En México se generan al día 100 mil 800 toneladas de basura, lo que obliga a aprender más de las técnicas de reciclaje o mejor aún, de las de reducción y reutilización.
Reciclar debería ser ya un hábito para los 112 mil 337 habitantes del país, pero antes del reciclaje existen dos acciones amigables para el medio ambiente que no tienen tanta difusión y que son incluso más benéficas que esta primera opción.
La reducción se refiere a disminuir el uso de ciertos materiales que son altamente contaminantes y de difícil o nulo reaprovechamiento, como es el caso del unicel, que tarda hasta 100 años en degradarse, es decir, en que su estructura se divida en moléculas mínimas, porque no desaparece del todo.
Según datos de la Semarnat, las botellas de plástico pueden tardar desde 100 hasta mil años en degradarse dependiendo de si están al aire libre o enterradas, por lo que su reutilización en la edificación es una opción viable al representar un ahorro en materiales de construcción y el transporte de los mismos, además del re aprovechamiento de 90 botellas por metro cuadrado, que tienen cualidades de resistencia al aire, al sol y otorgan propiedades térmicas y acústicas a la vivienda.
Según las proyecciones elaboradas por el Conapo la población seguirá creciendo hasta alcanzar cerca de 130 millones en el año 2040, lo que incrementa también la necesidad de servicios y viviendas, punto de oportunidad para el Pet-ladrillo, con el que a decir de la arquitecta Gama, podrían edificar más de un millón y medio de viviendas en el país al año, empleando el 10 por ciento de los desechos sólidos urbanos que son susceptibles de reciclarse en la edificación.
No hay comentarios:
Publicar un comentario