro de México, de acuerdo con el Instituto Nacional de Astrofísica, Óptica y Electrónica; sin embargo, el juego de luces que se proyecta en el basamento denominado Kukulcán –que el año pasado congregó a 32,872 personas­– podrá verse en los días cercanos a la fecha referida.
El Operativo Equinoccio de Primavera es una acción encaminada a la salvaguarda del sitio, declarado Patrimonio Mundial, por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, en 1988; así como a la seguridad del público, por lo que se solicita atender en todo momento las indicaciones del personal del INAH.
Para garantizar una experiencia ordenada y respetuosa, la iniciativa se realiza en coordinación con el Gobierno del Estado de Yucatán, el Patronato Cultur, la Agencia de Administración Fiscal de Yucatán, la Fiscalía del Estado, el Instituto Nacional de Migración, la Cruz Roja, Protección Civil, la policía estatal y estudiantes de la Universidad Benito Juárez.
Horarios de apertura durante el operativo
El viernes 20, Chichén Itzá abrirá a las 9:00 horas, el cierre de taquillas y accesos será a las 16:00, y el desalojo a las 17:30. Mientras que el sábado 21 y domingo 22, abrirá a las 8:00 horas, con cierre de taquillas y accesos a las 16:00, y desalojo a las 17:30.
Queda prohibido el acceso a espacios restringidos, la realización de ceremonias de cualquier tipo, así como el vuelo de drones. El ingreso con equipo profesional de fotografía o videograbación requiere autorización previa de la Coordinación Nacional de Asuntos Jurídicos del instituto. El trámite de los permisos previos se pueden obtener en la página: https://tramites.inah.gob.mx/INAH-01-001.html.
En el acceso se revisarán bolsas y mochilas, donde no se permitirá el ingreso con productos inflamables, cigarros (electrónicos o de cualquier tipo), disfraces, lonas, banderas u otros con marcas comerciales, tripiés, lentes fotográficos, alcohol, estupefacientes, armas punzocortantes o de fuego, cenizas o cualquier artefacto que ponga en riesgo la integridad de las personas o de los monumentos.
El último acceso al Juego de Pelota, el Osario, el Observatorio, el Conjunto de las monjas y la Plaza de las Mil Columnas será a las 15:30 horas. El desalojo se realizará a las 16:00 horas. Esta medida permitirá concentrar a las y los visitantes frente al Templo de Kukulcán para la observación del evento arqueoastronómico.


Dicho evento natural consiste en la proyección de siete triángulos de luz y sombra en la alfarda norte del Templo de Kukulcán que, al unirse con la escultura de la cabeza de serpiente ubicada en la base del edificio, crea la apariencia de un ofidio descendiendo por la escalinata, observable, aproximadamente de las 15:00 a 17:00.
El Gran Museo de Chichén Itzá estará abierto de 8:00 a 15:00 horas. El acceso podrá realizarse desde el interior de la zona arqueológica, por el área del Cenote Sagrado, con posibilidad de reingreso al sitio por el mismo punto. Durante el operativo, se suspenderán las visitas al área Serie Inicial.
Para agilizar el desalojo de grupos que viajen en autobuses y vehículos tipo van o sprinter, los días 21 y 22 de marzo se habilitará la salida del Centro de Atención a Visitantes (por el Cenote Sagrado), realizando el ascenso en las puertas 5, 6 y 9.
El costo de acceso al sitio es de 105 pesos; no obstante, se debe cubrir la cuota adicional por parte de la Agencia de Administración Fiscal de Yucatán. El domingo la entrada es gratuita por parte del INAH para público nacional y comunidades indígenas aledañas con identificación del INE, y extranjeros residentes con documento probatorio.
Se recuerda al público que el boleto de ingreso emitido por el instituto, únicamente puede adquirirse en la taquilla y en los módulos electrónicos de la zona.
Debido a la alta afluencia de asistentes en estas fechas, se recomienda considerar la visita a zonas arqueológicas cercanas, como Izamal, Ek´ Balam, Uxmal y Kabah.

viernes, 19 de junio de 2020

Proyecto Gran Acuífero Maya forma jóvenes con conciencia ambiental


Un laboratorio natural para las ciencias y, a la vez, un motivo de primer orden para la difusión del patrimonio natural y cultural, representa el gran acuífero maya para la arqueóloga Ana Katalina Celis, una vasta red de pasajes subterráneos inundados que abastecen desde hace milenios a los ecosistemas y los pobladores de la península de Yucatán.
La especialista, responsable de Investigación en el Proyecto Gran Acuífero Maya (GAM) del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), expuso cómo desde esta iniciativa se labora con jóvenes universitarios para que, a través de ellos, se difunda en círculos profesionales, estudiantiles y en las propias comunidades mayas, la conciencia de lo que es y representa la red subterránea que integra al acuífero.
La maestra en Ciencias en Oceanografía Costera señaló que, a menudo, lo que se conoce del acuífero son los cenotes; cuerpos de agua que se forman con el paso de los milenios, los cuales son un notable polo de atracción turística en los estados de Campeche, Yucatán y Quintana Roo.
Sin embargo, dijo, al ir más allá de su valor turístico y económico, se descubre que los cenotes son en realidad los accesos a una red subterránea que capta rápidamente el agua pluvial, gracias al suelo kárstico de la península de Yucatán, la cual almacena para proveer, así, los más elementales recursos a los ecosistemas selváticos, de mangle o de esteros que caracterizan a estas tres entidades de México.
El hecho de que albergue importantes contextos arqueológicos y paleontológicos, los cuales son investigados por el INAH en alianza con instituciones y especialistas de diferentes partes del mundo, y sea parte fundamental en las cosmovisiones de las comunidades mayas, acrecienta su valor patrimonial.
De la mano con lo anterior, dijo, está la necesidad de que el acuífero sea conocido y preservado. En este sentido, el Proyecto GAM mantiene activas sus Brigadas Universitarias con estudiantes de centros académicos como la Universidad del Caribe, en Cancún, Quintana Roo; la Unidad Académica Yucatán de la UNAM, en Sisal, o bien el Instituto Tecnológico Superior de Felipe Carrillo Puerto, Quintana Roo.

En estos equipos participan jóvenes de diversos intereses académicos: la ingeniería, el desarrollo de empresas turísticas, la biología y la sustentabilidad, quienes hermanan sus proyectos de tesis con las tareas de difusión del GAM, mediante la interacción con el grupo de expertos que integran el proyecto, entre ellos, el arqueólogo Guillermo de Anda, el biólogo Arturo Bayona y el antropólogo Julio Moure.
Voluntariamente, las Brigadas Universitarias del GAM llevan a cabo sesiones sabatinas de trabajo de campo, enfocadas, por ejemplo, en el monitoreo ambiental de las comunidades urbanas y rurales, de las cuales son originarios los estudiantes; o bien, de cuerpos de agua como los cenotes a cielo abierto que existen en estas geografías.
Asimismo, destacó Ana Celis, se brinda capacitación constante a los brigadistas, muchos de ellos hablantes mayas, para que conozcan de primera mano la vastedad del patrimonio biocultural del acuífero, mediante visitas a cuevas subterráneas y otros ecosistemas, con el fin de que la difundan entre la población de la península, desde niños en edad escolar hasta adultos.
“Si bien muchos de estos estudiantes no terminarán dedicándose a la investigación, al trabajo de campo, todos ellos son impactados por una experiencia educativa, sumamente empírica, la cual buscamos fomentar desde el Proyecto GAM. Y ellos, desde las diferentes ocupaciones que elijan, espero recuerden estas experiencias y las sumen a su actividad profesional y su desarrollo personal futuro”, concluyó la arqueóloga.

