México
dio un paso al frente en la lucha contra el cambio climático al anunciar su
Contribución Determinada Nacionalmente (INDC, Intended Nationally Determined
Contribution) para la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero.
Bajo
la premisa de que al año 2030 el país registrará 25% menos emisiones; pero un
sector que no fue contemplado por la Federación y su brazo ambiental, la
Secretaría de Medio Ambiente (SEmarnat) fue no se han establecido las medidas específicas
para lograr esa meta de mitigación. En lo referente al sector forestal un
elemento preocupante es que la Estrategia Nacional de Cambio Climático, se pone
énfasis en la reforestación, la aforestación y la conservación, en lugar de
apostar por el desarrollo sustentable de este sector.
Por
ello, el Consejo Civil Mexicano para la Silvicultura Sostenible (CCMSS), dio a
conocer que entre las acciones comprometidas en el compromiso mexicano "adaptación
centrada en ecosistemas", se habla de eliminar la deforestación, de
reforestar cuencas hidrológicas, de conservar y restaurar ecosistemas con
énfasis en Áreas Naturales Protegidas, de aumentar los Programas de
Conservación de Especies, de garantizar el manejo integrado del agua y de
aumentar la captura de carbono y fortalecer la protección de las costas a
través de esquemas de conservación y recuperación de ecosistemas marinos y
costeros. Pero no mencionando el establecer el manejo forestal
sustentable.
Ante
lo cual, este organismo detalló que de seguir este camino, México estaría
dejando de lado una herramienta importantísima para la adaptación frente a los
cambios que se avecinan. Más bien, habría que abonar en el camino que ya se
abrió, como muestra la Estrategia Nacional de Cambio Climático del país. Ahí se
establecieron "la gestión territorial integral" y la articulación del
"manejo y aprovechamiento sustentable, la protección, la conservación y la
restauración" como líneas de acción clave de uno de sus ejes de trabajo
para la adaptación, el de "conservar y usar en forma sustentable los
ecosistemas y mantener los servicios ambientales que proveen".
El
manejo y aprovechamiento sustentable de los recursos naturales tiene varias
ventajas para la mitigación y la adaptación al cambio climático. En las 138
millones de hectáreas de territorios cubiertos por vegetación forestal que
tiene el país viven once millones de personas, según el Programa Nacional
Forestal. Al vincular directamente el desarrollo económico y social de esos
millones de personas con el destino de los ecosistemas que habitan a través de
la extracción de productos silvestres, se genera un círculo virtuoso en el que
la producción genera incentivos para la conservación y la conservación
garantiza la producción.
En
este círculo virtuoso, las comunidades rurales que habitan los territorios
forestales y que son dueñas de dos terceras partes de ellos realizan tareas que
son fundamentales para la adaptación y la mitigación. Los programas de manejo
forestal que deben elaborar establecen medidas contra los incendios, contra el
cambio de uso de suelo y contra las plagas. Además, el aprovechamiento
sostenible de los recursos forestales promueve la realización de tareas de
restauración enfocadas a recuperar las funciones ecológicas de los ecosistemas
frente a los cambios que llegan. Al tiempo, el aprovechamiento de los recursos
forestales contribuye al bienestar de la población local y genera una base
económica para su desarrollo.
Por
todo lo anterior el Consejo Civil Mexicano para la Silvicultura Sostenible
considera que las medidas del INDC para el sector de "uso de suelo"
no deben restringirse a actividades de conservación y reforestación. No se
deben dejar de lado o en segundo plano el aprovechamiento sostenible de los
recursos naturales, pues esto le restaría efectividad a los esfuerzos de
adaptación. Más bien, el énfasis tiene que ponerse en el desarrollo sustentable
del campo y las regiones forestales.


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