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viernes, 1 de septiembre de 2017

Puerto de Zihuatanejo, ciudad piloto para mitigar terremotos y tsunamis

 El Puerto de Zihuatanejo, en el estado costero Guerrero, en el pacífico mexicano, es la ciudad piloto de un proyecto de colaboración científica entre México y Japón en la que se busca reducir el riesgo por terremoto y tsunami en la brecha sísmica de Guerrero —localizada entre la localidad de Papanoa y Acapulco— a través del proyecto “Evaluación del peligro asociado a grandes terremotos y tsunamis en la costa del Pacífico mexicano para la mitigación de desastres”.
De acuerdo a Víctor M. Cruz Atienza, responsable de la iniciativa en México, “el lugar piloto donde se llevan a cabo todos los eslabones del proyecto es Zihuatanejo, municipio en donde se han realizado esfuerzos muy importantes con la comunidad, en las escuelas, con las autoridades de Protección Civil. La idea es extender el trabajo a otras comunidades como Acapulco”.
Explicó que se cuenta con el apoyo del Centro Nacional de Prevención de Desastres (CENAPRED) y un equipo de japoneses ha visitado el sitio, sobre todo los especialistas dedicados a atender la mitigación del riesgo. Ahí han adquirido información en cuanto al catastro de la ciudad, la distribución de las construcciones, el tipo de uso que se les da y su distribución geográfica.
Dicha información les servirá para elaborar un mapa tridimensional de la ciudad que permitirá simular una eventual inundación por tsunami y la evacuación de su población con el fin de identificar estrategias eficaces de protección civil, las alturas que alcanzarían las olas en la bahía y la distribución de una inundación en la ciudad.

El equipo japonés-mexicano ha visitado también colegios para realizar simulacros instrumentados e intercambiar puntos de vista con profesores, autoridades municipales y Protección Civil con el fin de generar material didáctico y educativo para la población.
La prioridad antes de concluir el año, indicó el investigador del Departamento de Sismología del Instituto de Geofísica de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), es terminar de instalar la red de observación sismo-geodésica anfibia (que se encuentra en mar y tierra), ya que a principios de enero comenzará el siguiente sismo lento en Guerrero, un tipo de terremotos que no emiten ondas sísmicas, duran más o menos ocho meses cada uno y se repiten cada cuatro años.
Estos sismos lentos tienen implicaciones importantes en la ocurrencia de terremotos potencialmente destructivos, por lo que su estudio es crítico para estimar el peligro sísmico.  No es una certeza que vaya a comenzar ese mes pero existen razones sólidas para suponerlo, comentó Cruz Atieza
Por ese motivo, el 10 de noviembre zarpará el buque oceanográfico “El Puma” de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) para instalar todos los instrumentos submarinos y hacer las mediciones iniciales de GPS acústicas, nuevas en su tipo en México, y entre las primeras a nivel mundial.
La red de observación sismo-geodésica será útil para medir la deformación de la corteza continental por la subducción de la placas de Cocos por debajo de la de Norteamérica y sus propiedades, captar señales sísmicas de muy baja amplitud, entender la física de los procesos de deformación, y para resolver otras preguntas e inquietudes que contribuirán a cuantificar el potencial sísmico de la brecha sísmica, el peligro asociado al movimiento fuerte del suelo y a un eventual tsunami a través de simulaciones computacionales altamente sofisticadas.
La red completa tendrá más de 30 estaciones sismológicas y 45 geodésicas en la brecha sísmica de Guerrero, en tierra y mar. Las estaciones geodésicas consistirán en GPS, GPS acústicos y sensores de presión hidrostática que permitirán medir deformaciones lentas en la corteza. Un Wave Glider equipado con tecnología de frontera permitirá hacer las mediciones de GPS acústico, y será el segundo dispositivo de esta naturaleza en el mundo, refirió el investigador.
“Es un desafío enorme a nivel mundial porque no hay experiencia previa con este dispositivo. Para ello estamos colaborando con la Universidad de Singapur, con una empresa inglesa y otras dos estadounidenses para integrar todos los instrumentos que irán en el Wave Glider, un equipo autónomo, que contendrá dos antenas GPS, un giroscopio óptico, una unidad de control y un transductor, entre otros”.
El equipo se impulsará con el oleaje y permanecerá en un mismo lugar por encima de las estaciones ancladas en el fondo del mar, emitiendo señales acústicas y recibiendo las señales acústicas del fondo marino.