viernes, 12 de junio de 2020

Los museos en era post-COVID-19, serán espacios para el acuerdo social


Pasada la tempestad por la COVID-19, cabría preguntar qué sucederá con los museos, la investigadora del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), Gloria Falcón Martínez, brinda una serie de apuntes para renovar la idea que permea estos espacios, los cuales, más allá de su labor de resguardo, conservación, estudio, divulgación y recreación en pro de los patrimonios material, inmaterial e, inclusive, medioambiental, deben aspirar más que nunca a convertirse en lugares de acuerdo social.
La antropóloga comentó que el año pasado, en el seno del Consejo Internacional de Museos (ICOM, por sus siglas en inglés), se buscó consensuar una nueva definición del museo, luego que se convocara a instituciones y personas involucradas en la cultura, a repensar el concepto en el marco de los objetivos de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, impulsada por la Organización de las Naciones Unidas.
Los museos son espacios democratizadores, inclusivos y polifónicos, para el diálogo crítico sobre los pasados y los futuros. Reconociendo y abordando los conflictos y desafíos del presente, custodian artefactos y especímenes para la sociedad, salvaguardan memorias diversas para las generaciones futuras y garantizan la igualdad de derechos y la igualdad de acceso al patrimonio para todos los pueblos.
Los museos no tienen ánimo de lucro. Son participativos y transparentes, y trabajan en colaboración activa con y para diversas comunidades a fin de coleccionar, preservar, investigar, interpretar, exponer y ampliar las comprensiones del mundo, con el propósito de contribuir a la dignidad humana y a la justicia social, a la igualdad mundial y al bienestar planetario.

“A nivel mundial, y México no es la excepción, se han dado ejercicios de curaduría colectiva, es decir, involucrando a las comunidades en la construcción de nuevos discursos para exponer. Los especialistas del INAH, por ejemplo, tuvieron a bien acercarse con la gente que vio afectado su patrimonio por los sismos de 2017, en la elaboración de propuestas conjuntas para sobrellevar esta situación.
“Las modalidades de trabajo participativo se anclan en formas locales de organización. Algunos jóvenes investigadores, varios comandados por Paul Hersch Martínez, especialista del Centro INAH Morelos, se han dado a la tarea de trabajar conjuntamente con gente de Guerrero en la propuesta y construcción de temas para los museos comunitarios”, citó a modo de ejemplo.
“La oferta museística de México es muy rica, y conforme las estadísticas más de 60% tiene una vocación histórica o antropológica, lo que concuerda con el hecho que el INAH administre la red más importante del país,” concluye.
Asimismo, otro experto del Instituto, Fernando Félix, se encuentra articulando formas de participación, específicamente en los museos regionales adscritos a la institución, partiendo de problemáticas comunes. Cabe recordar que el INAH cuenta con la red de museos más grande del país, la cual asciende a 164, entre aquellos de carácter nacional, regional, metropolitano, de sitio, de sitio arqueológico y algunos comunitarios.
Ante la contingencia sanitaria mundial, los museos han sido parte de las instituciones que han “derribado muros” y, así sea de manera remota, han logrado mantener el vínculo con los públicos.
“Es interesante ver cómo en esta circunstancia, se han valido de herramientas digitales que ya habían implementado. Estos recursos, los cuales también abarcan el aspecto social de llevar los contenidos de los museos a cárceles, hospitales y escuelas mediante talleres, antes se consideraban ‘accesorios’, como aditamentos o maneras de expandir la labor museística, y se vienen desarrollando desde hace cuatro décadas. Hay mucho trabajo hecho que ahora podemos canalizar por otras vías.

viernes, 29 de mayo de 2020

Creatividad, la clave para avanzar en el estudio del arte rupestre


Para un porvenir exitoso, los estudios dedicados a la gráfica rupestre en México requieren trabajar más sobre los aspectos conceptuales, en definir las vocaciones de los sitios, “pues cada uno tiene su personalidad”, y en plantear problemas de investigación que superen la mera descripción de paneles y diseños. En pocas palabras, “ser más creativos”, estima la doctora María del Pilar Casado López, investigadora del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), instancia del gobierno mexicano.
La experta dijo que el avance de los estudios de arte rupestre en el país han sido lentos pero constantes, si se considera que hace menos de 40 años, a mediados de los 80, inició su registro sistemático con el Proyecto Atlas de Pictografías y Petrograbados. La iniciativa a su cargo, fue la primera en atender las especificidades de sitios con este tipo de manifestaciones culturales.
En 2017, anotó, hubo cerca de 500 proyectos de investigación, conservación, gestión y administración vinculados a sitios de arte rupestre, equivalentes a 4% de las iniciativas inscritas en el Sistema Institucional de Proyectos. Aparentemente modestos, el estudio de estos lugares se basa en una metodología compleja y un sistema de trabajo que requiere la formación de cuadros específicos, anotó la también profesora de la Escuela Nacional de Antropología e Historia.
Si la cantidad de sitios (de y con) arte rupestre en México conformaran un gran pastel, casi tres cuartas partes estarían distribuidos en el norte del país, en el área cultural denominada Aridoamérica. Occidente, Altiplano Central y Guerrero siguen en orden de concentración de este tipo de lugares, seguidos de Oaxaca, Tierras Bajas Mayas, Costa del Golfo y Tierras Altas Mayas.
Pilar Casado hizo hincapié en que para adentrarse en la gráfica rupestre de México, es necesario considerar cuatro variables. Las dos primeras corresponden a la gran extensión territorial donde se encuentran y a la geografía en que se dispersan, la cual “determina el comportamiento de los espacios”. Sus características varían según se encuentren en zonas serranas e interserranas, planicies aluviales, el altiplano o la plataforma calcárea de la península de Yucatán.
Los aspectos restantes son la amplitud temporal de estas “huellas”,  yendo de 10,000 a 8,000 años antes del presente, hasta la actualidad, ya que hay grupos indígenas que siguen materializando esta gráfica dentro de sus rituales; y la diversidad cultural no solo corresponde a su autoría por parte de grupos de cazadores-recolectores o sociedades agrícolas prehispánicas, sino que también hay arte rupestre que corresponde a la época del Contacto y a la Colonia, y los  siglos XIX al XXI.
La doctora en Prehistoria y Arqueología por la Universidad de Zaragoza, España, apuntó que “las explicaciones del arte rupestre han estado en consonancia con el acontecer y el desarrollo filosófico o del conocimiento humano del siglo XX”, con aportaciones paradigmáticas desde el estructuralismo y la semiótica. Se trata de enfoques necesarios para “aprehender” y comprender manifestaciones culturales “que revelan una apropiación del paisaje”.

En México hay ocho sitios con manifestaciones rupestres abiertos al público, bajo custodia del INAH: El Vallecito, Baja California; Boca de Potrerillos, Nuevo León; Las Labradas, Sinaloa; Arroyo Seco, Guanajuato; Huapalcalco/Xihuingo-Tepeapulco, Hidalgo; Loltún, Yucatán; Sierra San Francisco, Baja California Sur; y Cuevas Prehistóricas de Yagul y Mitla, Oaxaca, estos dos últimos inscritos en la Lista del Patrimonio Mundial.
Al respecto, Pilar Casado habló de la interacción con las comunidades aledañas, como un factor indispensable para la conservación de estos sitios, junto con el  registro, la investigación y la protección técnica y legal.
Para la experta, la creatividad es la clave para avanzar en el estudio del arte rupestre en México, y eso implica superar los análisis meramente descriptivos para plantearse preguntas más complejas. ¿Por qué la disociación tan grande entre el mundo el arte rupestre y el mundo de la arqueología?, cuestionó la investigadora al citar el caso de las cuevas de Yagul y Mitla, espacios vinculados al nacimiento de la agricultura y cuyas paredes y abrigos están repletos de petrograbados. “No se han estudiado en conjunto.
“En el área maya sucede algo muy similar, los últimos descubrimientos en torno a los primeros pobladores de América en sitios como Hoyo Negro, Quintana Roo, con una antigüedad superior a los 10,000 años, nos debe llevar a pensar en la posible existencia de un arte rupestre más antiguo (de lo ahora conocido) para la península de Yucatán”.

