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martes, 14 de octubre de 2014

El presupuesto forestal 2015, es un ejercicio de opacidad

De acuerdo al Consejo Civil Mexicano de Silvicultura Sustentable (CCMSS), el presupuesto forestal presentado para el año 2015 es un ejercicio de opacidad ya que la crisis que sufre el sector forestal afecta la vida de casi 11 millones de personas que dependen de los bosques y selvas del país.
Por ello es necesario modificar la información que incorpora la Secretaría de Hacienda en el Proyecto de Presupuestos de Egresos de la Federación (PPEF) 2015 para presentar de forma clara y transparente los montos que se asignarán a cada uno de los programas forestales que ejecuta la Comisión Nacional Forestal (Conafor), y eliminar la opacidad del presupuesto para hacer posible una evaluación pública previa de la orientación de las inversiones y la política forestal.
Se denunció que la opacidad con la que actualmente se presenta el presupuesto del sector forestal abre la puerta a la Conafor para un ejercicio discrecional del gasto público y no contribuye a mejorar la orientación de la política sectorial, lo que puede frenar la generación de bosques competitivos y sustentables que contribuyan a la activación de las economías locales y su conservación.
En comunicado de prensa se detalló que para hacer realidad lo anterior, el gobierno federal (Secretaría de Hacienda, Semarnat y Conafor) deberían corregir los siguientes aspectos para la formulación del PEF 2016:

Publicar información desagregada del Programa Nacional Forestal que permita conocer a detalle el presupuesto asignado a los programas incluidos en cada uno de los rubros presupuestarios de la Conafor, especificando los montos asignados a cada uno de ellos.
Ajustar los nombres de los programas presupuestarios para que estos den cuenta de los múltiples componentes que los conforman y para que así se facilite el seguimiento, evaluación y rendición der cuentas con base en el análisis presupuestal.
Asegurar que cada área operativa de la Conafor involucrada en la ejecución de un programa presupuestario tenga un indicador de gestión en la Matriz de Indicadores para Resultados (MIR), para que de este modo se pueda evaluar su desempeño y su contribución específica al cumplimiento de los programas y presupuestos.
Asegurar una mayor inversión del gasto público en materia forestal para superar los múltiples obstáculos que limitan la participación de los productores forestales en el mercado nacional e internacional. La orientación de los recursos se debe dirigir a programas relacionados directamente con el fortalecimiento de las capacidades productivas e institucionales de las comunidades, ejidos y demás productores forestales.

Armonizar el presupuesto público con los objetivos marcados para la política forestal y climática en la Estrategia Nacional de Cambio Climático, el Plan Nacional de Desarrollo y el Pronafor para así orientar los recursos públicos hacia el desarrollo de capacidades locales, el manejo forestal sustentable y la productividad como motores de la economía en regiones rurales y la conservación activa de los bosques.

viernes, 21 de febrero de 2014

Manejo comunitario, la mejor y quizá última solución a la conservación forestal

Ante la presencia del cambio climático, desertificación agravante, autoridades ineficaces, deforestación, reforestación oficiales sin resultados conllevan a que una de las alternativas más eficaces por impulsar en la conservación forestal sea la organización social de comuneros, campesinos, ejidatarios, etc,  una última resistencia para salvaguardar los bosques que brindan los servicios ecosistémicos más primordiales para la humanidad.
            En México, organizaciones civiles hablan de 500 mil hectáreas de bosque deforestadas al año, mientras que la Secretaría del Medio Ambiente (Semarnat), habla de 150 mil y ante este negro panorama, los núcleos ejidales han establecido diversos proyectos que por sí solos son ejemplo mundial como es el proyecto de manejo integrado de territorios comunitarios en el estado de México, con coordinación del Consejo Civil Mexicano para la Silvicultura Sostenible (CCMSS).
En información proporcionada  este reportero, por parte de Lucia Madrid, integrante del CCMSS indica que uno de los éxitos de este proyecto es el trabajo de los mexiquenses con visión sustentable en la cuenca Amanalco-Valle de Bravo, la cual abastece de agua potable a alrededor de 8 millones de personas del valle de México, ya que los recursos naturales de esta cuenca proveen los medios de subsistencia de 53 comunidades rurales de alta marginación que buscan subsanar dicho atraso.

