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miércoles, 28 de mayo de 2014

Se requiere tecnificar el campo a base de la innovación y tecnología

En el pasado Foro Regional “Innovación y Tecnología, Impulsando el Desarrollo del Campo Mexicano”, organizado por Protección de Cultivos, Ciencia y Tecnología, A.C. (PROCCYT), Froylán Avendaño Rey, presidente de este organismo comentó que para lograr una agricultura sustentable a largo plazo, se deben aplicar nuevas tecnologías para aumentar las cosechas en el campo.
Indicó que “sin el empleo de estos insumos, la producción de cultivos disminuiría hasta en un 40% debido a las afectaciones ocasionadas por plagas, malezas y enfermedades”.
 Destacó que el campo empieza a sentir el efecto "tóxico" del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) que aplica desde este año a los agroquímicos”. Consideró que es necesario llevar el tema a los foros de consulta para la reforma del campo con el objetivo de promover las necesidades del sector agrícola y la importancia de la industria de protección de cultivos. “Confiamos en que la discusión que se está llevando a cabo de la reforma destaque las consecuencias que este impuesto ha tenido para el sector agroalimentario”.
 Por su parte, José Medina Mora, presidente de la COPARMEX Jalisco, invitó a las empresas a ver más allá de la rentabilidad y buscar el cuidado del medio ambiente. "Meter innovación y tecnología al campo mexicano nos puede dar la pauta para lograr una mayor productividad y con ello, cuidar los recursos del medio ambiente", calificó de esencial.

 Mientras que Roberto Giesemann, Presidente de CropLife Latin America,  explicó que cualquier nación necesita producir al menos el 75% de la demanda de alimentos  de su población  para no tener problemas de seguridad alimentaria y que México apenas alcanza el 50%. “Ello se debe por causas  a lo mejor provocadas por los propios gobiernos en México en el pasado, porque las importaciones tenían más sentido que la producción".
Señalando que la innovación, el uso adecuado de tecnologías existentes y el desarrollo de nuevas herramientas son fundamentales para aumentar la productividad agrícola y democratizar la tecnología. “El reto es producir más donde ya se está produciendo, por eso surge la necesidad de innovar, de desarrollar, de invertir en nuevas tecnologías para que podamos producir más y mejores alimentos".

 Este foro es el segundo evento de un total de cinco similares que PROCCYT pretende celebrar en diferentes Estados de la República a lo largo del presente año, con el objetivo de reunir y establecer alianzas de trabajo con los actores más importantes vinculados con la industria para la protección de cultivos de las diferentes regiones agrícolas de México.

lunes, 5 de mayo de 2014

Las políticas de la Ciudad de México colocan en segundo plano a zonas rurales

Las políticas públicas en la Ciudad de México se han enfocado por muchos años a los sectores de la población urbana, dejando en un segundo plano los programas de atención a las zonas rurales que han sufrido el embate del crecimiento de la urbe generando relaciones desiguales e inequitativas para la población rural, señaló, Luciano Concheiro Bórquez, investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).
El profesor universitario dijo que entre las problemáticas de la capital del país sobresale la instauración y continuación de programas parciales de desarrollo urbano que preservan dinámicas urbanizadoras viciadas de origen; el desgaste de la política de fomento al desarrollo sustentable debido a un proceso inacabado e ineficaz de descentralización política y administrativa de la ciudad.
También ha habido una aplicación limitada de instrumentos de regulación ecológica; acciones públicas en el medio rural de carácter ambientalista impotentes para romper el tradicional esquema burocrático-clientelar entre las instituciones del Estado y la sociedad.
Respecto a las condiciones de producción se estima que 98% de los productores no se beneficia con créditos ni seguro, 71% no utiliza tractores, 88.5% trabaja en forma individual en superficies de temporal, sólo 31.6% de los ejidos y comunidades cuenta con asistencia técnica, y el uso de semillas mejoradas apenas representa 7.9%.
De acuerdo a comunicado de prensa de la UAM, la producción rural más importante de la ciudad son los nopales con un valor de 775 millones 254 mil pesos; es decir, 64.18% del valor de producción del total del DF, seguidos del cultivo de nochebuenas, brócoli, maíz, avena forrajera, geranios, romeritos y rosas que en conjunto suman 288 millones 72 mil pesos, que representan 23.85% del valor de producción total.
El profesor-investigador del Posgrado en Desarrollo Rural de la Unidad Xochimilco señaló que la producción de ejidatarios y comuneros únicamente comercializa el 43% de sus productos en el DF, el restante se envía fuera o es para autoconsumo.
Declaró que “este contexto provoca fuertes desigualdades en términos de las condiciones de marginación y pobreza en la población de las delegaciones rurales, sobre todo si se le contrasta con las delegaciones urbanas del Distrito Federal”.
Concheiro Bórquez dijo que la Secretaría de Desarrollo Rural y Equidad para las Comunidades del Gobierno del D.F. reconoce a 145 poblaciones capitalinas como pueblos originarios, en la zona rural hay 49 poblados rurales y una población de corte rural de cerca de 700 mil habitantes de los 2.2 millones que viven en el suelo de conservación.

