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viernes, 27 de diciembre de 2019

Influenciadores latinos convocan a proteger la naturaleza


El propósito de Los 20 del 20 fue explicado por Claudia Bahamón, presentadora colombiana quien lidera este equipo tras una década de destacarse como embajadora de WWF, indicó que “seremos un grupo de 20 influenciadores latinoamericanos que en el 2020 vamos a estarle informando al mundo las decisiones que en las agendas internacionales se tomen”.
Añadió que los gobiernos deben aumentar la ambición para que en la década del 2020 al 2030 se reduzcan las emisiones de gases efecto invernadero, pues los científicos nos han advertido que si al 2030 siguen las actuales, los efectos serán catastróficos”.
“Hemos venido a hacer un llamado urgente a los gobernantes de todos los países del mundo para detener el aumento de temperatura en la Tierra. Los jóvenes nos movilizaremos para proteger la biodiversidad, para evitar que la temperatura sobrepase 1.5°C y promover estilos de vida más responsables y un desarrollo sostenible”.
Así lo expresó el joven influenciador y cantante latinoamericano Sebas Villalobos en la Conferencia de Cambio Climático de Naciones Unidas COP25, durante el lanzamiento de Los 20 del 20,  iniciativa regional convocada por WWF que impulsa un Nuevo Acuerdo por la Naturaleza y las Personas enfocado en que líderes del mundo tomen decisiones concretas para detener la pérdida y deterioro de nuestra riqueza natural.
El año 2020 es estratégico para el futuro del planeta porque los líderes globales tendrán la oportunidad de tomar decisiones en torno a la protección de la biodiversidad, la mitigación del cambio climático y el cumplimiento de los objetivos de desarrollo sostenible. Es urgente actuar ya.
Según reportes del Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC), de seguir emitiendo gases de efecto invernadero a la tasa actual, en 10 años la Tierra habrá superado los 1.5°C de incremento en su temperatura promedio con graves consecuencias para la humanidad.

 Esta iniciativa proviene del mundo del entretenimiento y las artes. Son jóvenes creativos, carismáticos y con grandes audiencias. Entre los 14 que hasta el momento se han unido al grupo de “Los 20 del 20”, suman 120 millones de seguidores en sus redes sociales, el equivalente a los habitantes que tienen juntos Argentina, Perú, Chile y Bolivia.
Ellos decidieron compartir su amor por la naturaleza y su compromiso para defenderla, así como alzar su voz para ser escuchados por líderes de la región entera. Todo el año próximo invitarán a su público a sumarse a este Nuevo Acuerdo que proteja los espacios naturales y la riqueza de la vida silvestre, y que logre reducir la huella de producción y consumo.
Son blogueros de viajes, artistas y youtubers de México, Colombia, Ecuador, Perú, Argentina y Venezuela; con una sensibilidad especial hacia su entorno y conscientes de que su capacidad de llegarle a tantas personas conlleva una responsabilidad en el momento histórico que están viviendo.
Ellos son Claudia Bahamón, Sebas Villalobos, Katy Esquivel, Kevsho, Mario Ruiz, Daniela Hoyos, Andrew Ponch, Evaluna Montaner, Johann Vera, Lesslie Velázquez de “Los Polinesios”, Camilo Echeverry y de “Enchufe TV” Jorge Ulloa, Nataly Valencia y Raúl Santana. Hasta hoy son 14 y su meta es completar 20 voces latinoamericanas unidas por el cambio.
Los 20 del 20 asumirán el reto de difundir temas ambientales y científicos y de participar en el Nuevo Acuerdo por la Naturaleza y las Personas, gracias al apoyo de WWF.

jueves, 26 de diciembre de 2019

Más de 11,000 científicos advierten sobre la emergencia climática


La Alliance of World Scientist, un grupo de más de 11,000 científicos de todo el mundo, publicó esta semana un artículo en el que aseguran que “estamos enfrentando una emergencia climática a nivel mundial”.
Esta afirmación se basa en una serie de indicadores que ellos llaman “signos vitales” de la tierra, los cuales, prácticamente en su totalidad, tienen resultados alarmantes y resultan en una “clara e inequívoca emergencia climática”.
Los científicos hacen un llamado para tomar acción y llevar a cabo medidas contundentes y duraderas que incluyen dejar el petróleo bajo la tierra, sustituir los combustibles fósiles por energías renovables bajas en emisiones y disminuir nuestra demanda eléctrica.
El texto también menciona que, de no realizar cambios profundos y duraderos en las actividades humanas, será inevitable experimentar un sufrimiento humano incalculable.
Este llamado contrasta con la pasividad que la gran mayoría de los gobiernos, incluido el  mexicano, han adoptado respecto al problema. El presidente Ándres Manuel López Obrador ha descartado públicamente que se enfrente una emergencia climática y se ha dicho conforme con las acciones que su administración ha tomado en materia ambiental.

