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viernes, 1 de julio de 2016

Es América Latina, la región más desigual del mundo

La diferencia de ingresos entre las personas más ricas y las más pobres de cada país hacen de América Latina la región más desigual del planeta, a pesar de no ser la más pobre del orbe, sostuvo Luis Reygadas Robles Gil, investigador de la Unidad Iztapalapa de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).
Indicó que en general “cuando se piensa en desigualdad se piensa en pobreza”, sin embargo en América Latina hay países –Cuba y Argentina– que en el renglón educativo han alcanzado índices similares a los de naciones desarrolladas.
En Asia y África hay regiones mucho más pobres que en Latinoamérica, así que la desigualdad tiene que ver “con la combinación de la pobreza y la riqueza”.
El profesor del Departamento de Antropología sostuvo que 35 por ciento de la población en el África subsahariana y algunos países de Asia tiene algún grado de desnutrición, en tanto América Latina se encuentra en una posición intermedia, o incluso buena. Argentina, por ejemplo, tiene muy poca población desnutrida.
Respecto de la equidad de género es evidente que hay machismo, patriarcado y desigualdad grave en la región que limitan el acceso a las mujeres a la educación, “pero tampoco es la peor” porque el problema se concentra en muchos de los países islámicos.
Con excepción de algunos países de América Central y Haití, la región registra un promedio de 80 por ciento de cobertura en educación, lo que no se compara con la situación que priva en áreas de África o Asia.

Dijo que “hay analfabetismo y muchos problemas por resolver en nuestra región, pero Cuba, Argentina y Uruguay tienen los mismos niveles de alfabetismo que muchos países desarrollados”.
En cuanto a desarrollo humano –que mide los índices de ingreso, educación, salud, mortalidad materna e infantil, equidad de género y esperanza de vida al nacer, entre otros– “tenemos países con niveles medios de desarrollo humano, como es el caso de México, e incluso altos, como en Argentina y Chile”.
Salvo Haití, los países tienen un ingreso medio o medio bajo, “nada que ver con la mayor parte de África o el sudeste asiático, donde la pobreza es mucho mayor”.
El investigador señaló que la desigualdad en la distribución del ingreso es un problema real de los países latinoamericanos. Un país que rebasa 0.400 del índice de Gini registra desigualdad en el ingreso. De acuerdo con dicho parámetro, cero significa que todos tienen lo mismo y uno representa la desigualdad absoluta, es decir, que un solo individuo tiene todo y los demás nada.
De esta manera los países menos desiguales son algunos desarrollados como Suiza, Noruega, Dinamarca, Japón, Alemania, mientras que los países más desiguales son algunos africanos, pero como región América Latina es la más desigual.
Esto quiere decir que la desigualdad no tiene una relación tan directa con la pobreza. India, por ejemplo, es menos desigual que Estados Unidos y eso es así también en algunos países africanos.

La desigualdad no refiere un problema de riqueza o pobreza sino de cómo está distribuido el ingreso, América Latina tiene un índice promedio de .498, mientras que Europa de .290; Asia Pacífico de .382, y África Subsahariana de .470. México se encuentra entre los más desiguales, con un índice de .481, junto con Colombia de .535 y Brasil de .539-. 

martes, 24 de junio de 2014

Denuncia informe de UNCTAD crecimiento desigual en América Latina

Según se indica en el World Investment Report (Informe sobre las Inversiones en el Mundo 2014), las corrientes de inversión extranjera directa (IED) hacia América Latina y el Caribe aumentaron un 6% en 2013 , hasta alcanzar los 182.000 millones de dólares de los Estados Unidos, como resultado de la combinación de un incremento del 64% de las corrientes de IED hacia América Central y el Caribe, por valor de 49.000 millones de dólares, y el descenso del 6% de la IED hacia América del Sur, por un monto de 133.000 millones de dólares.
En el Informe se indica también que, en 2013, el volumen total de la IED en la región de América Latina y el Caribe, incluidos los centros financieros extraterritoriales, se cifró en 292.000 millones de dólares.
En el Informe sobre las Inversiones en el Mundo 2014, que lleva el subtítulo Investing in the SDGs: An Action Plan (Invertir en losODS: un plan de acción), se pone de manifiesto la importancia de esos objetivos.
En años anteriores, el crecimiento de la IED fue impulsado principalmente por América del Sur, pero en 2013 las corrientes de IEDdirigidas hacia esa subregión se redujeron, después de tres años consecutivos de fuerte crecimiento. Uno de los principales países receptores de América del Sur, el Brasil, registró una ligera disminución global del 2%.
Sin embargo, las corrientes de IED hacia el sector primario y hacia ramas de la producción como los vehículos de motor, la electrónica y las bebidas, aumentaron considerablemente, a pesar de que las corrientes dirigidas a la industria manufacturera y los servicios disminuyeron en su conjunto, lo que supuso una disminución global de la IED. 
Las corrientes de IED hacia América Central y el Caribe (excluidos los centros financieros extraterritoriales) aumentaron el 64% hasta alcanzar los 49.000 millones de dólares, debido sobre todo a la adquisición, por un monto de 18.000 millones de dólares, de las acciones restantes del Grupo Modelo por la cervecera belga Anheuser-Busch InBev, lo que duplicó con creces la entrada de IEDen México, cifrada en 38.000 millones de dólares. También se registraron aumentos en Costa Rica (14%), Guatemala y Nicaragua (5%).
El crecimiento potencial de la industria automotriz ofrece perspectivas favorables en el Brasil y en México, si bien existen diferencias entre esos dos países por lo que respecta a las respectivas políticas gubernamentales y a las estrategias de las empresas transnacionales, hecho que se refleja en la forma y en el nivel de participación de ambos países en las cadenas de valor mundiales.

En México, la mayor parte de la producción automovilística se exporta, y contiene un elevado valor añadido de importaciones. En el Brasil, los productores de vehículos, con frecuencia empresas transnacionales extranjeras, abastecen sobre todo al mercado local. Aunque el volumen de exportación de este país es inferior, los productos exportados contienen una mayor proporción de valor añadido producido a nivel nacional.