Entre las labores a realizar está la colocación de sismómetros de fondo oceánico y sensores de presión hidrostática que van anclados al fondo del mar (hasta 5000 metros de profundidad) para observar deformaciones verticales de la corteza continental producidas por el movimiento de las placas, y también instrumentos que permitirán medir la deformación vertical del lecho marino, “ha sido compleja la logística porque es una red de observación sismo-geodésica muy diversa”, destacó Víctor M. Cruz.

lunes, 29 de mayo de 2017

22 millones de mexicanos expuestos a inundaciones

En el transcurso de la última década, un conjunto de riesgos relacionados con el medio ambiente ha surgido como tema central en el panorama mundial. Específicamente los fenómenos meteorológicos extremos, las acciones pendientes y fallidas para la mitigación y adaptación frente al cambio climático, así como la crisis del agua, se interconectan con peligros que el Informe Global de Riesgos presentado en el Foro Económico Mundial 2017.
En el marco de la V Plataforma Global de Reducción de Riesgos de Desastres –organizada por la Oficina de Reducción de Riesgos de Desastres de la ONU– la Alianza Global de Resiliencia ante Inundaciones alerta sobre la importancia creciente de hacer a las personas conscientes de los riesgos a los que están expuestos y capacitarlas para enseñarlas a actuar frente a ellos.
A nivel global, las inundaciones, se informó, son el fenómeno natural que afecta a más personas cada año y que genera más pérdidas en el mundo. Entre 1995 y 2015, 2.3 billones de personas fueron afectadas por las mismas y el impacto económico que tuvieron asciende a 1 trillón de dólares.
En el caso de México, la situación es alarmante: cifras del Centro Nacional para la Prevención de Desastres (CENAPRED) consideran que alrededor de 22 millones de personas están expuestas a desastres causados por inundaciones y al año se pierden alrededor de 230 millones de dólares por dicho fenómeno hidrometeorológico.
A nivel local, la Alianza conformada por la aseguradora Zurich México, Cruz Roja Mexicana y Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y La Media Luna Roja es una propuesta para crear resiliencia en comunidades que año con año son afectadas por fuertes inundaciones en distintas regiones del país y del mundo.
De acuerdo a Fernando Suinaga Cárdenas, Presidente Nacional de Cruz Roja Mexicana “la institución busca generar y establecer alianzas con socios interesados en colaborar con recursos, tecnología o información, como lo es la empresa Zurich, a fin de concretar programas humanitarios en materia de resiliencia para que, en un futuro, las comunidades estén más preparadas para prever, reducir y enfrentar el impacto de las inundaciones.”
Según el Informe Global de Riesgos (GRR por sus siglas en inglés), el cambio climático amenaza con agravar estos efectos ya que todos los días se emiten 110 millones de toneladas de gases de efecto invernadero que se almacenan en la atmósfera y contribuyen al calentamiento global.
Dicha acumulación de contaminantes provocada por el hombre, atrapa la energía calorífica extra equivalente a explotar 400 mil bombas atómicas diario. Toda esa energía extra interrumpe el ciclo hidrológico, evapora el vapor de agua de los océanos y provoca tormentas más fuertes, inundaciones más extremas y sequías más profundas y prolongadas, disminución del rendimiento de cultivos, estrés hídrico, propagación de enfermedades tropicales, entre otros problemas.
Para mantener el calentamiento global a menos de 2° C y limitar el riesgo de un cambio climático aún más peligroso, el GRR recomienda que todos los países reduzcan sus emisiones entre 40% y 70% para 2050 y eliminarlas en 2100. Aunque la atención se centrará en China, Estados Unidos, La Unión Europea e India (que en conjunto representan más de la mitad de las emisiones globales) todas las naciones necesitan acelerar su acción para limitar el calentamiento. A nivel Global, la Alianza de Resiliencia ante Inundaciones opera en Perú, Nepal, Indonesia y México, cuatro de las naciones más afectadas por este desastre hidrometeorológico, beneficiando a más de 225 mil personas.
Por su parte, el CEO de Zurich México, Javier Rodríguez Della Vecchia, "la presencia de la Alianza en la V Plataforma Global busca compartir la experiencia generada en la promoción de la resiliencia luego del éxito obtenido en el estado de Tabasco donde el programa ‘Flood Resilience’, ha permitido que las comunidades vulnerables ante inundaciones cuenten con medios para responder oportunamente ante desastres, haciendo uso de recursos materiales y poniendo en práctica el conocimiento adquirido, lo cual representa un valor que puede ser replicado y perdurable.”

Gracias a que actualmente existen mayores alternativas energéticas, a la disminución en sus costos, a la implementación de prácticas de agricultura más sustentables y al desarrollo de programas como el de “Resiliencia ante Inundaciones” se ha avanzado en la elaboración de un primer Programa Nacional de Resiliencia en México que parte de la experiencia lograda por Zurich, IFRC y Cruz Roja Mexicana.