Sin embargo sus decisiones políticas, principalmente en materia energética y presupuestal que favorecen de manera abrumadora a los combustibles fósiles, alejan de manera radical al país de los compromisos adquiridos en acuerdos internacionales y a los que el gobierno está obligado a cumplir por ley.
En vísperas de la COP25, a celebrarse en Madrid, España, la organización Greenpeace exigió al presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, que en México se declare una emergencia climática, la cual no está sujeta a opiniones sino a hechos que la ciencia muestra con claridad y contundencia.
Asimismo exige que la política energética de nuestro país obedezca los compromisos nacionalmente adquiridos en los Acuerdos de París, lo que significa reducir la dependencia de los combustibles fósiles, ya sean nacionales o importados, y aprovechar el potencial en materia de energía renovable con el que cuenta el país, con una visión que privilegie los derechos humanos.

México ante la COP25: incongruencias y oportunidades


La 25ª Conferencia de las Partes celebrada en Madrid, España, siendo la Conferencia más larga de la historia en el marco de la Convención de Naciones Unidas sobre Cambio Climático. El resultado de la cumbre no representa avances importantes frente a la #EmergenciaClimática, debido a la falta de acciones contundentes para atenderla y a que los dos temas nodales de la discusión, las reglas de los mecanismos de mercado de carbono y el mecanismo de pérdidas y daños, no tuvieron avances significativos que permitan hacer frente a la problemática con la efectividad y urgencia requeridas.
En cuanto a este último, aunque se determinó que el Fondo Verde del Clima analizará la inclusión de las pérdidas y daños como un aspecto a financiar, habrá que esperar hasta la COP26 a celebrarse en Glasgow, Reino Unido, en 2020.COP, para contar con mayores definiciones.
Un logro que fue celebrado en la Conferencia fue la aprobación del Plan de Género en donde se insta a las partes a incluir la visión de género en sus políticas climáticas. Si bien este es un avance importante en términos de crear políticas adecuadas por los impactos diferenciados del cambio climático en las mujeres, es un avance que resulta insuficiente en tanto las Partes no ataquen de manera efectiva las causas del cambio climático y lo hagan con pleno respeto de los derechos humanos de las comunidades y de la población en general.
Lo observado en la COP25 a nivel internacional dejó muchos aspectos irresueltos y una clara visión de la falta de voluntad de países como Arabia Saudita, Brasil, Estados Unidos y Australia de construir una agenda que fortalezca el multilateralismo y haga frente al problema climático de raíz. Aunque estos eran los países oponentes en el escenario internacional, a nivel nacional México se sumó a la lista de países con severas contradicciones respecto a la atención del calentamiento global y la emergencia climática.  

Mientras a nivel internacional se celebraba la COP25 en un entorno adverso, México lanzaba a nivel nacional comunicados sobre el hallazgo de reservas petroleras en Tabasco y sobre el interés del país en volverse una potencia en litio, en una clara contradicción con las acciones urgentes que se requieren para atender la emergencia climática.
Aunque el tema del litio se enmarcó en la posibilidad de que el país sea líder en movilidad eléctrica, el objetivo para atender la crisis climática no debe ser la sustitución de todos los vehículos a eléctricos, sino a la mejora del transporte público y la reducción del uso de los vehículos privados. 
México está una vez más apostando a grandes extracciones de minerales, gas y petróleo, y no a mecanismos de eficiencia y ahorro energético, así como de decrecimiento para lograr cambios en los patrones de consumo que lleven a una disminución radical del mismo.
Los anuncios dados de manera paralela a la COP25 daban información clara de la desconexión existente entre las políticas energéticas y económicas del país, y las ambientales y sociales. Así, mientras algunos funcionarios en el marco de las negociaciones buscaban de manera acertada impulsar la inclusión de los derechos humanos en las definiciones derivadas del Acuerdo de París, otros proponían políticas que atentan contra el derecho a un ambiente sano y derechos humanos conexos, como el caso de seguir extrayendo hidrocarburos y minerales, lo que demuestra la gran incongruencia existente. 