Recordó que en esta zona se padecía porque el 20% de la cuenca tiene índices de erosión superiores a las 50 ton/ha/año, perdiéndose así la fertilidad de la tierra, disminuyendo la productividad agrícola y contaminando los cuerpos de agua por agroquímicos y basura. Aunado a la presión del urbanismo y del abandono del campo.
Enfatizó que esto les hizo trabajar en el programa de “Manejo  Integrado de Paisajes Comunitarios”  en dicha cuenca, bajo el eje de manejo de los territorios debe ser de manera integrada; aprovechamiento sustentable de los bosques; el que las comunidades en México son propietarias colectivas de alrededor del 70% de la tierra y deben ser el actor central del manejo sustentable y la conservación de los recursos naturales.
Consiguiendo diversos ordenamientos territoriales comunitarios en 11 ejidos que suman unas 13 mil hectárea, y en términos generales en cuenca Amanalco-Valle de Bravo, el CCMSS ha invertido directamente alrededor de 400 mil dólares en la restauración de tierras forestales degradadas con cercado y reforestación de tierras dañadas por el ganado, actividades de soporte a la regeneración forestal natural, recolección de germoplasma local y siembra directa en áreas degradadas. Aunado al apoyo de donaciones privadas y del programa de fondos concurrentes de la Comisión Nacional Forestal (Conafor).
Cabe mencionar que el reconocimiento internacional a este proyectos forestal mexiquense fue en la concurso “Una tierra para la vida”, convocado por la Convención de las Naciones Unidas que pone de relieve a las organizaciones que luchan de manera tangible contra la desertificación, la degradación de la tierra y la sequía.
A este respecto en datos proporcionados a este reportero por parte de la Conafor, se señala la cobertura forestal se ha reducido notablemente en las últimas décadas, esto por el pastoreo excesivo, expansión urbana y la tala ilegal, además de los incendios, plagas y problemas derivados de políticas públicas que inciden en las áreas rurales.
Por ello, es fundamental el impulsar las actividades productivas, de protección, conservación y de restauración en materia forestal así como participar en la formulación de programas y en la aplicación de la políticas de desarrollo forestal sustentable y esto hace imperante el que el sector forestal mexicano este alistándose para la implementación del programa Reducción de Emisiones Derivadas de Deforestación y Degradación (REDD+).
            Cabe señalar que este programa mundial tiene tres pasos esenciales para su éxito, la preparación, la implementación y pago por resultados; a lo cual aspiran las comunidades dueñas de los bosques en México, el poder vivir de su arbolado.
Esto redunda en que sólo por medio de un desarrollo rural sustentable se podrá transitar hacía una tasa de cero por ciento de pérdida de carbono en los ecosistemas forestales originales, y de esta manera concretar REDD+ en México, considerando que sólo en una perspectiva de integralidad, transversalidad y con un enfoque territorial será posible reestructurarlo, situación que se busca consolidar por medio de la Alianza México REDD+.

URGE IMPULSAR A LAS COMUNIDADES ORGANIZADAS
Sin embargo, la realidad indica que los trabajos comunitarios forestales deben ser prioritario , pues un estudio de la UNAM, señala que cerca de 2,400 comunidades en el país aprovechan de forma sustentable sus bosques en zonas como es Durango, Michoacán, Chihuahua, Oaxaca, Puebla Jalisco, Guerrero y Quintaba Roo, en donde se requiere de diversos impulsos para su establecimiento al 100%, ya que sólo 600 de dichas comunidades cuentan con empresas forestales que den seguimiento a su madera, pero destaca el caso de 44 organizaciones que cuentan con certificación internacional.
Trabajo que es urgente implementar ante diversos problemas que se presentan en algunos polígonos de los bosques mexiquenses de Xalatlaco, Ocuilan, Amecameca, San José del Rincón, Temascaltepec y Valle de Bravo, que de acuerdo a la Protectora de Bosques (Probosque) pierda la entidad unas 2 mil hectáreas forestales al año.