jueves, 16 de abril de 2020

Arte submarino en el Caribe Mexicano


Bucear es una de las actividades más populares en el estado de Quintana Roo, en el sureste mexicano,  gracias a la claridad de sus aguas y biodiversidad de especies marinas; sin embargo admirar arte bajo el agua es una experiencia inigualable en el Caribe Mexicano.
Localizado entre Isla Mujeres y Cancún, el Museo Subacuático de Arte (MUSA), fundado en 2009 e inaugurado en 2010, muestra una colección de más de 400 obras de artistas internacionales, el principal de ellos es el británico Jason deCaires Taylor.
MUSA es el escaparate perfecto para quienes deseen practicar snorkel o buceo, explorando las bellezas submarinas sin dañar los arrecifes naturales.
Las obras expuestas en este arrecife artificial tienen una conceptualización ecológica, están elaboradas con materiales sustentables, además de contar con orificios de varios tamaños que atraen a diferentes especies de peces.
Recorrer el MUSA se puede hacer a través de diferentes tours:
Barco con fondo de cristal: Los visitantes podrán disfrutar de esta experiencia sin mojarse por un tour que los llevará a observar la vida marina en el arrecife de Punta Nizuc, parte del Gran Arrecife Maya, el segundo más grande del mundo. Es un recorrido de 45 minutos por la laguna Nichupté y los canales del manglar hasta llegar al mar. 

Buceo: Sumergirse y admirar las esculturas de cerca se puede hacer buceando desde Cancún o Isla Mujeres para recorrer la exposición submarina de arte más grande del mundo.
Snorkel: Jungle tour Punta Nizuc en Cancún es el tour de snorkel más emocionante de la región. Primero se atravesará la laguna Nichupté y los manglares donde se podrán observar garzas, cocodrilos, iguanas, tortugas y peces. Más adelante, en el Gran Arrecife Maya se podrán ver los corales y las esculturas de forma humana del MUSA.

martes, 19 de febrero de 2019

Ciudad de México, parte del proyecto Urbanización Planetaria


La Ciudad de México (CDMX) forma parte de un proyecto de investigación denominado Urbanización Planetaria en Perspectiva Comparativa, que busca comprender estos procesos en una decena de grandes metrópolis del mundo, como París, en Francia; Los Ángeles, en el estado norteamericano de California; Lagos, la capital nigeriana; la ciudad turca de Estambul; Singapur, Tokio, Hong Kong y las urbes aledañas de Shenzhen y Dongguang, así como Kolkata, en India, desarrollado dentro del Laboratorio Ciudades Futuras de la Escuela Politécnica Federal (ETH) de Zürich, Suiza.
La doctora Monika Struele, autora del libro Etnografía de territorios urbanos. Procesos de urbanización metropolitanos de la Ciudad de México, que aporta una propuesta de configuración de los procesos de urbanización que conviven en la capital mexicana y su zona conurbada.
Explicó de este proyecto que para abordar esta problemática debió “reinventar un poco la metodología antropológica”, la cual suele estar enfocada en áreas más pequeñas, recurriendo a herramientas de la llamada etnografía multisituada (que utiliza distintos espacios interrelacionados para la etnografía y la observación participante), pero también planteó el abordaje desde una perspectiva multidisciplinaria que echa mano de la historia, la geografía y la arquitectura.
En una visita al Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) del gobierno mexicano, expresó que la Ciudad de México comparte distintos aspectos de sus procesos de urbanización con las otras megalópolis que forman parte del proyecto internacional, entre ellas la presencia de “centralidades metropolitanas”, áreas que poseen esa función de centralidad (desde los ámbitos económico, político, comercial y cultural), para toda la urbe, cuyos puntos para la capital mexicana son: Centro, Reforma y Santa Fe.

Añadió que “también otro aspecto interesante que une a la Ciudad de México con otras grandes ciudades del planeta es una dinámica constante de industrialización, observable en los corredores México-Querétaro, México-Pachuca y México-Puebla”.
La antropóloga urbana, destacó que la publicación (editada por ahora sólo en alemán) dedica un subcapítulo a cada uno de los nueve procesos de urbanización que ella identificó.
Abundó en el proceso de “urbanización popular”, conocido en otros países llanamente como “informalidad”, enfocado en la movilización de sectores sociales marginales que logran constituir y consolidar su espacio urbano, un ejemplo sería Ciudad Nezahualcóyotl, en el Estado de México.
La urbanización popular en municipios aledaños de la Ciudad de México es hasta cierto punto sui generis, anotó, si se contrasta con una dinámica de urbanización informal conocida en Estambul, Turquía, como “construido de noche”.
Mientras en el primer caso, las viviendas han permanecido en manos de las familias por generaciones, pasando de padres a hijos, en una lógica de “retención del patrimonio familiar; en la ciudad turca luego de la regularización de estos terrenos y casas, estos se capitalizaron abonando al proceso de redensificación a través de la construcción de desarrollos inmobiliarios y comerciales.
Un punto y aparte merece Santa Fe, al poniente de la CDMX, tanto así que en su estudio la experta del Departamento de Sociología de la ETH Zürich lo denomina como un “efecto”, pues en su opinión todavía está en proceso de configuración urbana. En este caso, “la concentración de capital tiene efecto al crear las nombradas gated communities, una urbanización cerrada que es una forma especial de barrio residencial, cuyo ordenamiento y vialidad entra en conflicto y excluye del espacio a los cercanos pueblos originarios”.
Dentro de los procesos de urbanización especulativos, fragmentados y condensados en áreas sociales ricas, la antropóloga brinda categorizaciones que corresponden no sólo a una ubicación geográfica sino a sub-identidades urbanas, entre las que se destacan zonas como: Pedregal/Sur, Lomas Doradas y Atizapán Country Club/Zona Esmeralda.

miércoles, 29 de noviembre de 2017

Revitalizar sistema chinampero clave para futuro de CDMX

Desde el siglo XIII y hasta nuestros días, los grupos humanos establecidos en la Cuenca del Valle de México, donde se ubica la Ciudad de México (CDMX) han dependido del sistema agroalimentario que sustenta dicho territorio, “las ciudades no pueden explicarse sin el campo y el agua”, manifestó Diego Prieto Hernández, director general del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).
Indicó lo anterior en el marco del 30 aniversario de la inscripción del Centro Histórico de la Ciudad de México y Xochimilco en la Lista de Patrimonio Mundial de la UNESCO, a cumplirse el 11 de diciembre.
El titular del INAH encomió la iniciativa del gobierno capitalino y de la oficina local de la UNESCO, así como la importancia que ambas instancias han dado para tomar en cuenta la voz de las comunidades indígenas de Tláhuac, Xochimilco y Milpa Alta, delegaciones que comparten el paisaje chinampero y mantienen vivo el sistema agroalimentario que sostiene a la ciudad y a gran parte del país.
Dijo que “debemos, como instituciones, acompañar a las comunidades hacia la reflexión de su paisaje y sus recursos, pero también de su patrimonio, su memoria e historia”, recalcó el antropólogo en alusión a la atención que el INAH ha dado a comunidades específicas de Xochimilco, como San Gregorio Atlapulco, para la recuperación de su legado histórico-patrimonial afectado por el sismo del pasado 19 de septiembre.