De las 150 mil hectáreas (ha) que conforman la totalidad de la superficie 80 mil son consideradas áreas de conservación ecológica y en ellas se localizan prácticamente las 34 mil ha de propiedad social que actualmente existen y, asimismo, alrededor de 27 mil ha correspondientes a seis poblados que tienen procedimientos agrarios en trámite, que en conjunto conforman 61 mil ha.

jueves, 17 de abril de 2014

Ciudad de México, entre las ciudades que más fomentan la agricultura urbana

Se dio a conocer por parte de la Organización para la Agricultura y la Alimentación de Naciones Unidas (FAO) que se observa respetable crecimiento de las prácticas urbanas de agricultura en diversas ciudades latinoamericanas; dicho trabajo se basa en los resultados de una encuesta llevada a cabo en 23 países y en los datos de 110 ciudades y municipios.
Makiko Taguchi, agrónoma de FAO dijo que "se estima que más de 800 millones de personas están involucradas en agricultura urbana y periurbana” mientras que en los países industrializados, el cultivo en las ciudades se practica casi como un "hobby". En los países en vías de desarrollo, en cambio, la agricultura urbana surge de la necesidad.
Entre las ciudades que destacan al respecto es La Habana, Cuba que por la crisis que viven hace décadas iniciaron la siembra de productos alimentarios en cualquier espacio disponible, dice la FAO en su informe y ahora la agricultura urbana pasó a ser una prioridad nacional y cerca de 90,000 residentes practican la producción de alimentos que en 2013 permitió generar alrededor de 6,700 toneladas de alimentos para casi 300,000 personas.

En el caso de la Ciudad de México que conjunta a una de las aglomeraciones urbanas más grandes del mundo su agricultura puede calificarse como periurbana e incluso suburbana; un ejemplo de ello es la instalación de camas de plantas suculentas en más de 12,300 metros cuadrados de azoteas, en escuelas, hospitales y museos.
Antigua y Barbuda se clasifica como de "ingreso alto no perteneciente a la OCDE", un estudio de 2007 reveló que el 28% de la población del país vivía en condiciones de indigencia o pobreza o se encontraba en riesgo de caer en ella. Siete años más tarde, el programa nacional de horticultura doméstica produce 280 toneladas de hortalizas anualmente y se considera un factor clave para alcanzar el objetivo Hambre Cero en el país caribeño.
Tegucigalpa, Honduras, que está entre los países más pobres del mundo, con 1,2 millones de habitantes, casi la mitad del área urbana consiste en asentamientos informales y que desde 2009, se seleccionaron cuatro de estos asentamientos para un proyecto pionero para crear huertos familiares en los patios.
Managua; Nicaragua que tiene un programa del gobierno que pretende establecer 250,000 huertos domésticos en las ciudades de todo el país para brindar a los productores urbanos pobres capacitación, acceso a insumos y asistencia, y desarrollar tecnologías de riego para superar la escasez estacional de agua.
Quito, Ecuador, en esta ciudad se acordó en el año 2000 la primera declaración que llama a las ciudades de la región a "comprometerse decididamente con la agricultura urbana", y tras 14 años y gracias a un proyecto de agricultura urbana participativo en toda la ciudad, Quito es una de las capitales más verdes de la región: según el último recuento tiene 140 huertos comunitarios, 800 huertos familiares y 128 huertos escolares.
Lima, Perú, en el río Rímac es la base de suministro de agua para sus 9,6 millones de habitantes y se usa para irrigar gran parte de sus 12,500 hectáreas de tierras agrícolas periurbanas. Pero también es el principal destino de eliminación de residuos. Un proyecto propone reducir la presión sobre los recursos hídricos y aumentar la producción de alimentos depurando y reutilizando 300 millones de aguas residuales al año para irrigar zonas verdes y áreas agrícolas.
El Alto, Bolivia, a principios de los años 2000, más del 70% de la población de esta ciudad boliviana vivía en situación de pobreza y alrededor del 40% de los niños menores de 5 años estaban malnutridos debido a un consumo extremamente bajo de proteínas animales, frutas y verduras. Este plan de agricultura urbana ha tenido un impacto duradero y positivo en los barrios más pobres de la ciudad de 890.000 habitantes, asegura el organismo.
Belo Horizonte, Brasil, entre algunos de los planes ejecutados como parte del Programa Hambre Cero se incluyen los proyectos de apoyo a la agricultura doméstica. Según la FAO, estas iniciativas han logrado en los últimos seis años que baje de 50 a 30 millones el número de personas que sufren inseguridad alimentaria en el país.
Rosario, Argentina tiene 1,35 millones de habitantes, tras la debacle económica de 2001, el gobierno municipal inició un programa de agricultura urbana y desde entonces, esta práctica en Rosario ha evolucionado paralelamente a la recuperación económica de Argentina. Hoy en día, el número de ciudadanos que practican la horticultura es de alrededor de 1.800, de los cuales 250 son productores a tiempo completo organizados en la Red de Huerteras y Huerteros.

