Con
la idea de incrementar la superficie de siembra y los volúmenes de producción
del cultivo de amaranto en México, en el Instituto Nacional de Investigaciones
Forestales, Agrícolas y Pecuarias (INIFAP) del Campo Experimental Zacatepec,
ubicado en el estado de Morelos, trabajan en el mejoramiento de variedades de
amaranto que es un alimento muy socorrido en diversos platillos y dulces.
De
acuerdo con los investigadores, Leticia Tavitas Fuentes y Leonardo Hernández
Aragón, algunas de las causas por las que no se ha logrado incrementar los
volúmenes de producción de este cultivo, tanto en Morelos como en otras
entidades del país, es la falta de variedades de porte intermedio y la madurez
uniforme, que permitan adaptarse a las cosechas de forma mecanizada.
Explicaron
que debido a que la mano de obra es escasa, costosa y ardua, los precios de
producción aumentan considerablemente; esto contribuye a que el cultivo sea
incosteable y limita su siembra en nuestro país, factores que han ocasionado
que, en su mayoría, se mantenga como siembra de subsistencia por grupos
indígenas, en su mayoría en traspatio.
Para
dar respuesta a estos problemas y con la finalidad de que el cultivo de
amaranto se integre en los sistemas modernos de producción agrícola rentable en
México, los investigadores trabajan desde 2013 en la generación de variedades
adaptables al sistema de cosecha mecanizada.
Para
ello, los especialistas en fitogenética definieron la técnica para el desarrollo
de flores hembras con resistencia al doblez del tallo de la planta, facilidad
de cosecha mecanizada, uniformidad de crecimiento y maduración del grano,
resistentes a las enfermedades, alto potencial de rendimiento y buena calidad
de grano.
La
técnica que desarrollaron consiste en la producción de plantas en el
invernadero del INIFAP, a través de contenedores con capacidad de 10
centímetros cúbicos para el crecimiento de sus raíces. Posteriormente, estas se
trasplantaron en macetas de terracota de ocho pulgadas, para facilitar la
extracción de las flores machos de los glomérulos (conjunto de flores) que
conforman la panoja.
A
través de esta técnica se efectuaron los primeros cruzamientos simples y se
obtuvieron semillas vivas que se sembraron en charolas de material poliestireno
para facilitar su germinación, y posteriormente se trasplantaron en campo para
la formación de nuevas poblaciones.
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