Al respecto, Nuria Sanz, directora y representante de la oficina de la UNESCO en México, destacó que se trabaja para aglutinar los estudios más recientes sobre la cuestión hídrica-medioambiental de la megalópolis mexicana, así como la opinión de académicos, instituciones y representantes de las comunidades, para que en 2018 el Gobierno de la Ciudad de México presente a la Cuenca del Valle de México como un caso de estudio y ejemplo de la implementación de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
En este mismo sentido, los académicos de la UNESCO Felipe Delmont y Ángel Panero, reconocieron que si bien la Cuenca del Valle de México y el sistema chinampero cuentan con un alto número de estudios especializados, éstos aún requieren traducirse en políticas públicas que sean socialmente justas, económicamente viables y ambientalmente limpias. El encamiento a ello es justo una meta de la reunión en comento.

Asimismo, coincidieron con el antropólogo Diego Prieto en que un planteamiento necesario para dichas políticas públicas debe ser la de dejar atrás la idea —construida en el siglo XX— de que el progreso de las ciudades se mide a partir del discurso inmobiliario, y no a partir de la sustentabilidad ambiental y agrícola.

viernes, 10 de noviembre de 2017

Busca proyecto Gran Acuífero Maya la “geografía sagrada” de Chichén Itzá

Un equipo multidisciplinario liderado por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), realiza el Proyecto Gran Acuífero Maya (GAM), que ha iniciado sus labores en la antigua ciudad de Chichén Itzá, en Yucatán, el cual, consiste en la realización de un mapeo subterráneo de sus principales estructuras, con el cual se espera confirmar la “geografía sagrada” que habría guiado a los mayas en el diseño de esta urbe.
La búsqueda de cuevas o cenotes que conecten entre sí a algunos de los edificios más icónicos de la zona arqueológica: el Castillo (o Templo de Kukulcán), el Osario y el Cenote Sagrado, por ejemplo, se apoya en tecnología de última generación facilitada al GAM por la National Geographic Society, cuyos ingenieros Corey Jaskolski, Alan Turchik y Eric Berkenpas, colaboran en el proyecto e incluso han adaptado sus instrumentos al ambiente y las características del sitio prehispánico.
De acuerdo con Guillermo de Anda, director del Proyecto GAM e investigador del INAH, otros indicios que apoyan la teoría de que existe en Chichén Itzá un patrón “arquitectura-cueva o arquitectura-cenote”, son los hallazgos registrados por expertos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) en 2015 y 2016, que confirmaron la existencia de una segunda subestructura y un cenote de 20 o 25 metros de diámetro bajo el Castillo.
En este edificio, el GAM inició en junio un estudio mediante un radar de penetración terrestre, con el cual se enviaron señales electromagnéticas a los muros y elementos arquitectónicos de la primera subestructura, así como a la base y los alrededores de la pirámide. Producto de ello fue el registro de una serie de anomalías en el muro que está detrás del trono-jaguar, que ya están bajo análisis en laboratorios de la National Geographic Society.
Si bien el arqueólogo aseveró que es temprano especular si tales anomalías responden a vacíos, ofrendas, depósitos mortuorios u otros elementos intramuros, su registro y conocimiento aportará también datos útiles para la eficaz conservación de la pirámide; aspecto en el que, dijo, se colabora con el Centro INAH Yucatán y la dirección de la zona arqueológica.

Otro paraje de Chichén Itzá donde se han emprendido labores de exploración en los últimos meses es el Cenote Sagrado. Allí, a más de medio siglo de la última investigación arqueológica al interior del cuerpo de agua –realizada por Román Piña Chan en los años 60– se usó un sonar de barrido lateral, adaptado sobre un kayak, para enviar señales a las paredes y al fondo del cenote.
Los recorridos circulares realizados con el sonar, mostraron la existencia de una caverna de aproximadamente tres metros de diámetro en su entrada, que además estaría enfilada con rumbo al Castillo. Igualmente, se encontró que el Cenote Sagrado, cuyo fondo se ubica a 13 metros de profundidad con relación a un tiro total de 25 metros, presenta diversas variaciones de hondura en su lecho.
“Una teoría para esta variación en la profundidad es que puede deberse a la polea o ‘mano de chango’ que Edward Thompson usó en 1904 para extraer material del cenote”, tecnología que, resultó altamente invasiva para el contexto arqueológico y con la cual contrastan radicalmente las herramientas del GAM, que privilegian el examen no intrusivo de los materiales y la conservación de los sitios.
Además de buscar las cavidades subterráneas que se cree unen a los cenotes Sagrado (al norte), Xtoloc (al sur), Xcanyuyum (al este) y Holtún (al oeste), con el cenote debajo del Castillo –como están conectados si vía aérea se establecen dos líneas rectas entre ellos–, el GAM, a través de su analista fisicoquímico y de biodiversidad, el biólogo Arturo Bayona Miramontes, prioriza también el estudio químico y la sustentabilidad en las aguas subterráneas de Chichén Itzá.
Otro edificio que se analiza en Chichén Itzá es el Osario, donde el GAM colabora con especialistas de la Universidad Estatal de California, en Los Ángeles, liderados por el Dr. James Brady –pionero a nivel mundial en el estudio de las relaciones que establecían los mayas entre arquitectura y cuevas– para revalorar la función de este edificio, el cual se sabe fue construido a partir de una cueva natural.
“A diferencia de la cosmovisión europea, donde las deidades estaban en el cielo, en el mundo maya, lo más sagrado y vivo era la tierra, por ello es que  formaciones como cuevas y cenotes eran tan sagrados, pues eran una vía de acceso al interior de la tierra, es decir, a la presencia de los dioses”, relató Brady.

Cabe destacar que Chichén Itzá es tan sólo uno de los múltiples frentes que el GAM atiende, toda vez que su objetivo central es registrar, analizar las condiciones y realizar modelos digitales del mayor número posible de cuevas y cenotes que alberga la península de Yucatán. Los cálculos más modestos refieren que esta cifra es de al menos seis mil.

martes, 7 de noviembre de 2017

Crean pintura antimicrobiana para salvar monumentos

México- Crean pintura antimicrobiana para salvar monumentos
Baja California, Méx.- (INS). Especialistas del Centro de Nanociencias y Nanotecnología (Cnyn) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), campus Ensenada, en el estado de Baja California, colaboran en el diseño de una pintura a la que se le agregan nanomateriales antimicrobianos sintetizados, que funcionan como recubrimiento para la restauración de monumentos históricos y vestigios arqueológicos.
Alejandro Huerta Saquero, investigador del Departamento de Bionanotecnología del Cnyn, comentó que “uno de los principales problemas en la restauración de monumentos históricos es el daño causado por microorganismos, llamado biodeterioro”.
Añadió que el daño es porque las rocas sirven de sustrato para la colonización de microorganismos, al quedar expuestas al ambiente, especialmente en el sureste de México, en estados como Campeche, Yucatán, Chiapas, donde existe una gran cantidad de ruinas o vestigios, la proliferación de los microorganismos se incrementa por contar con climas mucho más favorables.
Puntualizó que por ello, los investigadores del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) realizan la limpieza de microorganismos presentes en vestigios y después aplica recubrimientos para evitar que estos vuelvan a proliferar.
“En esta labor, en ocasiones se han utilizado materiales que a largo plazo resultan contraproducentes porque, por un lado, no resuelven el problema del ataque de microorganismos y, por otro, las propiedades de esos materiales son diferentes a las del material original, la roca se debilita y se erosiona con facilidad, se empieza a desmoronar, etcétera”, refirió.
Para las primeras pruebas, se utilizó una pintura orgánica como base, mezclada con diferentes concentraciones de nanomateriales sintetizados en el Cnyn por los doctores Oscar Raymond Herrera y Oscar Jaime Acuña; con la pintura se recubrieron rocas de interés para el INAH.