viernes, 21 de febrero de 2014

Manejo comunitario, la mejor y quizá última solución a la conservación forestal

Ante la presencia del cambio climático, desertificación agravante, autoridades ineficaces, deforestación, reforestación oficiales sin resultados conllevan a que una de las alternativas más eficaces por impulsar en la conservación forestal sea la organización social de comuneros, campesinos, ejidatarios, etc,  una última resistencia para salvaguardar los bosques que brindan los servicios ecosistémicos más primordiales para la humanidad.
            En México, organizaciones civiles hablan de 500 mil hectáreas de bosque deforestadas al año, mientras que la Secretaría del Medio Ambiente (Semarnat), habla de 150 mil y ante este negro panorama, los núcleos ejidales han establecido diversos proyectos que por sí solos son ejemplo mundial como es el proyecto de manejo integrado de territorios comunitarios en el estado de México, con coordinación del Consejo Civil Mexicano para la Silvicultura Sostenible (CCMSS).
En información proporcionada  este reportero, por parte de Lucia Madrid, integrante del CCMSS indica que uno de los éxitos de este proyecto es el trabajo de los mexiquenses con visión sustentable en la cuenca Amanalco-Valle de Bravo, la cual abastece de agua potable a alrededor de 8 millones de personas del valle de México, ya que los recursos naturales de esta cuenca proveen los medios de subsistencia de 53 comunidades rurales de alta marginación que buscan subsanar dicho atraso.

Recordó que en esta zona se padecía porque el 20% de la cuenca tiene índices de erosión superiores a las 50 ton/ha/año, perdiéndose así la fertilidad de la tierra, disminuyendo la productividad agrícola y contaminando los cuerpos de agua por agroquímicos y basura. Aunado a la presión del urbanismo y del abandono del campo.
Enfatizó que esto les hizo trabajar en el programa de “Manejo  Integrado de Paisajes Comunitarios”  en dicha cuenca, bajo el eje de manejo de los territorios debe ser de manera integrada; aprovechamiento sustentable de los bosques; el que las comunidades en México son propietarias colectivas de alrededor del 70% de la tierra y deben ser el actor central del manejo sustentable y la conservación de los recursos naturales.
Consiguiendo diversos ordenamientos territoriales comunitarios en 11 ejidos que suman unas 13 mil hectárea, y en términos generales en cuenca Amanalco-Valle de Bravo, el CCMSS ha invertido directamente alrededor de 400 mil dólares en la restauración de tierras forestales degradadas con cercado y reforestación de tierras dañadas por el ganado, actividades de soporte a la regeneración forestal natural, recolección de germoplasma local y siembra directa en áreas degradadas. Aunado al apoyo de donaciones privadas y del programa de fondos concurrentes de la Comisión Nacional Forestal (Conafor).
Cabe mencionar que el reconocimiento internacional a este proyectos forestal mexiquense fue en la concurso “Una tierra para la vida”, convocado por la Convención de las Naciones Unidas que pone de relieve a las organizaciones que luchan de manera tangible contra la desertificación, la degradación de la tierra y la sequía.
A este respecto en datos proporcionados a este reportero por parte de la Conafor, se señala la cobertura forestal se ha reducido notablemente en las últimas décadas, esto por el pastoreo excesivo, expansión urbana y la tala ilegal, además de los incendios, plagas y problemas derivados de políticas públicas que inciden en las áreas rurales.
Por ello, es fundamental el impulsar las actividades productivas, de protección, conservación y de restauración en materia forestal así como participar en la formulación de programas y en la aplicación de la políticas de desarrollo forestal sustentable y esto hace imperante el que el sector forestal mexicano este alistándose para la implementación del programa Reducción de Emisiones Derivadas de Deforestación y Degradación (REDD+).
            Cabe señalar que este programa mundial tiene tres pasos esenciales para su éxito, la preparación, la implementación y pago por resultados; a lo cual aspiran las comunidades dueñas de los bosques en México, el poder vivir de su arbolado.
Esto redunda en que sólo por medio de un desarrollo rural sustentable se podrá transitar hacía una tasa de cero por ciento de pérdida de carbono en los ecosistemas forestales originales, y de esta manera concretar REDD+ en México, considerando que sólo en una perspectiva de integralidad, transversalidad y con un enfoque territorial será posible reestructurarlo, situación que se busca consolidar por medio de la Alianza México REDD+.

