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miércoles, 17 de abril de 2019

Océanos; ecosistemas incomprendidos


Los océanos del mundo padecen de una alta incomprensión de la humanidad, desembocando en la alta contaminación que se le provoca a este ecosistema; muestra de ello son las islas de plástico, presencia de microplásticos en su fauna, pesca irracional de sus bancos marinos, entre otros de sus problemas que el hombre le ha provocado.
Cabe mencionar que los océanos proveen servicios ambientales irremplazables con un valor estimado de 24 billones de dólares a nivel global. Pese a ello, el plástico PET se ha convertido en un gran malestar que le atañe. Estimaciones de la ONU indican que cada año 13 millones de toneladas de PET acaban en las aguas del planeta.
Problemática que está rebasando a la humanidad, pese a que estos ecosistemas son los mayores generadores de oxigeno planetario, ejemplo de ello, es que una de cada dos respiraciones del ser humano es de aire  creado en los océanos.
Al respecto, Pedro Zapata, Vicepresidente de la organización internacional Oceana, comentó a este reportero que uno de los factores clave donde se busca incidir para el control de la contaminación de los mares es realizar una pesca sustentable vía la transformación de las políticas públicas.
Ya que, dijo, la pesca y la industria no están peleadas con la conservación marina; más, calificó de muy urgente antes que nada, el controlar el vertido de desechos en los océanos, ya que la ONU estima que cada minuto se arroja a las aguas marinas una carga de desechos del tamaño similar a la carga de un tracto-camión de basura.

“No hay tiempo para dejar las soluciones a otra generación, detalló, se debe buscar las soluciones en la educación poblacional y en la incidencia de las políticas públicas. Labor, que especificó es uno de los principales eslabones de trabajo de esta organización que en 14 años se ha enfocado a temas de pesca sustentable, contaminación oceánica mundial y en política pública en los 30 países que controlan el 90% de pesca planetaria.
Añadió que “el mar es parte de nosotros y nuestro destino está atado a un océano saludable. Por ello, es esencial tener mejores leyes, acordes a la realidad mundial que exige un panorama sustentable en la actualidad y en el futuro”.
Por su parte, Manuel Ruiz, Director de la Fundación Heel Habilidades, organización enfocada en ciencia y conservación marina, informó a este reportero que al paso de una década de trabajos en costas y mares mexicanos, les aprecia muy dañados por el alto consumo de plásticos y desechos que se vierte a los mares, rebasando a los municipios costeros, que son la autoridad encargada de los sistemas de limpia.
En los Estados del pacifico mexicano se padece de basureros al aire libre junto a las costas, lo cuales, acaban tirando sus desechos a las playas, impactando al turismo, aunado a que las corrientes marinas llevan estos desechos hasta aguas de China e Indonesia. Mientras que en el caso del Golfo de México, el fenómeno que se presenta es a la inversa y llegan plásticos PET del sur del continente.
Por ello, indicó que se tiene que trabajar con las autoridades para promover cadenas de valor como fomentar productos textiles que sustituyan el uso de plásticos, aunado a tener campañas educativas para evitar el consumo de botellas PET.
Dijo que “tenemos que trabajar en leyes federales para el control y mitigación de usos de plástico, desde botellas, bolsas y hasta control de los microplásticos que dañan a la fauna y al final al humano; con base a un trabajo gradual. Debemos ser realistas que estas industrias no pueden parar de trabajar de un día al otro”.
Ante dicha realidad, diversas organizaciones ambientales proclaman que se cuente con una nueva legislatura de uso de productos de plástico; normatividad legal que se pide contenga conceptos de educación ambiental; que también el sector turismo trabaje para el reciclado de los plásticos que utiliza, etc. En los estados de Baja California Sur, Querétaro, Jalisco, Veracruz, Quintana Río, San Luis Potosí, ya tienen leyes locales para el control y hasta prohibición de las bolsas y popotes de plástico.
De acuerdo a la Asociación Nacional de Industrias del Plástico (ANIPAC) en México, el consumo nacional de plástico es de 5.3 millones de toneladas anuales.
Finalmente, Alicia Pérez Porro, investigadora del Museo de Historia Natural del Smitsonian en Washington, DC, puntualizó a EFE dijo que los mares y playas en Latinoamérica padecen del grave problema de plásticos que son arrojados por falta de cultura de sus pobladores.
Lamentó que “da pena y vergüenza siempre apreciar en las playas, bolsas, botellas PET, popotes, etc. que al final dañan a los peces, los arrecifes y al no conocer toda esta biodiversidad se desprecia su cuidado que al final repercute en la pérdida de este patrimonio único en Latinoamérica”.