México contó con una de las delegaciones más grandes que haya tenido antes, con más de 80 personas, contando con la participación de tres subsecretarios de Estado. Sin embargo, la falta de Secretarios de Estado hizo evidente la falta del respaldo político necesario en las negociaciones.   
 La COP25 no rindió los resultados deseados, sin embargo, ello no exime a los países signatarios del Acuerdo de París de cumplir con lo ya acordado, y México es uno de ellos.Si bien el haber empujado la inclusión de derechos humanos y los derechos de los pueblos indígenas y tribales, así como el enfoque de género fue un acierto en la negociación, ahora es necesario demostrar congruencia hacia el interior; pues la política energética actual camina en sentido opuesto al cumplimiento de estos derechos y a la reducción de emisiones que se tendría que estar haciendo para atender la emergencia climática de manera seria y responsable con las presentes y las futuras generaciones.
Demandas ciudadanas al gobierno de México tras COP25
Diversas organizaciones de la sociedad civil mexicana, incluidos diversos representantes juveniles que asistieron a la COP, han establecido la demanda de que el gobierno mexicano:
Sea congruente y se comprometa con la atención de la emergencia climática
Ponga en marcha una transición energética justa
Incremente los mecanismos para la adaptación a los impactos negativos del calentamiento global, cada vez más evidentes en el país.
Cumpla su compromiso de prohibir la técnica del fracking para la extracción de hidrocarburos, que ya está recibiendo recursos públicos.
Establezca un plan claro para abandonar la explotación del gas y el petróleo en el corto plazo, como lo requiere el compromiso de que la temperatura del planeta no aumente más de 1.5 grados centígrados.
Publique a la brevedad la Estrategia Nacional de Cambio Climático, el Programa Especial de Cambio Climático, la Estrategia Nacional de Movilidad Eléctrica y la ruta de implementación de la Contribución Nacionalmente Determinada con un aumento de la ambición.
Establezca con claridad el destino de los recursos del Fondo para el Cambio Climático.
Todo lo anterior con un enfoque de transparencia, derechos humanos, equidad de género y con sus respectivas asignaciones presupuestales.
Es importante que el Estado mexicano deje de operar bajo discursos incongruentes y que actúe con rapidez y ambición ante la #EmergenciaClimática.

lunes, 16 de diciembre de 2019

COP25, análisis de la contaminación de los océanos


La denominada “Conferencia Marco de las Naciones Unidas para el Cambio Climático”, siendo esta su vigésima quinta edición; este año Madrid, España es el anfitrión de la edición que ha sido titulada como BlueCOP25 (COP25AZUL), ya que el tema central es la importancia de los océanos y su urgente rescate.
Cada año, diversas agencias internacionales emprenden acciones en conjunto para abordar la crisis ambiental de forma global y el objetivo de la COP es "estabilizar las concentraciones de gases de efecto invernadero en la atmósfera, para evitar la interferencia peligrosa de la actividad humana en el sistema climático”, en la actualidad 197 países se encuentran ratificando dicho tratado. 
Al respecto, Felipe Benítez, director ejecutivo de la organización Corazón Latino, ubicada en los Estados Unidos, indicó que a pesar de los esfuerzos del presidente Trump por mermar acciones en beneficio del planeta, como la reciente salida de los EE.UU. del Acuerdo de París, diversos líderes sociales, estados y empresarios estadounidenses, continúan con los compromisos en este rubro y más de 3.800 líderes del gobierno local, tribal y estatal de los EE. UU, el sector privado y otros más están "todavía en" dicho acuerdo. 
El tema principal que se discute durante la BlueCOP25, intenta buscar respuestas sobre qué se necesita para salvar los océanos, acciones que realmente permitan generar resultados en poco tiempo y que podrían ayudar a resolver otros temas de suma importancia para el medio ambiente del planeta.
Entre estas acciones se habla sobre: reducir sustancialmente las emisiones de gases de efecto invernadero, especialmente el dióxido de carbono, que causa la acidificación de los océanos.
Proteger la capacidad natural del océano para almacenar carbono y mitigar el cambio climático, conservando y restaurando los ecosistemas costeros de "carbono azul", incluidos los manglares, los lechos de pastos marinos y las marismas salinas.