“El principio activo, el antimicrobiano, son nanocompósitos que contienen nanopartículas de plata, uno de los elementos más tóxicos para los microorganismos”, expuso Alejandro Huerta.
Dio a conocer que en las primeras pruebas encontraron que los nanomateriales que están utilizando son muy eficientes para evitar la proliferación de microorganismos en las rocas.
Mencionó que estos ensayos se realizan en cámaras de ambiente controlado, en las que se simulan las condiciones climáticas en que se encuentran los monumentos o vestigios que se van a restaurar, como la alta humedad relativa y temperaturas entre 25 y 35 grados durante las 24 horas, para simular las condiciones del sureste del país.
“Entonces inoculamos microorganismos y están en condiciones ideales para empezar a crecer sobre la roca. Muy pronto vemos que en las rocas que no tienen tratamiento, empiezan a crecer microorganismos, y en las rocas que tienen tratamiento, se mantienen sin crecimiento durante un tiempo mucho más prolongado”, resaltó.
Para el ensayo que duró aproximadamente tres meses, se utilizaron cianobacterias, microorganismos que comúnmente aparecen en monumentos históricos, además de hongos que están presentes por la afluencia de personas junto a los vestigios.

El doctor Alejandro Huerta adelantó que el siguiente paso en la investigación será exponer a restauradores los resultados obtenidos, para que den su opinión respecto a la factibilidad de realizar pruebas in situ con la pintura que fue diseñada.

lunes, 3 de abril de 2017

Presentan científicos mexicanos y alemanes nueva especie de reptil marino

Científicos mexicanos del Museo del Desierto (Mude) e investigadores alemanes presentaron un nuevo género y especie de reptil marino llamado Mauriciosaurus fernandezi, plesiosaurio descubierto en Vallecillo, Nuevo León, en la frontera norte de México. 
“Es un reptil marino que se ha venido describiendo y trabajando desde el 2011 cuando fue encontrado, y quien lo donó fue el ingeniero Mauricio Fernández, alcalde del municipio de San Pedro Garza García, en la Zona Metropolitana de Monterrey, Nuevo León. Actualmente se dio a conocer y se nombró en honor a él, por haber donado y facilitado este y varios especímenes de Vallecillo. Se llama Mauriciosaurus fernandezi”, explicó Héctor Rivera Sylva, jefe e investigador del Departamento de Paleontología del Mude.
De acuerdo con los investigadores, la diferencia entre un reptil marino y un dinosaurio radica en que un reptil marino tiene las aletas propiamente horizontales al cuerpo y un dinosaurio las extremidades las tiene verticales al cuerpo, eso es lo que distingue un reptil de un dinosaurio.
Los plesiosaurios son reptiles marinos que se caracterizaron por un cuerpo en forma de barril, con cola corta y cuatro aletas. En el espécimen de Vallecillo, esto se distingue con claridad, ya que expone un aspecto ventral del animal, con un tamaño de 1.9 metros y una envergadura en las aletas de 1.15 metros, es un ejemplar relativamente pequeño, ya que otras especies de plesiosaurios alcanzaban más de 10 metros y hasta 15 metros.
Al respecto, el investigador Eberhard Frey, del Museo de Historia Natural de Karlsruhe, en Alemania, declaró que “tuvimos una suerte enorme, tenemos el plesiosaurio más completo del mundo, con la preservación de su piel y muchas partes blandas, es muy impresionante y, por primera vez en el mundo, podemos describir las escamas de un plesiosaurio, es algo muy especial y único en el mundo”.

Este plesiosaurio polycotílido vivió en la época del Cretácico Tardío hace 90 millones de años, se conforma por un esqueleto completamente articulado en 28 piezas de roca, que muestra una extensa preservación de tejidos blandos, algo nunca visto hasta esta fecha. Estas evidencias atípicas lo convierten en uno de los plesiosaurios mejor preservados de México y uno de los más completos en el mundo.
De acuerdo con Rivera Sylva, las características craneales de estos restos permitieron determinar que se trata de un nuevo género de reptil marino.
“Cuando se vieron las características craneales del animal, se observó que tenía un hueso con diferencias craneales a los otros ‘primos’ que hubiera tenido, por eso era un nuevo género”, señaló el investigador.
Destacó la presencia de tejido blando como un descubrimiento de gran importancia desde el aspecto científico, que permite comprobar las similitudes en la manera que nadaba el Mauriciosaurus fernandezi con las tortugas marinas.
“Otra característica que no lo hace único en el género pero si único en el mundo es que tiene tejido blando, la piel todavía está preservada y eso lo hace un espécimen único en el mundo. Este tipo de plesiosaurio tenía cierta estructura en la cola, en los brazos, en las aletas, pero ya con este espécimen uno se puede dar cuenta que era muy similar a las tortugas”, enfatizó el paleontólogo del Mude.
El doctor Frey comentó que gracias a este descubrimiento pueden conocer más el contexto en que se desarrolló este reptil marino e investigar aspectos como su similitud con las tortugas marinas y su velocidad al nadar.
“Se parece mucho a una tortuga marina, una idea muy especulativa es que pensamos que este tipo de plesiosaurio puede nadar mucho más rápido que los otros y queremos confirmarlo. Es algo impresionante de verdad, porque no hay ningún plesiosaurio en el mundo que preserve todo el contorno del cuerpo, incluida la cola”, indicó el científico alemán.
El Mauriciosaurus fernandezi estará en exhibición en el Papalote Museo del Niño-Monterrey dentro de un par de meses. El maestro en ciencias Rivera Sylva agregó que continuarán trabajando en la cuenca de Vallecillo, Nuevo León, que potencialmente proporcionará nuevos hallazgos importantes.

“Sobre la misma cantera de Vallecillo, hay varios animales que pueden o que han sido nuevos para la ciencia y que va a haber muchos más como lo son tiburones, reptiles marinos, peces y otros especímenes, algunos que podrían ser nuevos géneros”.

jueves, 1 de septiembre de 2016

Comparten especialistas acciones gestión Patrimonio Mundial

México cuenta con 34 bienes inscritos en la Lista del Patrimonio Mundial, lo que representa un tercio de los sitios que a nivel regional, Latinoamérica y el Caribe, están en el listado de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), de ahí que como Estado parte, nuestro país está llamado a marcar pautas y líneas de acción que mejoren la operación de los mismos.
De los 34 bienes mexicanos Patrimonio Mundial: 27 son culturales, principalmente zonas arqueológicas y centros históricos; seis naturales, lo mismo reservas de la biósfera en desiertos y selvas, que hábitats rodeados de mar, como fue la inclusión este año de las islas del Archipiélago de Revillagigedo; y uno mixto (Calakmul).
Tal cantidad y diversidad de bienes de valor universal excepcional, distribuidos en nuestro territorio, implica una enorme tarea, por lo que es necesaria una mayor colaboración con organismos de los tres niveles de gobierno y la sociedad civil organizada, para hacer cumplir lo establecido en la Convención sobre la Protección del Patrimonio Mundial de la UNESCO.
Francisco López Morales, director de Patrimonio Mundial del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), declaró que los planes de manejo, dijo, conducen a un mejoramiento en la gestión de estos espacios, por lo que desde hace años son un requisito para todos aquellos bienes que optan a ser inscritos en la Lista del Patrimonio Mundial.
En México, las zonas arqueológicas de Monte Albán y Teotihuacan, y las cuevas de pintura rupestre en la Sierra de San Francisco, en Baja California, han adquirido una importante experiencia en la implementación de estas directrices prácticas, de modo que son ejemplo en la materia.