PRIORIDAD COMUNAL EL EVITAR LAS TIERRAS INUTILES
Por su parte, Benjamín Ordoñez, profesor de Ingeniería en Desarrollo Sustentable del ITESM Campus Ciudad de México, comentó a este reportero que la protección forestal es un tema en donde el involucramiento de las comunidades es determinante para que se pueda dar un uso sustentable a los bosques y éstos sean protegidos por sus mismos dueños.
Añadió que las comunidades no deben verse como la última resistencia para conservar los bosques mexicanos, “al contrario son las primeras en promover la conservación (solo que algunos políticos llaman a los terrenos en conservación, tierras inútiles). Cabe mencionar que las comunidades son saqueadas y reciben apoyos de programas de gobierno sin saber que recursos naturales poseen”.
Indicó que la protección forestal es tema de varios actores y que el gobierno debe innovar, capacitar a las comunidades y vincular a la academia directamente con la producción y conservación forestal. Explicó que se ha carecido de visión integral y se pierden un sin número de empleos que podrían estar bien remunerados.
En relación a la iniciativa REDD+, mencionó que es un reto que ofrece muchas oportunidades y que en México, se debe realizar por expertos mexicanos preferentemente, en lugar de personal improvisado; debe integrar la participación de las comunidades, técnicos forestales, académicos y la sociedad civil; debe conocer perfectamente bien el costo-beneficio del proyecto (ya que ahora el proyecto de fortalecimiento REDD+ y cooperación sur-sur se enfoca en otros temas, se ha gastado el presupuesto, no cuenta con expertos, se nutre de la Conafor y ha mostrado nula capacidad), contar con el personal calificado, entender que la escala de trabajo es uno a uno y no uno a 250,000.

NO SÓLO REFORESTAR, SINO SER SUSTENTABLES
De acuerdo al CCMSS, en México se estima que el 70% de los bosques y selvas pertenecen a ejidos y comunidades agrarias, y que en estas zonas naturales viven unos 12 millones de individuos, y que en dichas regiones producen 85% de la madera que se comercializa legalmente en México y los ejidatarios y comuneros deben ser reconocidos y apoyados como el ejemplo internacional que son en manejo sustentable de los recursos. Por ende, el gobierno mexicano no debe escatimar presupuesto para apoyar a los bosques comunitarios y mantener una política forestal que privilegie su uso sustentable.

EMPRESAS: QUE GOBIERNO SEA INCLUYENTE
Cabe destacar lo indicado por el organismo Reforestamos México de la empresa multinacional Bimbo, quien señala que en materia forestal debe mejorarse la gobernanza forestal ya que pese a que las capacidades institucionales del Estado mexicano en materia forestal se han fortalecido en la última década, el sector tiene que avanzar hacia dicho modelo en el cual el gobierno cumpla un rol facilitador para sumar esfuerzos del sector privado y el sector social en el manejo forestal.
Aumentar la productividad y competitividad del sector forestal ya que es urgente reactivar la productividad mediante una estrategia que armonice las plantaciones forestales comerciales con el manejo forestal sustentable de bosques y selvas naturales, a fin de incrementar la participación del sector forestal en el PIB, generar fuentes de trabajo, eliminar la pobreza y mejorar la calidad de vida de la población.

ÁRBOLES ARTIFICIALES, PARA EL FUTURO
En el proyecto Biosfera Dos que se realiza en Arizona, Estados Unidos se trabaja un proyecto llamado “Árboles Artificiales” que consiste en que la reforestación actual llegará un momento que ya no funcione ante la desertificación que acrecenta el cambio climático; por ello, y ante la falta de sitios en donde sembrar árboles y que al día se pierdan 356 kilómetros cuadrados de tierra forestal para ser tierras agrícolas, ha llevado a que John Holdren, director del centro de investigación Woods Hole, proponga la creación de árboles artificiales que pueden absorber más dióxido de carbono (CO2) que el arbolado natural.
De acuerdo a Allen Wright, investigador del Centro Biosfera Dos, los modelos de simulación se han establecido usando diversos elementos que atrapan el CO2, y se llegó a un ejemplar arbóreo de plástico que utiliza filtros de agua pero que han sido modificados para absorber CO2 del aire y el carbonato sódico que conlleva su fórmula le ayuda a extraer el CO2 con una velocidad similar a un árbol natural. Dicho proyecto es un tronco que en su cúpula tiene una especie de pantalla circular de la que cuelgan tiras de plástico absorbiendo CO2 que al sumergirse en agua normal libera el CO2 atrapado, en pruebas de laboratorio este sistema individual ha logrado absorber hasta una tonelada de CO2.

SUDAMÉRICA Y SUS COMUNIDADES RURALES
De acuerdo al Centro para la Investigación Forestal internacional (CIFOR), en las últimas tres décadas, por lo menos 200 millones de hectáreas de bosques  han sido transferidas legalmente a comunidades locales o pueblos indígenas. Como resultado de ello, las comunidades ahora son propietarias o gestionan alrededor de más del 11% de los bosques del mundo y en países subdesarrollados este poercentaje llega hasta el 22%.
Ello, explica Anne Larson, científica principal del CIFOR, es un primer paso que reconoce que “hay una mayor aceptación de la idea de que las personas que viven en los bosques podrían ser buenos gestores del bosque y/o pueden tener derechos legítimos sobre los mismos”.
Dicho organismo en comunicado de prensa, indicó que un proyecto de investigación sobre igualdad y medios de vida en el manejo forestal comunitario, Larson y otros investigadores compararon estudios de caso de América Latina, Asia y Africa.