URGE IMPULSAR A LAS COMUNIDADES ORGANIZADAS
Sin embargo, la realidad indica que los trabajos comunitarios forestales deben ser prioritario , pues un estudio de la UNAM, señala que cerca de 2,400 comunidades en el país aprovechan de forma sustentable sus bosques en zonas como es Durango, Michoacán, Chihuahua, Oaxaca, Puebla Jalisco, Guerrero y Quintaba Roo, en donde se requiere de diversos impulsos para su establecimiento al 100%, ya que sólo 600 de dichas comunidades cuentan con empresas forestales que den seguimiento a su madera, pero destaca el caso de 44 organizaciones que cuentan con certificación internacional.
Trabajo que es urgente implementar ante diversos problemas que se presentan en algunos polígonos de los bosques mexiquenses de Xalatlaco, Ocuilan, Amecameca, San José del Rincón, Temascaltepec y Valle de Bravo, que de acuerdo a la Protectora de Bosques (Probosque) pierda la entidad unas 2 mil hectáreas forestales al año.

PRIORIDAD COMUNAL EL EVITAR LAS TIERRAS INUTILES
Por su parte, Benjamín Ordoñez, profesor de Ingeniería en Desarrollo Sustentable del ITESM Campus Ciudad de México, comentó a este reportero que la protección forestal es un tema en donde el involucramiento de las comunidades es determinante para que se pueda dar un uso sustentable a los bosques y éstos sean protegidos por sus mismos dueños.
Añadió que las comunidades no deben verse como la última resistencia para conservar los bosques mexicanos, “al contrario son las primeras en promover la conservación (solo que algunos políticos llaman a los terrenos en conservación, tierras inútiles). Cabe mencionar que las comunidades son saqueadas y reciben apoyos de programas de gobierno sin saber que recursos naturales poseen”.
Indicó que la protección forestal es tema de varios actores y que el gobierno debe innovar, capacitar a las comunidades y vincular a la academia directamente con la producción y conservación forestal. Explicó que se ha carecido de visión integral y se pierden un sin número de empleos que podrían estar bien remunerados.
En relación a la iniciativa REDD+, mencionó que es un reto que ofrece muchas oportunidades y que en México, se debe realizar por expertos mexicanos preferentemente, en lugar de personal improvisado; debe integrar la participación de las comunidades, técnicos forestales, académicos y la sociedad civil; debe conocer perfectamente bien el costo-beneficio del proyecto (ya que ahora el proyecto de fortalecimiento REDD+ y cooperación sur-sur se enfoca en otros temas, se ha gastado el presupuesto, no cuenta con expertos, se nutre de la Conafor y ha mostrado nula capacidad), contar con el personal calificado, entender que la escala de trabajo es uno a uno y no uno a 250,000.