Los gestores partícipes del encuentro, que se realiza en San Miguel de Allende (Patrimonio Mundial desde hace ocho años junto con la Villa Protectora del Santuario de Jesús Nazareno de Atotonilco), hablaron de sus estrategias para aplicar las denominadas cinco "C": Credibilidad, Conservación, Capacitación, Comunicación e implicación de Comunidades, en las áreas bajo su responsabilidad.
Al respecto, Yadira Gómez Hernández, subdirectora del Área de Protección de Flora y Fauna Uaymil, de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp), habló de la complejidad de factores y actores que interactúan en el manejo de la Reserva de la Biosfera Sian Ka’an, donde se han establecido desde reglamentos para la adquisición de terrenos y tipos de construcción que limitan el impacto ambiental, hasta el control de especies exóticas invasoras como el pez león, la casuarina o pino de mar y el picudo negro de la palma, que afectan a las especies endémicas, tarea que conlleva un alto grado de involucramiento de las comunidades.
Mientras que Verónica Ortega, subdirectora de la Zona Arqueológica de Teotihuacan, puso énfasis en el programa "Guardianes de Teotihuacan" que por segundo año fue apoyado por la UNESCO a través de su programa de Voluntarios para el Patrimonio Mundial, de manera que jóvenes de Francia, Perú y Estados Unidos, impartieron talleres a niños y jóvenes de los barrios circundantes al sitio.
Otro aspecto a resaltar en el manejo de Teotihuacan, anotó la arqueóloga, es que el Plan de Desarrollo Urbano Municipal, dentro de su normativa, cuenta con un plano detallado que indica las áreas de potencial arqueológico, lo que para el ayuntamiento es una referencia acerca de los lugares donde pueden o no llevarse a cabo obras de carácter público y/o privado.
El arquitecto Ignacio Gómez Arriola, coordinador del proyecto Paisaje Agavero y Antiguas Instalaciones Industriales de Tequila, hizo una reflexión de lo que fue inscribir el bien en la Lista de Patrimonio Mundial hace una década, por haber sido la primera ocasión en que México presentaba un expediente técnico en la categoría de Paisaje Cultural, un precedente importante en virtud de que años después se incluirían las Cuevas prehistóricas de Yagul y Mitla, en Oaxaca, en el mismo rubro.
El investigador del Centro INAH Jalisco concluyó que el concepto de patrimonio ha evolucionado con el tiempo. La idea decimonónica ponía el acento en la obra artística o el monumento; posteriormente, tras los desastres de la Segunda Guerra Mundial se consideró la protección de espacios más amplios como cascos históricos; y desde fines de la pasada centuria y este nuevo milenio, se ha puesto al ser humano como eje central de este criterio, al contemplarse como agente transformador de su entorno.

lunes, 7 de marzo de 2016

Preservan el saco que Pancho Villa portaba el día de su muerte

Del asesinato del general Francisco Villa, ocurrido el 20 de julio de 1923 en la ciudad de Parral, Chihuahua, ha quedado como evidencia histórica un saco de lino donado por su segunda esposa, Austreberta Rentería, a mediados de los años sesenta del siglo XX, resguardado por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).
Proveniente de la colección del Museo Nacional de Historia, Castillo de Chapultepec, la prenda llegó a la Escuela Nacional de Conservación, Restauración y Museografía (ENCRyM) en julio del año pasado para ser atendida por un grupo de estudiantes de tercer semestre de licenciatura del Seminario Taller de Conservación y Restauración de Materiales Textiles, donde en fechas recientes han estado trabajando con obras históricas que presentan marcas de sangre.
El saco de Francisco Villa presenta once orificios y no expone a simple vista las huellas de sangre que provocaron las heridas. Para indagar las causas de este hecho y determinar los procesos metodológicos que debían seguirse en la preservación de este bien cultural, las especialistas en formación Mónica Pinillos, Cecilia Colín y Andrea Ortiz, dirigidas por la restauradora Lorena Román, realizaron un estudio del contexto histórico.

La investigadora indicó que “hay cierto tipo de piezas que no se lavan, no se planchan o prácticamente no se cosen, porque algunas obras no se pueden tocar debido a que son fuente primaria de un acontecimiento histórico, como es el caso del saco del general Villa”.
Después del estudio histórico, las estudiantes identificaron la materia prima y la técnica de factura. Con la elaboración de un patronaje, emprendieron la confección de la prenda y detectaron el grado de deterioro que habría de atenderse. Este proceso concluyó con el dictamen de conservación.
El saco que Francisco Villa vestía el día de su asesinato estaba hecho a la medida, con el estilo propio de su dueño y de lino color marfil, tejido ligero con el que se confeccionaban algunas vestimentas para climas cálidos como el de Chihuahua.
El material de composición se encontró estable, pero fue necesario coser el extremo de la manga izquierda, cortada para extraer la prenda del cuerpo en el lecho de muerte, con el propósito de detener la pérdida de hilos.
Para evitar el exceso de manipulación que afectara al textil, se propuso diseñar un maniquí exclusivo que permitiera las labores de costura y apoyara a una mejor lectura de la serie de balazos que dan valor histórico al objeto y comprender la constitución física del personaje.
El maniquí fue construido sobre un modelo de menores dimensiones al que se le aplicaron capas de espuma de polietileno (ethafoam), moldeado por las estudiantes como si se tratara de una escultura. De este modo, el saco quedó fijado de manera exacta al maniquí; el montaje puede servir para la exhibición y para su resguardo, sugirieron las estudiantes.
No obstante, las costuras y el montaje de la pieza son totalmente reversibles, explicó Lorena Román, dado que la propuesta de preservación considera la posibilidad de que en el futuro el desarrollo de nuevas técnicas y materiales requieran volver a tener la obra en su estado original.
INTERROGANTES HISTÓRICAS QUE RODEAN LA PRENDA
La investigación condujo a las estudiantes de la ENCRyM a plantear dos hipótesis. En primer lugar, la falta de huellas de sangre hace suponer que Austreberta Rentería, a quien se le entregó la prenda después del evento, pudo haberla lavado. Hasta el momento, las pruebas de laboratorio han sido insuficientes para detectar este componente; no obstante, las arrugas más significativas se removieron sin aplicar calor directo que pudiera despolimerizar las proteínas que contiene la sangre, con el fin de someterla en el futuro a otro tipo de análisis.

La segunda hipótesis es relativa al proyectil que hirió el corazón de Villa. El hecho de que su rastro no se encontró hace suponer que el general llevaba abierto el saco en el momento del atentado. Este aspecto permitió determinar que se trata de un saco y no de una camisa, como se pensaba.

martes, 23 de junio de 2015

Descifran el nombre jeroglífico de la tumba del rey maya Pakal

A 63 años de haber sido descubierta la cámara funeraria más imponente y espectacular de la América precolombina (el 15 de junio de 1952), Guillermo Bernal Romero, investigador del Centro de Estudios Mayas (CEM) del Instituto de Investigaciones Filológicas (IIFL) de la UNAM, descifró el glifo maya T514, que significa yej: “filo”, y que ha permitido leer, por primera vez, el nombre de la tumba del rey Pakal.
En el Templo de las Inscripciones, donde se encuentra la cámara funeraria descubierta por el arqueólogo Alberto Ruz Lhuillier, se lee “La Casa de las Nueve Lanzas Afiladas es el nombre de la tumba de K’inich Janaahb’ Pakal, Sagrado Gobernante de Palenque”.
Pakal fue un famoso gobernante, quien reconstruyó el poder dinástico de Palenque después de una época de guerras. Antes del logro epigráfico de Guillermo Bernal, T514 no tenía lectura. Era un glifo con una clave en el catálogo del mayista inglés Eric Thompson; los especialistas no lo habían podido interpretar, pero conocían su importancia y su relación con contextos bélicos. Se sabía que a veces tiene un complemento fonético al principio y otro al final: ye-YEJ-je.
Llegar a comprender el significado de T514, yej: “filo”, fue resultado de una búsqueda sistemática bajo otras líneas de investigación. Al estudiar otros aspectos del jaguar, animal sagrado para los mayas, Bernal Romero revisó varios cráneos; al ver el molar superior, llamado diente carnicero, tuvo la impresión de que su forma la había visto en alguna parte: en un glifo.
En efecto, la forma básica del misterioso logograma refleja la temible pieza dental, que para los mayas fue un referente adecuado para expresar la palabra yej: “filo”. Al unir los glifos yej y te’, “lanza”, formaron la expresión yej te’, “lanza afilada”.
La Casa de las Nueve Lanzas Afiladas, B’olon Yej Te’ Naah, es un nombre relacionado con los nueve guerreros que fueron representados en los muros de la cámara mortuoria de Pakal “el Grande”.
Pero el desciframiento tiene más implicaciones que permiten entender más de 50 textos glíficos que eran incomprensibles o que no se entendían bien, y que relatan guerras, capturas, nombres de casas, de dioses o de patronos de la guerra, invasiones, entradas a ciudades y sacrificios de prisioneros, provenientes no sólo de Palenque, sino también de Toniná, Piedras Negras, Dos Pilas, Yaxchilán y Dzibanché, entre otros sitios, explicó el epigrafista en conferencia de medios.
Por ejemplo, la expresión está presente en títulos guerreros, como el yajaw yej te’, “Vasallo de la Lanza Afilada”, que empleó el gobernante palencano K’inich Ahkal Mo’ Naahb’, nieto de Pakal.
El experto explicó que la epigrafía es una disciplina filológica, historiográfica, con conexiones con la arqueología y la lingüística; se trata de un engrane para distintas disciplinas, como la iconografía. Y tal es parte del trabajo que se hace en el CEM. “El mundo de la escritura es maravilloso; al ser humano le gusta descubrir misterios y enigmas, y la epigrafía maya es todavía una de esas disciplinas románticas en las que se puede llevar a cabo ese anhelo”.