lunes, 20 de agosto de 2018

En grave riesgo la viabilidad de los océanos


La Fundación Heinrich Böll presento el Atlas de los Océanos: Hechos y cifras de las amenazas a nuestros ecosistemas marinos, en donde se señala que los océanos del planeta padecen de una grave contaminación y sobrepesca que ponen en riesgo su viabilidad a futuro.
Se detalla que el aprovechamiento de los recursos marinos y cómo el acceso ilimitado a ellos está amenazando la sustentabilidad de los océanos. Dawid Bartelt, Director de la Fundación Heinrich Böll México y El Caribe, señaló que “el propósito del Atlas de los Océanos es ilustrar la importancia del papel que desempeñan. Nuestros océanos y costas representan bienes comunes que debemos proteger y gestionar entendiendo que mucho de nuestro bienestar depende de los recursos marinos”.
México es el país de América Latina con la mayor extensión de litorales o costas (alrededor de 11,122 km2). El Atlas destaca como principales amenazas para el equilibrio de los ecosistemas marinos a la contaminación – mayormente generada por fuentes situadas en tierra – y a la sobreexplotación pesquera. Estos ecosistemas que absorben el 93% del carbono emitido por la humanidad. De ahí su gran importancia para que los mares sean considerados dentro de las negociaciones globales en mitigación climática. 
Alejandro Olivera, representante en México del Centro para la Diversidad Biológica, declaró que en México las políticas pesqueras se han enfocado a aspectos clientelares pues el 70% de su presupuesto de la Comisión Nacional de Pesca (CONAPESCA) se va en subsidios, específicamente en combustibles para embarcaciones  y deriva en mayor sobrepesca.
Igualmente, denunció que este sector padece de mucha falta de transparencia y se ocultan datos oficiales en inversiones, subsidios, realidad de los bancos de pesca, hasta el no mostrar los datos de los sistemas de monitoreo satelital.
Indicó que debe actualizarse el reglamento de la ley de pesca que es del año 1999 y se requiere ser modificado. Aunado a que la propia Auditoria Superior de la Federación indicó que la propia CONAPESCA no acreditó que este organismo haya establecido acciones y políticas de sustentabilidad en materia de pesca en el pasado sexenio.
“Los mares mexicanos sufren de un severo estrés debido a la contaminación, sobrepesca, falta de gobernanza, pesca ilegal, entre otros problemas. Las políticas pesqueras asistencialistas implementadas por Conapesca generan incentivos perversos. Es urgente que el gobierno realice una transformación de esta importante actividad”.
En el tema de los problemas de contaminación por plásticos, Lorena Ríos Mendoza, investigadora de la Universidad de Wisconsin, Estados Unidos, declaró que los microplásticos es un elemento muy usual en diversos artículos de uso humano, pero que al llegar a los océanos son de lo más dañino posible. 
Indicó que aunque se ha puesto en boga los plásticos de degradación rápida, siguen siendo productos elaborados por polímeros sintéticos que provienen del petróleo que al final son absorbidas por los seres vivos. Y estos elementos siguen creciendo su producción que llego a los 300 millones de toneladas por año, estimando llegar a la cifra de 335 millones de toneladas en 2018. Que tienen en promedio una vida de 100 años.
Más del 80% de la basura en los océanos es plástico. Aunado a que también son transportes de especies invasores para diversos ecosistemas.  “En los océanos, ríos y lagos, no sólo se están acumulando estos desechos plásticos, sino que están concentrando y transportando compuestos tóxicos, que provocan cáncer, formación de tumores y afectaciones a los procesos hormonales. También pueden acarrear bacterias y virus, convirtiéndose en una nueva fuente potencial de estos tóxicos hacia los organismos marinos”.
Se conocen cinco grandes manchones de basura. Sin embargo, la mayor parte de la basura llega a las zonas costeras en todo el planeta, convirtiéndose en un problema mundial. En 2015, por ejemplo, 100 m3 de desecho plástico se acumularon en las costas de Spitsbergen, una isla remota a mitad de camino entre Noruega y el Polo Norte.
Por su parte, Omar Arellano Aguilar, profesor e investigador de la Facultad de Ciencias de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), comentó que entre los mayores riesgos oceánicos que se pueden mencionar está el aumento del nitrógeno, fósforo y la acidificación de diversas regiones que provocan las zonas muertas en los mares. 
Son varias las zonas carentes de oxígeno en los océanos del mundo. Algunas de las más grandes se producen de forma natural, como las de las costas del Perú, Namibia y la península Arábica, donde solo habitan organismos especialmente adaptados como las bacterias. Sin embargo, generalmente las zonas inertes cercanas a los deltas de ríos son de origen humano y crecen cada vez más.
Este informe señala que los mares padecen cada año de una pérdida de 9 millones de toneladas de vida marina. Tanto por sobrepesca, contaminación que se acrecienta por la dispersión de plaguicidas y fertilizantes que se ubican desde las costas y al final penetran en los peces.
En el tema de hidrocarburos, se catalogó de alarmante los derrames constantes que padecen los océanos. Ejemplificó este investigador que en el Golfo de México Pemex se han arrojado 4,938 toneladas de petróleo en los pasados cinco años.
Comentó que “la estabilidad climática depende de la integridad ecológica de los océanos, pues en este ambiente se llevan a cabo flujos de reciclaje de materia y energía a nivel planetario. Los límites planetarios ya nos indican la importancia de actuar ahora para frenar la degradación de zonas en donde se está comprometiendo la vida marina. En este sentido, las costas y deltas de los ríos son las más vulnerables por su cercanía a la zonas industrializadas y urbanas”.
MUNICIONES EN LOS MARES

