Un grupo de 16 científicos ha publicado un artículo en el periódico norteamericano The Wall Street Journal donde niega que sea necesario actuar de manera urgente y drástica contra el cambio climático. Este colectivo considera que no hay ningún argumento científico que obligue a tomar ya estas medidas para salvar la salud de nuestro planeta.
De hecho, estos científicos, entre los que se encuentran Claude Allegre, antiguo director del Instituto para el estudio de la tierra de la Universidad de París, el astronauta del Apolo 17 y exsenador norteamericano, Harrison H. Schmitt, o Antonio Zichichi, presidente de la Federación mundial de científicos de Ginebra, se basan en la renuncia a seguir formando parte de la Sociedad Física Americana (APS) que el pasado mes de septiembre hizo el Premio Nobel de Física Ivan Giaever.
En su carta de dimisión, este colaborador de Barack Obama en la pasada campaña electoral de Estados Unidos, asegura que no puede formar parte de una institución que declara que "la evidencia es incuestionable: El calentamiento global está ocurriendo Si no hay acciones que lo mitiguen, los daños a la seguridad y salud humana son altos, por eso debemos reducir ya las emisiones de gases de efecto invernadero".
Según estos científicos en su artículo titulado No hay necesidad pánico sobre el calentamiento global, Giaver sostiene que es discutible la evidencia del cambio climático. De ahí que aseguren que cada vez son más los científicos que comparten la teoría del nobel de Física y aseguran que los datos no demuestran que exista un calentamiento global en los últimos diez años.
Es más, sugieren que los modelos informáticos han exagerado enormemente la cantidad de CO2 que puede causar el calentamiento global y niegan que esto tenga relación en los cambios bruscos de temperaturas. Consideran que por sí solo el CO2 "no es un agente contaminante, sino un gas inodoro e incoloro y un componente clave en el ciclo de vida de la biosfera". Para sostener esta teoría sostienen que "las plantas y los animales evolucionaron cuando las emisiones de CO2 eran diez veces más grandes que en la actualidad".
Además de insistir que cada vez es mayor el número de científicos, que ellos llaman "disidentes", que apoyan esta teoría y dicen que otros jóvenes científicos también sostienen en privado serias dudas sobre el mensaje del calentamiento global, pero que "tienen miedo a hablar" para que su carrera no se vea perjudicada.
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