Lo cual destaca que en algunos países asiáticos los gobiernos o grandes empresas madereras tenían derechos sobre los bosques de mayor valor y las comunidades recibían tierras degradadas. En África eran grupos de élite los que cosechaban las recompensas económicas dejando en la pobreza a los campesinos.

Mientras que en las zonas forestales más grandes en manos de las comunidades están en América Latina, y donde “las comunidades enfrentan un camino muy largo y difícil desde la obtención de derechos en el papel hasta lograr su implementación, disfrutar los derechos en la práctica y mejorar sus medios de vida. En América Latina, se tienen diversos modelos de extracción de madera a escala industrial que no son apropiados para las necesidades y la situación real del uso sustentable de los recursos por las poblaciones locales”.

martes, 11 de febrero de 2014

Se difunden algunos aspectos a retomar en temas forestales en el PECC

De acuerdo al Consejo Civil Mexicano de Silvicultura Sustentable (CCMSS), entre algunas recomendaciones que conviene seguir en el sector forestal en el Programa Especial de Cambio Climático (PECC) 2013-2018 que se elabora para ser publicado en próximos meses requiere de acciones de mitigación y adaptación con un carácter vinculante para las diversas instancias de la administración pública federal por lo que es fundamental garantizar que los objetivos y metas contribuyan a solucionar los problemas que se viven en las regiones forestales y que son agravados por el cambio climático.
Aceptando que el PECC 2009-2012 en el aspecto 2009-2012 tuvo tres estrategias principales: apoyo al manejo y producción forestal sustentable, consolidación del pago por servicios ambientales (PSA), y la generación de conocimientos sobre los impactos y la vulnerabilidad de la producción forestal ante la variabilidad y el cambio climático. No obstante, la falta de información que permitiera evaluar el impacto en adaptación a partir de las medidas identificadas hizo imposible su evaluación, por citar un aspecto.
Y ahora el PECC 2013-2018 deberá considerar desde el sector forestal a los bosques como uno de los instrumentos rectores de la política climática que define las metas de adaptación y mitigación a nivel nacional y que además deberán ser consideradas por las entidades federativas para establecer sus respectivos programas y acciones, es necesario que las metas del PECC 2013-2018 se sustenten en datos e insumos confiables.

Para ello, el CCMSS considera que el PECC 2013-2018 debe tomar en cuenta para el sector forestal lo siguiente: Atender las líneas de acción que marca la ENCC y los programas sectoriales e identificar cuánto, cómo y dónde se pretende aplicar acciones de mitigación y adaptación.
Identificar con claridad las regiones, el tipo de ecosistema forestal y los problemas a resolver, para así diseñar metas certeras, cuantificables y a las que se les pueda dar seguimiento, el PECC 2013-2018 debería identificar las regiones forestales, el tipo de bosque y las metas de mitigación y adaptación en áreas específicas, de acuerdo a potenciales de mitigación y niveles de riesgo identificados claramente.
Vincular las metas de mitigación del sector forestal con potenciales de abatimiento y evitar sobreestimación en la contabilidad de emisiones mitigadas. Al ser la herramienta más importante para instrumentar la política de cambio climático del país, el PECC 2013-2018 debe asegurar el impacto de sus metas de mitigación vinculándolas claramente con un potencial de abatimiento (MtCO2e/año).
Asegurar la certidumbre, transparencia y acceso al público de las metodologías empleadas en el cálculo de emisiones y en los potenciales de abatimiento. El PECC 2013-2018 debe asegurar la transparencia y el acceso a las metodologías, supuestos y justificación desarrollada para hacer posible la evaluación de cada una de las metas incluidas (tanto para mitigación como adaptación).
Cabe mencionar que de acuerdo con información publicada por SEMARNAT, se estima una disminución potencial de 35% de las selvas y 18% de los bosques templados del país hacia mitades del presente siglo debido a eventos ambientales y antropogénicos.
En estos escenarios, las condiciones que determinan la situación de vulnerabilidad se incrementarán, afectando gravemente la calidad y cantidad de servicios ambientales que proveen los ecosistemas.