Las guerras mundiales y otros conflictos. Muchos países alrededor del mundo han desechado armas químicas y convencionales en los océanos. Los expertos concuerdan en que recuperar las municiones implicaría costos muy elevados, además de riesgos significativos. Sin embargo, dejarlas donde están también es muy riesgoso.
Por ejemplo, 70 años después de finalizada la Segunda Guerra Mundial, cúmulos de fósforo blanco de bombas incendiarias siguen apareciendo en las playas. Estos cúmulos se asemejan al ámbar y los niños disfrutan coleccionándolos, sin embargo, el fósforo inicia una reacción violenta al entrar en contacto con oxígeno y calor y pueden alcanzar una temperatura de 1,300 ºC que puede incinerar hasta los huesos. Estos residuos militares seguirán implicando un riesgo por mucho tiempo.
MICROPLÁSTICOS, ENORME PROBLEMA

El mundo produce 300 millones de toneladas de plástico anualmente. Cerca de 2% de esa cantidad —alrededor de ocho millones de toneladas métricas— termina en los océanos. Es una cantidad impresionante, no obstante, 1% de ese plástico se encuentra en la superficie de los océanos. La mitad de ese 1% se acumula en vórtices de basura; la otra mitad se encuentra más dispersa. Eso deja 99% (7.92 millones de toneladas métricas) sin contabilizar anualmente.
La concentración de plástico en el fondo marino es mil veces mayor que el plástico concentrado en la superficie. El microplástico queda atrapado en el fondo marino, se integra como parte del sedimento y gradualmente conforma una nueva capa geológica, el “horizonte plástico” que los investigadores del futuro atribuirán a nuestra era, detalla el estudio.