Implementar estrategias de adaptación para aumentar la resistencia de los océanos a los impactos inevitables del cambio climático. Esto incluye proteger fuertemente al menos el 30% del océano en áreas donde la vida silvestre marina puede prosperar, así como promover la gestión sostenible de la pesca, la reducción de la contaminación y la restauración del hábitat oceánico.
También se propone caminar hacia una transición lejos de los combustibles fósiles y hacia fuentes de energía renovables, incluidas las energías renovables marinas bien planificadas como la energía eólica y de las mareas.
El Cambio Climático pone en peligro todo lo que el océano hace por la humanidad: suministrar la comida y oxígeno, apoyo a las economías costeras, regular el clima y proteger las costas de las tormentas. 
Los océanos absorben una cuarta parte de todo el dióxido de carbono que los humanos emiten a la atmósfera, esto los convierte en un “sumidero de carbón”, pero esa capacidad de absorción es limitada.
Cerca del 90% del calor extra causado por el calentamiento global se queda en los océanos. Sin este servicio y sin los efectos de calentamiento y enfriamiento de las corrientes marinas, las temperaturas mundiales serían demasiado inestables como para sustentar la vida. 
La comunidad Latina participa en la COP25 con el evento #LatinosMarinos, Liderazgo Azul en CA y Latinoamérica, en él habrá paneles para discutir los esfuerzos actuales para proteger los océanos y ecosistemas costeros del cambio climático como la campaña Global 30X30, el aumento de la resiliencia y adaptación al clima, y ​​las implicaciones de equidad y justicia de lo que está sucediendo en los océanos y costas


lunes, 2 de diciembre de 2019

Se retira EEUU del Acuerdo de París en vísperas de la COP 25


A pocos días del inicio de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático de 2019, la COP 25 -la cual se enfoca en tomar acción climática en torno a los océanos-, el gobierno de los Estados Unidos (EEUU) comenzó el procedimiento formal para retirarse definitivamente del Acuerdo de París.
La salida del tratado le permitiría al presidente Trump seguir promoviendo de manera deliberada la extracción en tierra y mar abierto, así como la comercialización de combustibles fósiles y sus derivados, sin la necesidad de acatar ningún acuerdo internacional para el combate al cambio climático.
Estas acciones que favorecen a los grandes corporativos energéticos, vulneran las tierras públicas y sobre todo los mares, que ahora quedan a merced de los derrames que provocan las exploraciones y extracciones de petróleo, los cuales causan daños en la salud humana, afectan la procuración de alimentos del mar para consumo personal y comercial, al tiempo que acaban con los ecosistemas marinos que absorben alrededor de un cuarto del dióxido de carbono que los humanos emiten hacia la atmósfera y retienen hasta el 93% del calor generado por este gas de efecto invernadero.
La salida del Acuerdo de París
A pocos meses de haber llegado a la presidencia en el 2017, Donald Trump declaró que el país se retiraría del Acuerdo de París y que “cesaría toda la implementación del mismo”, y así lo ha hecho durante el tiempo que ha estado en el mandato. A través de la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos, ha llevado a cabo acciones para debilitar y vulnerar la normatividad y políticas federales de las agencias, en materia de reducción de gases de efecto invernadero. 
De acuerdo con una publicación de Independent, hasta abril de 2019 su administración ha otorgado más de 378 millones de acres de concesiones para la exploración de petróleo y gas, lo que podría emitir entre 854 millones y 4.7 billones de toneladas de bióxido de carbono.
Por otro lado, bajo el argumento de que otras naciones abusan de los recursos que otorgaron los EE.UU. en esta materia, desde el inicio de su gestión también dejó de contribuir con fondos climáticos internacionales que eran otorgados a los países más pobres para que éstos pudieran tomar medidas de adaptación y combate al cambio climático. 
Sin embargo, aún cuando las firmes acciones del presidente Trump para beneficiar a los grandes corporativos emisores de contaminación climática han sido claras, la misma industria de la energía y manufactura, organizaciones no gubernamentales, productores agrícolas y ciudadanos, tribus y legisladores han unido fuerzas y voluntades para continuar con el combate hacia el cambio climático.