Al respecto, señaló que alrededor del 20 por ciento de los glifos mayas no ha sido descifrado; de los más frecuentes ya se conoce el significado. Yej lo era, por eso es tan relevante el descubrimiento.

martes, 24 de marzo de 2015

El sable de José María Morelos conmemora el sitio de Cuautla

Pieza histórica que formó parte de los acontecimientos armados durante la Guerra de Independencia, el sable del general José María Morelos y Pavón es exhibido en el Museo Histórico de Cuautla, Morelos, como parte de las actividades conmemorativas del 203 aniversario del sitio a esa ciudad.
Proveniente del acervo que el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) resguarda en el Museo Nacional de Historia, Castillo de Chapultepec, el arma utilizada en el Sitio de Cuautla —que inició el 19 de febrero y concluyó con el rompimiento el 2 de mayo de 1812— podrá ser apreciado y valorado por el público durante tres meses en el recinto morelense.
Sobre la pieza que es parte de la historia de México, el antropólogo Víctor Hugo Valencia Valera, director del Centro INAH Morelos, destacó que se trata de un instrumento de guerra que tiene una relación directa con la historia de la ciudad y del país, la cual desde el siglo XIX es considerada como bien mueble histórico.
Salvador Rueda Smithers, director del Museo Nacional de Historia, Castillo de Chapultepec, explicó que el sable del Generalísimo José María Morelos y Pavón formó parte de algunos de los objetos del movimiento de Independencia que llegaron al antiguo Museo de Artillería, a finales del siglo XIX.
La espada de Morelos, que data de principios del siglo XIX, mide 92.5 cm de largo por 7.3 de ancho; su hoja es de acero con gavilanes de plata y empuñadura forrada con piel; su vaina de cuero muestra aplicaciones de plata en punta y base, y su cinturón es de piel. Es de origen alemán y cuenta con la inscripción “Morelos en Cuautla de Amilpas. Johann Casper KohL In Solingen”.

Durante la ceremonia cívica con que el 23 de febrero se conmemoró el 203 aniversario del Sitio de Cuautla, también se exhibió por unos días el pequeño cañón conocido como El Niño, que perteneció a la familia de Hermenegildo Galeana, cuyos integrantes lo usaban para hacer salvas en las fiestas religiosas de su hacienda.
Era un pequeño obús de fuegos artificiales —de aproximadamente 60 cm de largo, con una boca o botafuego de 10 cm—, al que le adaptaron una cureña (carro de madera o hierro) y un refuerzo para hacerlo cañón de montaña.
“Por ser una pieza de artillería pequeña, le apodaron El Niño, y acompañó a Morelos en su campaña militar en el sur. El cañón y la espada del insurgente fueron consideradas desde el siglo XIX reliquias históricas. Son piezas emblemáticas del Museo Nacional de Historia”, comentó Rueda Smithers.
Respecto al acontecimiento histórico que inició el 19 de febrero de 1812, el historiador Salvador Rueda rememoró que el ejército de Félix María Calleja tenía rodeado a los insurgentes en Cuautla; luego de tres meses de combate las tropas comandadas por Morelos lograron romper el asedio cuando todo indicaba una segura derrota, de ese modo, consiguieron levantar la moral de guerra y mantener tres años más de campaña.
“Al romper el Sitio de Cuautla se salvó la insurgencia y continuó la Guerra de Independencia; de lo contrario, posiblemente los hubieran aplastado”, recalcó el director del Museo Nacional de Historia sobre la importancia de este suceso.
Resaltó que en el Sitio de Cuautla el Generalísimo demostró ser el gran estratega, aprovechando su don de oportunidad, porque todo indicaba que iban a ser derrotados. “Fue ahí precisamente donde nacieron leyendas como la de Narciso Mendoza ‘El Niño Artillero’”.
Finalmente, Víctor Hugo Valencia coincidió en que, militar y políticamente, este asedio fue un parteaguas en el proceso de la Independencia de lo que fue la Nueva España, porque definió el rumbo de Morelos y la importancia del movimiento independentista.

La espada del general José María Morelos y Pavón permanecerá en exhibición en el Museo Histórico de Cuautla, Casa de Morelos, hasta el 2 de mayo. El recinto se ubica en callejón del Castigo número 3, colonia Centro de Cuautla, Morelos. Acceso de martes a domingo de 9:00 a 17:30 horas, entrada libre.