NO SÓLO REFORESTAR, SINO SER SUSTENTABLES
De acuerdo al CCMSS, en México se estima que el 70% de los bosques y selvas pertenecen a ejidos y comunidades agrarias, y que en estas zonas naturales viven unos 12 millones de individuos, y que en dichas regiones producen 85% de la madera que se comercializa legalmente en México y los ejidatarios y comuneros deben ser reconocidos y apoyados como el ejemplo internacional que son en manejo sustentable de los recursos. Por ende, el gobierno mexicano no debe escatimar presupuesto para apoyar a los bosques comunitarios y mantener una política forestal que privilegie su uso sustentable.

EMPRESAS: QUE GOBIERNO SEA INCLUYENTE
Cabe destacar lo indicado por el organismo Reforestamos México de la empresa multinacional Bimbo, quien señala que en materia forestal debe mejorarse la gobernanza forestal ya que pese a que las capacidades institucionales del Estado mexicano en materia forestal se han fortalecido en la última década, el sector tiene que avanzar hacia dicho modelo en el cual el gobierno cumpla un rol facilitador para sumar esfuerzos del sector privado y el sector social en el manejo forestal.
Aumentar la productividad y competitividad del sector forestal ya que es urgente reactivar la productividad mediante una estrategia que armonice las plantaciones forestales comerciales con el manejo forestal sustentable de bosques y selvas naturales, a fin de incrementar la participación del sector forestal en el PIB, generar fuentes de trabajo, eliminar la pobreza y mejorar la calidad de vida de la población.

ÁRBOLES ARTIFICIALES, PARA EL FUTURO
En el proyecto Biosfera Dos que se realiza en Arizona, Estados Unidos se trabaja un proyecto llamado “Árboles Artificiales” que consiste en que la reforestación actual llegará un momento que ya no funcione ante la desertificación que acrecenta el cambio climático; por ello, y ante la falta de sitios en donde sembrar árboles y que al día se pierdan 356 kilómetros cuadrados de tierra forestal para ser tierras agrícolas, ha llevado a que John Holdren, director del centro de investigación Woods Hole, proponga la creación de árboles artificiales que pueden absorber más dióxido de carbono (CO2) que el arbolado natural.
De acuerdo a Allen Wright, investigador del Centro Biosfera Dos, los modelos de simulación se han establecido usando diversos elementos que atrapan el CO2, y se llegó a un ejemplar arbóreo de plástico que utiliza filtros de agua pero que han sido modificados para absorber CO2 del aire y el carbonato sódico que conlleva su fórmula le ayuda a extraer el CO2 con una velocidad similar a un árbol natural. Dicho proyecto es un tronco que en su cúpula tiene una especie de pantalla circular de la que cuelgan tiras de plástico absorbiendo CO2 que al sumergirse en agua normal libera el CO2 atrapado, en pruebas de laboratorio este sistema individual ha logrado absorber hasta una tonelada de CO2.

SUDAMÉRICA Y SUS COMUNIDADES RURALES
De acuerdo al Centro para la Investigación Forestal internacional (CIFOR), en las últimas tres décadas, por lo menos 200 millones de hectáreas de bosques  han sido transferidas legalmente a comunidades locales o pueblos indígenas. Como resultado de ello, las comunidades ahora son propietarias o gestionan alrededor de más del 11% de los bosques del mundo y en países subdesarrollados este poercentaje llega hasta el 22%.
Ello, explica Anne Larson, científica principal del CIFOR, es un primer paso que reconoce que “hay una mayor aceptación de la idea de que las personas que viven en los bosques podrían ser buenos gestores del bosque y/o pueden tener derechos legítimos sobre los mismos”.
Dicho organismo en comunicado de prensa, indicó que un proyecto de investigación sobre igualdad y medios de vida en el manejo forestal comunitario, Larson y otros investigadores compararon estudios de caso de América Latina, Asia y Africa.

Lo cual destaca que en algunos países asiáticos los gobiernos o grandes empresas madereras tenían derechos sobre los bosques de mayor valor y las comunidades recibían tierras degradadas. En África eran grupos de élite los que cosechaban las recompensas económicas dejando en la pobreza a los campesinos.

Mientras que en las zonas forestales más grandes en manos de las comunidades están en América Latina, y donde “las comunidades enfrentan un camino muy largo y difícil desde la obtención de derechos en el papel hasta lograr su implementación, disfrutar los derechos en la práctica y mejorar sus medios de vida. En América Latina, se tienen diversos modelos de extracción de madera a escala industrial que no son apropiados para las necesidades y la situación real del uso sustentable de los recursos por las poblaciones locales”.