Este conjunto de aliados se ha posicionado como la oposición a la altura de un presidente que a todas luces, sigue creyendo que el desarrollo y futuro de una nación residen en el impulso de empresas y políticas ‘sucias’ que contribuyen al aceleramiento del calentamiento global; lo que a su vez promueve el aumento en el nivel del mar, la acidificación de los océanos y vulnera las actividades económicas de pesca y turismo que sustentan a las comunidades costeras. Esto sin contar que las deja en peligro de desaparecer ante los riesgos del alza en la marea.  
Ante la negativa del gobierno federal de continuar reforzando las acciones para frenar y reducir emisiones de gases de efecto invernadero, California y Nueva York surgieron como los dos grandes estados campeones de la defensoría e implementación de acciones y políticas de adaptación, resiliencia y combate al cambio climático.
Asimismo, el pasado jueves 21 de noviembre, Congresistas de los Estados Unidos presentaron la Ley por una Economía 100% Limpia, misma que cuenta con el respaldo de más de 150 copatrocinadores entre los que se encuentran la Nueva Coalición Demócrata, los Comités Progresista, Negro del Congreso, Hispano del Congreso y el de líderes Senior de la Casa de Representantes; entre más de una docena de las principales organizaciones ambientalistas y climáticas líderes en el país.
California y su liderazgo ambiental en el 2018
En el 2018, la ciudad de San Francisco en California, fue sede de la Cumbre Global de Acción Climática (GCAS por sus siglas en inglés), la que se enfocó en resaltar a la naturaleza como la solución inminente para frenar al cambio climático y reunió a gobiernos nacionales y subnacionales de distintos países destacando la participación de líderes indígenas. 
Ese mismo año California se comprometió a utilizar 100% energía limpia en su red eléctrica para el año 2045 bajo la Ley SB 100, promovida por el gobernador Jerry Brown. Esta legislación estableció además que para el 2030 las compañías deben obtener el 60% de su energía de fuentes renovables, incrementando en un 10% la meta que se había establecido anteriormente. Para el 2016 California ya había alcanzado la producción de energía limpia en un 46%.
Además de las graves sequías, lluvias torrenciales e incendios forestales que han afectado al estado a consecuencia del cambio climático, el incremento en la temperatura del océano y su acidificación han dañado gravemente otro de los sectores productivos del estado: la pesca, la cual se ha visto lastimada por la pérdida de ecosistemas marinos que permiten la regulación del clima y el sustento de cientos de miles de familias que habitan la costa.
Nueva York y su Cumbre de Acción Climática en el 2019
Otro estado que ha demostrado su liderazgo en materia de adaptación, resiliencia y combate al cambio climático es Nueva York, cuyo territorio se ve amenazado por el aumento en el nivel de los océanos y que en abril de este año dio a conocer el Green New Deal de la ciudad de Nueva York, proyecto que busca construir una ciudad fuerte y justa a través de acciones contundentes para afrontar la crisis climática, lograr la equidad y fortalecer la democracia. 
Aunado a esto, el pasado mes de septiembre Nueva York fue sede de la Cumbre de Acción Climática de las Naciones Unidas. Durante esta cumbre se publicó el reporte El Océano como la Solución al Cambio Climático, que ha establecido que existen 5 importantes oportunidades de acción climática en torno a los océanos y que complementa los hallazgos encontrados en el reporte 2019 del IPCC:
Generar energía renovable que se obtenga de fuentes oceánicas y renovables, tales como la eólica y otras innovaciones como celdas solares flotantes y el uso de la energía generada por las olas y la marea. 
Transporte marítimo.
Implemento a tecnologías disponibles que permitan incrementar la eficiencia energética y sostener el desarrollo de combustibles bajos en carbono. 
Conservar ecosistemas costeros y marinos, aprovechamiento del “carbono azul” como los manglares, pastos marinos y pantanos salinos, para prevenir la liberación de gases de efecto invernadero e incrementar los esfuerzos de restauración de los mismos. 
Cambios en las pesquerías, acuacultura y hábitos alimenticios, para reducir la intensidad de las operaciones de éstas, optimizar la captura de peces y consumir alimentos marinos de granjas sustentables.  
Almacenamiento de carbono en el lecho marino: además de invertir en investigaciones para minimizar los impactos ambientales del almacenamiento de carbono a largo plazo, y eliminar las barreras regulatorias y económicas. 
Si bien el presidente Trump claramente dejará un espacio vacío de participación en la COP, el país será representado en esta Cumbre Climática por la coalición de más de 3,500 representantes de los 50 estados: We Are Still In (Seguimos Dentro). 
La coalición que representa a más de la mitad de la población de los EE.UU., ha tenido una fuerte presencia en los eventos de la COP desde el 2017. En su participación, se ha caracterizado por recalcar que en los EE.UU. las medidas de adaptación, resiliencia y combate al cambio climático seguirán aplicándose aún cuando el país quede fuera de los tratados internacionales.