lunes, 2 de marzo de 2015

Publica INAH primer registro de fósiles de dinosaurios en México

Durante las dos últimas décadas, México ha registrado un repunte importante en el descubrimiento y estudio de dinosaurios; sin embargo, se carecía de una obra bibliográfica que ofreciera un panorama completo de la presencia de esta fauna extinta en territorio nacional, donde habitaron por lo menos 15 familias de las 41 identificadas en el mundo.
Por ello, a partir del análisis exhaustivo de la literatura hasta ahora publicada sobre el tema, que asciende a 145 textos en 99 años, los biólogos Ana Fabiola Guzmán y José Luis Gudiño Maussán conformaron el primer registro completo de fósiles de dinosaurio mexicanos, recientemente publicado por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).
Bajo el título El registro fósil de los dinosaurios en México, que recopila de manera sistemática y detallada los datos sobre las localidades mexicanas donde, hasta la fecha, se han descubierto fósiles de dinosaurios, tanto huesos como evidencias icnológicas, es decir, huellas, coprolitos (excremento), nidos y cáscaras de huevo.
A la fecha se han ubicado 50 localidades en los estados de Baja California, Sonora, Chihuahua, Coahuila, Tamaulipas, Durango, Puebla, Michoacán, Oaxaca y Chiapas, que para su estudio han sido divididas en tres regiones: noreste, noroeste y sur.
En dicho estudio se detalla que la primera región es la más rica en yacimientos paleontológicos de dinosaurios con 21 localidades, la mayoría ubicadas al sur y este de Coahuila, y una aislada en una cañón de Tamaulipas, donde se halla el yacimiento más antiguo descubierto hasta el momento en México, y cuyos fósiles fechados para el periodo Jurásico Temprano (199.6 a 175.6 millones de años) pertenecen a dos dinosaurios carnívoros pequeños: el ceratosaurio que se caracteriza por tener un cuerno en la nariz, y un herbívoro ornitópodo, es decir con patas como las de las aves, con tres dedos.
Los fósiles de dinosaurio descubiertos en México tienen una antigüedad que va de 199.6 millones de años, en el Jurásico Temprano, a 65.5 millones de años, en el Cretácico Tardío, según lo constata el análisis efectuado por Fabiola Guzmán y José Luis Gudiño.
Otras localidades importantes son la de Xochixtlapilco, Oaxaca, y las Peñas, Michoacán donde se hallaron huellas de animales del Jurásico Medio y Tardío, es decir, de antigüedades que van de 175.6 a 145.5 millones de años. Las improntas  de Xochixtlapilco, hasta la fecha, son consideradas la evidencia icnológica más antigua del país.
En México sólo se ha encontrado una localidad con huellas correspondientes al Cretácico Temprano (145.5 millones de años), en la San Martín Atexcal, Puebla. En cambio la mayoría de fósiles de dinosaurio mexicanos datan del Cretácico Tardío, con una edad que va de los 99.6 a los 65.5 millones de años.
Los fósiles más escasos en México son los que tienen impresiones de la piel de los grandes reptiles. Sólo en tres yacimientos se han encontraron este tipo de vestigios: El Rosario, Baja California; Rincón Colorado y Las Águilas, en Coahuila. Las marcas son atribuidas a hadrosáuridos, dinosaurios herbívoros que utilizaban sus patas delanteras para sostenerse al alimentarse, tenían un pico similar al de los patos con el que arrancaban las hojas de los árboles.
El estudio de los “lagartos terribles” (traducción del término dinosaurio) tiene 99 años de historia en el país, tiempo en el que se han publicado alrededor de 145 textos; de éstos 117 durante las últimas dos décadas, quintuplicando en 20 años la producción bibliográfica sobre el tema, producida en poco más de medio siglo, reflejo de que la investigación de dinosaurios ha cobrado importancia en el país y de que la ciencia mexicana le abre paso, aunque aún faltan muchas publicaciones sobre el tema, afirman los biólogos. 

Cabe recordar que las primeras descripciones de dinosaurios en el mundo las realizaron en la década de 1820 los naturalistas ingleses William Bucklan (1824) y Gideon Mantell (1825). El primer registro de fósiles de dinosaurios en México lo hizo 1913 el geólogo alemán Erich Haarmann, en Coahuila; derivado de este descubrimiento, también se publicó el primer estudio formal, en 1926, llevado a cabo por el paleontólogo Werner Janensch.

martes, 24 de febrero de 2015

Cumplió 37 años el hallazgo de la Coyolxauhqui

“La que se ornamenta las mejillas con cascabeles”, es el significado en español del nombre de la Coyolxauhqui, pieza escultórica emblemática de la cultura mexica, que fue descubierta el 21 de febrero de 1978 en el corazón del centro histórico de la Ciudad de México. La deidad, relacionada con la luna, es una de las pocas esculturas tenochcas que muestran la desnudez femenina.
En el monolito hallado hace 37 años, la diosa aparece desnuda y desmembrada, porque aludía a una de las últimas etapas de la derrota de los enemigos, que consistía en despojarlos de sus ropas.
Según el mito, Coyolxauhqui era la dirigente del grupo Huitznahua, uno de los barrios que salieron de Aztlan, quienes al llegar al cerro Coatepec se enfrentan a Huizilopochtli, su hermano, quien los derrota y a ella la decapita y arroja, quedando desmembrada al pie del monte.
De casi 8 toneladas y 3.25 metros de diámetro, la pieza prehispánica ya era mencionada en las crónicas de Diego Durán, Tezozómoc y fray Bernardino de Sahagún, como parte del panteón mexica, pero fue hasta la década de los años 70 cuando se descubrió la más grande de las seis esculturas de la deidad que hasta el momento se han hallado.
La pieza de andesita rosada en forma discal se encontró de manera fortuita cuando una cuadrilla de la Compañía de Luz y Fuerza laboraba a más de dos metros de profundidad en la esquina de las calles de Guatemala y Argentina. Estaba cubierta por arenilla y un equipo de arqueólogos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) la desenterró luego de permanecer en el subsuelo por 500 años.
Este hallazgo detonó el Proyecto Templo Mayor, encabezado por el arqueólogo Eduardo Matos Moctezuma, a partir del cual surgieron nuevos descubrimientos de representaciones de la diosa lunar. Una de ellas es la realizada en piedra de tezontle con la que armaron las piernas, brazos y tórax, y que corresponde a una fase constructiva anterior del Templo Mayor.
Otro ejemplo del arte mexica es la escultura monumental de diorita, que se encontró a mediados del siglo XIX, cuando se edificaba una casa en la calle de Santa Teresa, hoy Guatemala. La identificación la hizo el antropólogo Eduard Seler, quien vio los cascabeles de oro en las mejillas, portaorejeras y los plumones en el pelo destinados al sacrificio. Sus ojos entrecerrados corresponden a la deidad ya decapitada.
Una más de las esculturas de la diosa Coyolxauhqui es la que describió Matos Moctezuma en su estudio Las seis Coyolxauhqui: variaciones sobre un mismo tema, que se localiza en el Museo Peabody de Harvard. Se trata de una máscara de piedra verde. La pieza presenta los atributos de la Coyolxauhqui: los cascabeles sobre las mejillas, las orejeras y los plumones en el cabello.
El investigador emérito del INAH apunta en su texto que otro fragmento de piedra labrada que se encontró con parte del rostro, cabello y plumones de la diosa lunar, se encontró en la esquina suroeste del Templo Mayor de la etapa IV b, que fue excavada por Manuel Gamio en 1914, y posteriormente en 1948 por Hugo Moedano. La pieza erosionada fue identificada por el arqueólogo Felipe Solís, al igual que el monolito de andesita rosada descubierto en 1978, este último con ayuda de Gerardo Cepeda.
Durante sus trabajos de excavación en los años 80, Eduardo Matos Moctezuma halló fragmentos irregulares de la escultura, en la que se aprecian elementos correspondientes a la diosa, que podrían corresponder a la última etapa constructiva del Templo Mayor. En las partes se puede identificar una pierna, parte del cuerpo y largas plumas.
La belleza de la escultura de andesita que fue descubierta hace 37 años ha sido materia de múltiples investigaciones entre las que se encuentran la realizada por los investigadores Lourdes Cué, Fernando Carrizosa y Norma Valentín, quienes identificaron los colores con los que fue pintada este monolito.
Los cinco colores que sobreviven en las porosidades de la piedra son el rojo que se obtenía de la amatita, el ocre de la geotita, el blanco de la calcita, el negro del humo y el azul maya de la combinación de hojas de añil y poligorskita. Todos ellos corresponden al patrón cromático del Templo Mayor.
Un estudio, publicado recientemente por la investigadora Lourdes Cué, explica que esos colores se localizan en los detalles como son los pezones azules, los manchones de rojo sangre en el tórax, el ojo enrojecido, como en los códices, y el penacho azul.
La especialista también menciona tres valores iconográficos en la Coyolxauhqui: Los caracoles que adornan sus tobilleras, que son emblema de los guerreros muertos y asociados al sacrificio y a entidades como el sol.

Otro es el tocado azul, color del cielo diurno y ámbito de Huitzilopochtli, y un tercer elemento son las falsas coralillos del cuerpo anillado atadas en diversas partes del cuerpo de la diosa. Estos réptiles se asocian a Cihuatéotl, que representaba a la mujer que moría en parto, pero en el caso de la deidad lunar las serpientes tienen dos cabezas, son las temibles maquizcoatl culebra mítica asociada a la muerte. Es la prueba más clara de una unión simbólica entre ambos hermanos a través de estas serpientes, el verdugo, el dios solar deja su signo sobre el cuerpo de Coyolxauhqui.